La circunscripción propia, "una buena idea" y "un primer paso" con mucha letra pequeña

Los asturianos del Consejo agradecen la oferta y apuntan que un 14% equivale a más de un escaño

Por la izquierda, Pablo Ruisánchez, José Antonio Cerra, Vicenta González y Miguel Ángel Bobes, en el Museo de la Emigración de Colombres. | Ángel González / Marcos Palicio

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Colombres

Asoma "una muy buena idea" en la intención de Adrián Barbón de abrir el camino hacia la circunscripción electoral de la diáspora, pero si se rasca en el enunciado de la iniciativa y se mira desde el otro lado, los emigrantes asturianos consensuarán que se trata de "un primer paso" con mucha letra pequeña. Pablo Ruisánchez es de Oviñana (Cudillero) y lleva siete años viviendo en Canadá. Forma parte de la comisión que ha debatido la posible reforma electoral en el Consejo General de la Ciudadanía Española en el Exterior y desde ayer participa en Colombres en el pleno de la institución. Él y los otros asturianos del cónclave hablan en su condición de potenciales representados y advierten, aventura Ruisánchez, de que "si somos el catorce por ciento del censo, tal vez un escaño no sea suficiente". Llegado el caso, resumen, "que trabajarlo muy bien".

Agradecen a coro que la idea de Barbón haya sido el primer paso al frente que da en esta dirección un presidente autonómico y entienden, así lo afirma también la presidenta del Consejo, Violeta Alonso, que "es necesario que den voz a nuestras necesidades. Somos tres millones viviendo fuera, 138.000 asturianos, y no se nos escucha lo suficiente". ¿Que son muchos pero participan poco? Sí, pero aquí Vicenta González, cabraliega emigrante en Uruguay, vuelve al "voto rogado", a aquella obligación de solicitar para votar que se suprimió en las últimas elecciones, pero hizo que "la gente perdiera la costumbre de votar. El voto rogado fue una manera de quitarnos el voto", concluye. Tampoco las facilidades para ejercer el derecho se publicitaron lo suficiente, protesta mientras Miguel Ángel Bobes, noreñense residente en Venezuela desde 1953, también invita a valorar que la participación desde el exterior "se duplicó" en las últimas citas con las urnas.

Otra pregunta que emerge al hablar del eco que tendría la voz de la emigración en el parlamento cuestiona por la extraordinaria heterogeneidad del colectivo y la dificultad de representar a emigrantes con necesidades muy divergentes que tendría un solo diputado del exterior. "Entre las de Europa y América hay un abismo", vuelve Vicenta González, y aquí asienten sobre todo Miguel Ángel Bobes y José Antonio Cerra, cubano descendiente de gozoniegos y riosellanos. Ellos piden que la medida se reglamente bien, llegado el caso, y enfatizan el voto exterior un arma para que su voz se escuche en su tierra.

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No se queda sin evaluar la exigencia de un plan de retorno y la sensación de que sí importa tener "un incentivo". Vicenta González y Pablo Ruisánchez ponen el ejemplo del que ofrece Galicia, con una política de retorno con planes formativos y ayudas para emprender y trabajar que "se publicita día sí, día también, en toda América".

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