Llegan las tractoradas, ahora por media Asturias, y estos son los testimonios del campo: precios "muy bajos", trabas, formularios sin internet...

La deslealtad comercial en la cadena alimentaria, la competencia de la globalización y la exigente burocracia de la UE, poco adaptada a cada territorio, llenan de tractores las calles

Mariola Riera

Mariola Riera

Si el campo no produce, nadie come. Los agricultores y ganaderos asturianos, sabedores de que nadie quiere que ocurra lo primero –ellos sobre todo porque de algo tienen que vivir–, confían en que después de tantos años de problemas y afrentas al sector (normativa cada vez más exigente, burocracia creciente, abaratamiento de precios, encarecimiento de costes de producción, rechazo social de la ciudad a una imagen equivocada, obsoleta y prácticamente extinta del campesino como alguien retrógrado y anclado en el pasado...) ya toque un cambio de rumbo y empiecen a soplar vientos favorables para su actividad.

Los datos son los que son: en Asturias desde 1980 se han perdido unos 70.000 empleos en el sector primario, que aglutina un 1,1% de la producción regional. Con las cosas de comer no se juega y menos aún hay que reducirlas a simples números. La actividad agroganadera es estratégica para alimentar a la población y para mantener decentes los prados, los montes, los pastos...

Así lo repiten en cada protesta –Asturias suma tres en menos de un año y va camino de la cuarta–, en cada foro, en cada comparencia... El medio rural en general, y el asturiano en particular, suma años de quejas y advertencias y en ese tiempo ha dejado de estar con el agua al cuello para estar ahogado. Por eso sale a la calle a protestar en Oviedo, pero también en Murcia, en Berlín, en París... Es ahora o nunca el momento para hacerse notar, marcar las líneas rojas y decir se acabó.

"Este es el sentimiento general. Desde el año 2000 al 2020, por diversas causas, hemos disfrutado de la alimentación más barata de la historia de la humanidad", explicó en este periódico Manuel Pimentel, autor de "La venganza del campo". El exministro de Trabajo y Asuntos Sociales entre 1999 y 2000, durante el gobierno de José María Aznar, y ganadero en Andalucía advierte, en líneas generales, que como la alimentación ha dejado de preocupar porque se cree que "aparece por generación espontánea en la era de los supermercados", se ha empezado a dar más importancia a otros aspectos como sostenibilidad, naturaleza, medio ambiente, salud...

"Todas las normas que se han ido aprobando limitan, dificultan o encarecen la actividad agraria que la genera. Ya no queremos invernaderos ni regadíos ni trasvases ni granjas. Así, cada año que pasa la producción se limita y se encarece necesariamente".

La movilización comparte unos motivos generales en España, Francia, Alemania, Bulgaria... Toda la ira se dirige al monstruo burocrático de la UE, a sus normas que se consideran absurdas y difíciles de cumplir, dictadas por hombres trajeados en un despacho que nunca pisaron un prado, según se repite.

En Asturias, dos organizaciones agrarias minoritarias, URA y USAGA, se movilizaron hace diez días y, para sorpresa de todos, paralizaron el centro de Oviedo con sus tractores que hicieron noche en la calle Uría. Su tiro iba fundamentalmente al gobierno del Principado, que reaccionó con un documento que, de momento, ha tranquilizado los ánimos –básicamente se agilizarán los pagos pendientes de la Política Agraria Común (PAC) y de las indemnizaciones por los ataques del lobo– y desviado la pelota a Bruselas.

Contra la capital administrativa de la Unión Europea y contra el Ministerio de Agricultura como mediador se dirigen las protestas que tienen lugar estos días en España convocadas por las tres grandes organizaciones con implantación nacional –ASAJA, UPA y COAG– y también presencia en la UE.

En Asturias, su protesta recala este próximo martes. Su bandera son siete peticiones para las que piden al ministro Luis Planas un acuerdo de mínimos: precios justos para los productos agrarios, lo que implica hacer cumplir la ley de Cadena Alimentaria cuyo objetivo es que en las relaciones comerciales no haya prácticas desleales, por lo que cada operador debe pagar al operador inmediatamente anterior un precio igual o superior al coste efectivo de producción, evitando así la producción a pérdidas.

Otra petición es el fin de los tratados de libre comercio que hacen que productos extracomunitarios compitan con ventaja con los nacionales.

La lista pide eliminar la burocracia; adaptar los ecoesquemas –pagos directos a aquellos que acepten, de manera voluntaria, la puesta en marcha de prácticas medioambientales– de la PAC a la realidad territorial; servicios dignos en los pueblos para retener a los jóvenes; mantener un precio económico del gasóleo para el sector y la salida del lobo del catálogo de especies protegidas.

Todo ello se podría resumir de forma sencilla en una frase del líder de ASAJA en Asturias, Ramón Artime, y que a buen seguro todo el sector hace suya: "Solo queremos que nos dejen vivir".

ADRIÁN FERNÁNDEZ , GANADERO DE SOBRESCOBIO

Los ecoesquemas, "una vuelta de tuerca más"

Los ecoesquemas de la PAC son pagos directos (anuales) que se hacen a los agricultores y ganaderos que acepten, de manera voluntaria, la puesta en marcha de prácticas medioambientales. Para Adrián Fernández son "una vuelta de tuerca más. Ahora son voluntarios, pero serán obligatorios". El propietario de la ganadería Lláscara, de Sobrescobio, no entiende la "siega sostenible". "Aprendes a gestionar el campo como tus antepasados y ahora te dicen que tienes que dejar sin segar el prau durante 60 días de junio a agosto, que es cuando toda la vida se segó". También proponen las "islas de diversidad: "Dejar de segar el 7% del 1 de enero al 31 de agosto para cubrir el ciclo de vida de las mariposas". Adrián es de los de tener la finca limpia y productiva y defiende "el pago por hectárea, pero que se controle más que se hace lo que se cobra". / David Orihuela

LUCÍA VELASCO, GANADERA DE CARNE DE SOMIEDO / LAS REGUERAS

"Nos pagan unos precios muy bajos por nuestra carne"

"Nos están pagando el kilo de carne a cinco euros y pico, muy por debajo de su precio en el mercado, donde, por el contrario, los precios están muy altos para el consumidor. Aquí se lo llevan todo los intermediarios", dice la ganadera Lucía Velasco. "Lo poco que nos dan por el kilo de carne no cubre ni de lejos todos los gastos de producción que tenemos", se lamenta esta ganadera a caballo entre Somiedo y Las Regueras. "Tendría que habilitarse un precio mínimo para nosotros y que los intermediarios no se lleven tantísima ganancia", reivindica. / Ana Paz Paredes

SONIA MARTÍNEZ, GANADERA DE CANGAS DEL NARCEA

"Las administraciones ponen trabas a los jóvenes en vez de ayudarnos"

Sonia Martínez, de 23 años, que es la continuadora de la ganadería Marrón en el pueblo de Las Cuadriellas de Villaláez, en Cangas del Narcea, donde es ganadera titular junto a su madre, cree que "cada vez va a haber menos relevo generacional porque el precio de la carne sigue bajando y, además, las ayudas con la nueva PAC se redujeron mucho y, al fin y al cabo, son un sustento muy grande. Eso, entre otras muchas cosas", dice esta joven ganadera. Quien añade: "Y a eso hay que añadir todo el papeleo que nos exigen. Las administraciones, en vez de ayudarnos a los jóvenes, nos ponen trabas". / Ana Paz Paredes

JOSÉ LUIS GARCÍA, GANADERO DE LECHE EN TAPIA

"El gasóleo me lleva el 4% de cada litro de leche"

Hace 29 años que José Luis García (El Picón, Tapia, 1976) se incorporó a la ganadería Porta que fundaron sus abuelos Alfonso y Lolita y que hoy conduce junto a su mujer, Tamara Fernández. El precio del gasoil está a años luz de cuando empezó en el sector, con 19 años. "Es importante que no siga subiendo, no solo por el gasto propio, sino porque también encarece el de los servicios que subcontratamos como la cosecha del maíz", señala. Tiene suerte de tener las fincas cerca de la estabulación, así que su kilometraje es reducido. Aún así, mueve a diario dos tractores y una pala, herramientas clave de su día a día. El año pasado pagó un precio medio de 1,090 por litro de gasóleo. Ofrece un dato más: 2,1 céntimos de cada litro de leche que produce se van en gasóleo, algo más del 4%. / Tania Cascudo

EVA GARCÍA, GANADERA DE LECHE EN RUEDES

"¿Qué pasa con los formularios digitales si no llega internet?"

Se oyen mugidos detrás de ella cuando descuelga el teléfono porque a Eva García lo más fácil es pillarla en su explotación ganadera de leche en Ruedes, Gijón. Cuenta el drama que sufren muchos de su gremio para tramitar los formularios de la PAC. "Lo normal es tener que recurrir a una asesoría. Hay muchos requisitos, muchas historias que te obligan a buscarte la vida. Hay formularios digitales. ¿Pero qué pasa con las zonas a las que no llega internet?", se pregunta. "Hay sitios donde ya hay cobertura, pero hay otros sitios que, por la orografía de Asturias, no llega", añade. "¿Qué pretenden? Cada vez hay más papeles y más historias. Vale, entendemos que hay que llevar un control, pero lo que queremos ye trabayar". Las normas de la gestión de los purines y las cuadras también la traen de cabeza. "Hay fincas donde no se puede hacer". Pide que en Gijón se controle más al jabalí. / Pablo Palomo

JESSICA GARCÍA, AGRICULTORA

"Vendo fresco al consumidor, no como lo barato de fuera"

Priorizar la producción nacional frente a la de terceros países es una de las reivindicaciones más repetidas entre ganaderos y agricultores, a fin de poder hacer frente a la diferencia "enorme" de precios que existen entre unos y otros. Jessica García, propietaria de Arándanos El Llano, decidió hace tres años vender directamente al consumidor por esa razón. "Estábamos en una cooperativa, pero la mayoría de las veces nos compraban el arándano a un precio muy bajo y luego, a la hora de ponerlo a la venta, lo incrementaban muchísimo. Eso hacía que la gente acabase comprando los que venían de Perú y Marruecos a un precio mucho más bajo", explica. Ahora, tras lanzarse a la piscina, pueden ofrecer "un producto fresco, no como los que vienen de fuera, a un precio más competitivo". / Alicia García-Ovies

JOSÉ LUIS ALONSO, GANADERO DE CABRAS Y OVEJAS

"Sacar el lobo de la lista de especies protegidas ayudaría"

A José Luis Alonso, Gamonéu de Cangas, 29 años, el lobo le ha matado más de 300 reses, entre cabras y ovejas. Hace apenas un mes sufrió el último ataque: una res muerta y dos mordidas, que pudieron recuperarse (no es habitual). El ataque fue entre Teleña e Intriago, cerca de zonas habitadas. Siente "rabia e impotencia" cuando ve a sus animales muertos o desaparecen y nunca más sabe de ellos. No da parte, ni a los guardas, ni al seguro. "¿Para qué? ¿Para perder una mañana, tener problemas con algún guarda y tardar un año o dos en cobrar 70 u 80 euros... o que no te paguen? No merece la pena". ¿Sacar al lobo del listado de especies protegidas (Lespre)? "Le quitaría al lobo un poquitín de defensa, que bastante tiene. Ayudaría". / Ramón Díaz

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