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Antonio Muñoz Álvarez | | Ingeniero agrónomo, se jubila en la Administración regional

Antonio Muñoz, ingeniero agrónomo del Principado que se jubila: "No hay actividad que dé más satisfacciones al cuerpo y al espíritu que cultivar la huerta"

"Soy ecologista desde los años 70, y estoy completamente a favor de batidas oficiales de lobos, eso sí, con la guardería del Principado"

Antonio Muñoz Álvarez, en Oviedo

Antonio Muñoz Álvarez, en Oviedo / David Cabo

Jorge Lay

Oviedo

Insuperable. Así se podría describir el conocimiento de Antonio Muñoz Álvarez sobre el mundo de la manzana y la sidra. Con una nutrida trayectoria como ingeniero agrónomo del Principado, Muñoz Álvarez acaba de jubilarse. Originario de Mieres, se graduó en la ETSIA de la Politécnica de Madrid. En la administración regional ha desarrollado varios cometidos como jefe del Servicio de Cooperación y Desarrollo Local y el liderazgo de proyectos de infraestructuras agrarias y obras públicas. Pese a retirarse no se desliga del medio rural: tiene una pomarada con huerta en Llanera y es un gran experto en manzana y sidra.

–En la huerta aplicará todos sus conocimientos, ¿no?

–Cosecho manzanas de sidra de la denominación de origen protegida, tengo unos 1.300 árboles. Planté también nogales, y cultivo fabas y hortalizas en una huerta ecológica. Los trabajos principales me los realiza Campoastur, que también me recoge toda la manzana y la vende a los lagares a buenos precios. Aplico técnicas de cultivo ecológico que conozco desde hace 40 años.

–¿Cómo ve la evolución del sector agrícola en Asturias a lo largo de los años y cómo lo ve ahora?

–En estas últimas tres décadas el sector agrario en Asturias no ha dejado de disminuir con escasas mejoras en el vacuno de leche y carne y en la producción de pequeños frutos y kiwis. Se defienden a duras penas las producciones de fabas de la granja y de manzanas de sidra. Las producciones de avellanas han desaparecido al igual que la oferta de castañas y manzanas de mesa. También las ganaderías soportan unos costes enormes y reciben a cambio muy poco.

–Pocos incentivos para dedicarse a ello.

–Actualmente las personas con actividades agrarias suponen la mínima ayuda para no dejar sin nada la mayor parte de las zonas rurales. Somos netamente importadores de alimentos tanto vegetales como animales. Es casi imposible ir a peor, por lo que, solo podemos mejorar en casi todo.

–En cuanto a los lobos, los ganaderos reclaman más batidas para proteger al ganado, algo a lo que los ecologistas se oponen ¿Qué opinión tiene de esto?

–Soy ecologista desde los 70. Estoy completamente a favor de batidas oficiales eso sí, con guardería regional. En los espacios y parques naturales se debe proteger especialmente su existencia y la diversidad de especies, pero cuando las manadas son muy abundantes tenemos que actuar siempre. La ecología es conocimiento del medio y del entorno social y económico. La ecología es cultura y respeto, y no una moda política sectaria y radical, peligrosamente totalitaria.

–Su jubilación coincide con un momento de cambios y transiciones en la agricultura. ¿Cuál considera que es el potencial actual del campo asturiano en términos de innovación y desarrollo?

–Necesitamos empresarios que amen el trabajo agrario en estrecho contacto con los mercados. Dadas nuestras condiciones geográficas sólo nos cabe generar producciones de alta calidad. Tenemos un potencial enorme de nuestra leche y somos una de las regiones con más pastizales de montaña y prados que solo pueden aprovecharse por animales proporcionándonos excelentes carnes. Los ganaderos y sus familias son los auténticos héroes del campo asturiano creando riqueza en unos espacios necesitados de cuidados e iniciativas de todo tipo. Iniciativas como la Central Lechera solucionaron en su día el individualismo recalcitrante del colectivo y le señalaron el camino a seguir.

–Asturias es conocida por su belleza natural y su entorno rural. ¿Cómo cree que se puede equilibrar el trabajo agrícola moderno con la conservación del entorno?

–La belleza natural de Asturias la han construido los seres humanos que la han poblado. Si no hay agricultores y ganaderos conservando sus pastizales y cultivando sus forrajes estaría todo a monte impenetrable y lleno de alimañas esperando el próximo incendio por exceso de material vegetal. Lo verdaderamente importante es el ser humano que con su familia trabaja todos los días por mejorarlo. Muchas de las políticas desarrolladas por la administración vienen de Madrid o de Bruselas olvidándose completamente de los intereses y de las características de los recursos locales y la personalidad de los asturianos. Es difícil tratar con técnicos convertidos en burócratas que aplican baremos y procedimientos ajenos a nuestra realidad.

–¿Cómo ha visto cambiar la producción sidrera, y qué papel desempeña en la economía y el estilo de vida local?

–La producción de sidra ha cambiado mucho en estas últimas décadas. La obligación de etiquetar y así cumplir la ley de Consumo, y la aparición posterior del Consejo Regulador de la Sidra de Asturias modernizaron drásticamente la elaboración de sidras. Las ayudas para la plantación de manzanos de sidra aportaron la materia prima que estaba también desapareciendo a favor de la utilización de manzanas de otras partes de España y Europa. Nos distinguimos del resto de Europa porque tenemos un estilo original de escanciar, por nuestra exquisita sidra que realza los sabores y la satisfacción del consumidor. El papel de la producción sidrera en la economía regional es escaso, pero muy importante para el entorno comarcal de los lagares, debido a la escasa exportación de los caldos a otras regiones y países.

–¿Cuáles son los mayores desafíos que enfrenta actualmente la producción sidrera en la región?

–Los desafíos son consolidar la presencia en todas las sidrerías que se precien de la sidra elaborada con manzanas asturianas con control de calidad oficial (denominación de origen). También hay que aumentar la producción de manzanas de sidra por fruticultores profesionales. Tenemos que exportar nuestras sidras a todos los confines de la tierra y complementar la oferta con vinagres de calidad y otras bebidas procedentes de las manzanas asturianas. Entre las medidas, hay que asociar siempre Asturias a su bebida popular y por lo tanto acompañar a nuestras autoridades en cuantos eventos participe. Campañas de concienciación social de los beneficios de la sidra y sus derivados; facilidades fiscales para la agrupación de fincas y las actividades cosecheras e industriales lagareras; ayudas a las inversiones en modernización de instalaciones elaboradoras; potenciar los cultivos ecológicos, etc.

–¿Hay oportunidades emergentes que podrían explorarse?

–Creo que el consumo aumentará ligeramente gracias a sidras de mejor calidad que sientan mucho mejor a los consumidores que algunos brebajes ofrecidos en romerías y sidrerías. Es de esperar que en el futuro los precios mejoren en relación a la calidad. Debe introducirse los restaurantes para que sea habitual comer con sidra fresca y con sidras champanizadas con DOP. Salir a vender sidra sin garantizar el volumen prometido y su uniforme calidad es decepcionante. Si los lagares disponen de enólogos y técnicos a su servicio ayudaría muchísimo a las ventas al asegurar la calidad de los caldos, porque el mercado es enorme pero las devoluciones también y la información vuela.

–Finalmente, ¿qué consejos daría a los jóvenes interesados en apostar por el medio rural?

–No hay actividad que produzca más satisfacciones al cuerpo y al espíritu que cultivar una huerta o una plantación de frutales. Criar animales como caballos, vacas, cerdos, ovejas, cabras, peces, aves, abejas o caracoles es apasionante y además debe ser complementario con los cultivos. Se necesitan conocimientos de todo tipo y los trabajos físicos agrarios son muy gratificantes, mejores que los gimnasios. Trabajas en plena naturaleza para bien y para mal y el esfuerzo normalmente se premia. De entre todas las actividades el cultivo de manzanos y la elaboración de sidra son para los asturianos motivo de orgullo, tradición y satisfacción. En el campo no se puede uno aburrir, siempre hay cosas que hacer. Con buena conexión a internet puedes vender tu producción.

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