nuevas energías

TSK líder en transición energética y descarbonización

La empresa asturiana es hoy por hoy uno de los mayores grupos de desarrollo tecnológico de soluciones sostenibles en España, líder en sectores como la energía, industria, manejo de materiales o las infraestructuras eléctricas donde ejecuta soluciones tecnológicas como plantas termosolares, plantas híbridas, plantas flexibles de gas o infraestructuras eléctricas digitalizadas

Planta fotovoltaica Fundao 126.5 MWp (Portugal). | CEDIDA A LNE

Planta fotovoltaica Fundao 126.5 MWp (Portugal). | CEDIDA A LNE

Tras casi 40 años, TSK se posiciona a la cabeza de la aplicación de tecnologías renovables para los nuevos mercados emergentes como el de producción de hidrógeno verde o el almacenamiento de energía. TSK está ampliando su presencia en proyectos y servicios ligados a la transición energética y la descarbonización, con la ambición de que supongan dos tercios de la facturación en 2030 y actualmente contempla una cartera de oportunidades de más de 5.000 millones de euros en proyectos de tecnologías de bajas emisiones. TSK está trabajando ya en cuatro líneas de negocio: servicios de ingeniería, promoción y estructuración de proyectos, nuevos servicios para la descarbonización y puesta en valor de tecnologías de bajas emisiones o de economía circular.

En respuesta a los nuevos retos medioambientales, TSK está impulsando el desarrollo de soluciones con nuevos vectores energéticos, no solo con hidrógeno verde, sino también utilizando sustancias portadoras (“carriers”) del hidrógeno verde como el amoniaco o la urea, combustibles sintéticos como el metanol, o biocombustibles a partir de residuos.

Con dilatada experiencia en tratamiento de residuos orgánicos, TSK da un paso adelante en la valorización de residuos para la obtención de gas de síntesis. La compañía tiene en marcha diversas iniciativas con tecnología de gasificación y pirolisis para la producción de energía, o para la obtención de biocombustibles (biodiesel, biometano, naftas…) y bioproductos (fertilizantes, disolventes, polímeros…) a partir del gas de síntesis. En esta línea TSK está inmersa en iniciativas para la obtención de biogás y su trasformación en biometano en plantas de digestión anaerobia; biocombustibles ligeros en biorefinerías de residuos agrícolas; generación eléctrica a partir de pirolisis de residuo sólido urbano; o la obtención de biodiesel a partir de aceite vegetal.

Hoy por hoy, la Compañía dispone de capacidad para afrontar proyectos complejos de manera integral, ya que además de experiencia internacional y solvencia financiera, cuenta con experiencia en todas las tecnologías que intervienen en estos proyectos: generación de energía renovable; interconexión eléctrica; almacenamiento intermedio de energía; sistema integrado de control; producción de hidrógeno, amoniaco o combustibles sintéticos; tratamiento de gases especiales y su aplicación final a procesos industriales, re-electrificación o exportación.

Para reforzar aún más su posición estratégica, TSK colabora estrechamente con algunos de los principales tecnólogos y centros tecnológicos de referencia a nivel mundial.

Hibridación y almacenamiento de energía

Desde hace más de 10 años desarrolla soluciones dirigidas a la hibridación y el almacenamiento energético, con referencias pioneras en el sector, como la planta de Kuraymat en Egipto, la de San Fermín en Puerto Rico o más recientemente el diseño la planta de Midelt en Marruecos que hibrida 600 MW fotovoltaicos y 200 MW termosolares.

La tecnología de hibridación desarrollada por TSK permite combinar la energía solar fotovoltaica y la energía termosolar, aprovechando las ventajas de cada una de ellas. Por un lado, la principal ventaja de la tecnología termosolar, que permite generar electricidad en cualquier momento del día de una manera gestionable, y por otro, la principal ventaja de la tecnología fotovoltaica, que es la competitividad en cuanto a coste de inversión y mantenimiento. Con todo ello se consigue que una planta pueda generar electricidad a partir del sol durante las 24 horas del día a un coste que le permite competir con las energías convencionales a partir de combustibles fósiles.

En lo que se refiere al almacenamiento, TSK desarrolla sistemas de acumulación de energía de larga duración y gran escala, utilizando tecnología de almacenamiento criogénico o con sales fundidas. A través de Highview Power, TSK, desarrolla proyectos en Europa, Norteamérica, Oriente Medio y Asia, permitiendo el almacenamiento de energía de larga duración cuándo, dónde y cómo más se necesita. A diferencia de otras soluciones, esta tecnología elimina el problema de las limitaciones geográficas del almacenamiento a gran escala, al almacenar energía fácilmente en forma de aire líquido y superenfriado. Con unos costes más bajos que las baterías en almacenamientos a gran escala, el sistema LAES (Liquid Air Energy Storage) se presenta como una alternativa competitiva, pudiéndose usar en solitario o en conjunción con plantas de generación de energía renovable no gestionable, como la fotovoltaica o la eólica. Recientemente se han presentado diversas iniciativas relacionadas con el almacenamiento de energía a gran escala que se instalarían en las actuales centrales térmicas de carbón en proceso de desmantelamiento. Esto permitiría reaprovechar instalaciones existentes, favoreciendo la transición energética bajo modelos de negocio sostenibles con un efecto tractor positivo para la industria auxiliar y el empleo local.

Entre los principales proyectos contratados recientemente destacan varias plantas fotovoltaicas con una potencia conjunta de 500 MW en la región de Centroamérica y Caribe; un complejo de almacenamiento de potasa equipado con diferentes máquinas de apilado y recogida en Jordania; uno de los mayores centros de datos de España, dos plantas de estabilidad de red en Reino Unido, un Compresor de Boil-off-Gas (BOG) para una terminal de GNL, o los servicios de ingeniería para una planta de producción de combustibles sostenibles (eFuels) destinados especialmente al sector de la aviación con captura de CO2 y producción de hidrógeno.

Con más de 1.500 empleados, más de 1.100 en Asturias, la cartera de proyectos pendiente de ejecutar supera los 2.400 millones de euros en más de 14 países.