Me quedo en el pueblo
El moscón que se dedica a las abejas en su tiempo libre: "El primer año sacamos 80 kilos de miel y la demanda cada día va a más"
José Aurelio Álvarez reparte su vida entre Galicia y Villagarcía, su pueblo natal en Grado, donde tiene parte de sus 64 colmenas y produce una miel y una cera que vende en el Mercado Ecológico y Artesano de Gijón

Por la izquierda, María Álvarez Morán, José Aurelio Álvarez y Rosana Morán, con sus productos. / Ana Paz Paredes
Hay muchas formas de mantener vivo el medio rural y obtener de él todo lo bueno que es capaz de ofrecer. Así lo entiende José Aurelio Álvarez Álvarez, natural de Villagarcía (Grado), quien vive a caballo entre Galicia (por motivos laborales), su pueblo natal (donde sigue residiendo su madre) y Gijón (donde tiene casa junto a su mujer, Rosana Morán Medina y su hija, María). Desde hace cuatro años, dedica todos los fines de semana y el tiempo libre que le queda a sus abejas, después de que le rondaba durante años la idea de dedicarse a la apicultura, como antaño hacía su abuelo, Gil Álvarez. "Mi abuelo tenía abejas en el pueblo, en truébanos que había en el hórreo. Recuerdo que, de niños iba con mi amigo Jesús Fernández con unos palos a molestar a las abejas", afirma con una sonrisa. Hoy, el cariño y el mimo que dedica a estos insectos dista mucho de aquel momento infantil que quedó en un recuerdo divertido.

José Aurelio Álvarez, propietario de la miel ecológica El Caxiellu, junto algunas de sus colmenas en Villagarcía (Grado) / Ana Paz Paredes
Fue un vecino gallego mayor y avezado en el tema de las abejas quien formó a José Aurelio Álvarez inicialmente sobre los conocimientos básicos para convertirse en apicultor. "Luego, en Gijón, comencé a ir a la Asociación Gijonesa de Apicultura (AGA) y me lancé a hacer las famosas arpas contra la velutina, una especie de mosquiteras que ponemos a cada lado de la colmena para evitar el acceso de la velutina aunque, cuando vienen en tromba, resulta poco menos que imposible", explica este hombre que puso en pie su primera colmena en el entorno de su pueblo natal el 29 de mayo de 2020. "Empecé con seis y, cuando llegué a 25, decidimos que queríamos trabajar en ecológico", indica. "El primer año sacamos 80 kilos de miel. Creemos que los productos ecológicos tienen mucho futuro y que su demanda cada día va a más. Llamamos al Copae, el organismo que certifica este tipo de actividad, donde nos dieron las bases para llevarlo a cabo. Y en ello estamos", añade.

Varios tarros de miel ecológica El Caxiellu. / Ana Paz Paredes
Rosana Morán ha apoyado siempre a su marido en su proceso de emprender, en su pueblo natal, con su negocio de apicultura ecológica, una producción apícola donde producen tanto miel como cera bajo el nombre de miel ecolóxica "El Caxiellu", que es como se denomina en el Oriente asturiano a los truébanos.
En la actualidad, cuenta con 64 colmenas distribuidas entre su pueblo natal y en un terreno de Noreña. "La miel puedes sacarla dos e incluso tres veces al año. Nosotros tenemos de dos tipos, una mil flores que es más clarina, la de Villagarcía, y luego otra más oscura, que producen las abejas que tenemos en Noreña", asegura. "La nuestra es una producción pequeña, de ahí que de momento sólo se pueda adquirir en el Mercado Ecológico y Artesano de Gijón", añade José Aurelio Álvarez mientras que su esposa, que es la creadora de las velas artesanas que también venden junto a la miel, confiesa: "Aunque si me gusta ayudar a mi marido con las abejas yo con lo que disfruto es cara al público, en el mercado".

Velas elaboradas por Rosana Morán con la cera de sus abejas, que producen también su miel El Caxiellu. / Ana Paz Paredes
Entre sus proyectos inmediatos está adquirir una máquina para laminar la cera de sus abejas. "Todo el proceso da mucho trabajo, pero sin duda es de una calidad enorme. En el mercado la cera también tiene mucha demanda por ejemplo para hacer jabones o cremas, para limpiar muebles o incluso para tratar las pieles de panderos y panderetas, por citar apenas algunos usos", señala Rosana. "Lo que vamos ganando lo reinvertimos en nuestras abejas. La apicultura es un oficio que te tiene que gustar porque te engancha desde el principio", añade José Aurelio Álvarez, para quien trabajar en el medio rural y mantenerse "es posible trabajando mucho y amando lo que se hace". "Sería más fácil sin tanta burocracia. Todo son trabas y papeleos. Y luego está además lo de la fauna salvaje, que cada vez va a más. Que les pregunten a lo ganaderos", remata.

Rosana Morán y José Aurelio Álvarez junto a su hija María, a la entrada de su obrador en Villagarcía (Grado) / Ana Paz Paredes
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