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Me quedo en el pueblo

La magaya se hace artesanía en Villaviciosa

La gijonesa Patricia Escobar, que vive en Arroes desde hace 18 años junto a su marido y su hija, ha convertido este residuo de la sidra en la materia prima para crear joyas orgánicas con diseños únicos

Patricia Escobar con algunos de sus colgantes en su tienda de Villaviciosa. | Ana Paz Paredes

Patricia Escobar con algunos de sus colgantes en su tienda de Villaviciosa. | Ana Paz Paredes / Ana Paz Paredes

Patricia Escobar Fernández es una mujer luchadora y pertinaz a la hora de hacer realidad una idea como la que, en unos cinco años, la ha convertido en una diseñadora de moda en joyería orgánica y sostenible, una definición que se entiende pronto cuando se sabe que decidió trabajar, como materia prima, con la magaya de la sidra para convertirla en collares, pendientes, anillos y broches, entre otros artículos. Ella, natural de Gijón, vive en Arroes junto a su marido y su hija hace 18 años. Tierra sidrera y con mucho pumar, de ahí que su relación con la bebida asturiana y su mundo sea diaria, cercana y con conocimiento de la materia.

Patricia Escobar trabajando en su taller en la tienda que tiene en Villaviciosa.

Patricia Escobar trabajando en su taller en la tienda que tiene en Villaviciosa. / Ana Paz Paredes

"Soy de Gijón pero nos trasladamos a vivir a Arroes de forma definitiva cuando decidí cerrar un capítulo de mi vida, al frente de un negocio de salones de belleza. Como a muchos me afectó la crisis de aquellos años. Lo cierto es que el dedicarme a la cosmética me ayudó mucho a la hora de poner en marcha con el tiempo lo que hoy es mi profesión: diseñadora de joyería artesanal hecha con la magaya de la sidra", explica ella tras el mostrador de su tienda en la capital maliayesa. Y continúa: "Cuando lo dejé todo me puse a realizar reciclaje creativo con lo críos cuando empecé a trabajar de monitora en el cole del pueblo. Empecé a hacer talleres con ellos sobre el modo de gestionar los residuos, incluidos los orgánicos. Cogimos magaya que tenía en casa, yo hacía por entonces un vinagre para tema cosmético, y empezamos a jugar con ella. Fue ahí donde se me ocurrió que la magaya, si encontraba la forma de convertirlo en un material que no se estropeara, que perdurara, podría servirme para hacer realidad mi proyecto. Estaba muy concienciada de que fuera un material orgánico, que no generara residuos y que no llevaba ningún componente químico, hecho todo con productos naturales", narra.

Patricia Escobar a la entrada de su tienda "Mondo Manzana" en Villaviciosa.

Patricia Escobar a la entrada de su tienda "Mondo Manzana" en Villaviciosa. / Ana Paz Paredes

No fue fácil para esta pionera y, hasta el momento, la única que realiza bisutería artesanal con magaya de sidra. Un año entero de prueba y error, buscando la forma de lograr un material fuerte en un tiempo además, el año de la pandemia que, como a muchas otras personales, también le sirvió para tener nuevas ideas e ir probando posibilidades hasta que, finalmente, nacieron sus primeras piezas en pendientes, colgantes, collares y anillos, entre otros artículos, con un material único, fuerte y singular donde cada una de las piezas está hecha a mano. "Mucha gente cree que fueron las manzanas y las botellas de sidra, mis primeras piezas pero no, fueron unas pajaritas combinadas con gemelos. Lo sacamos a internet y gustó mucho. Y a partir de ahí, hasta hoy", señala Patricia que firma su trabajo como "Mondo Manzana" quien además, también fue noticia cuando la Reina Letizia le compró unos pendientes de su primera colección de joyería orgánica, durante la celebración del premio "Pueblo Ejemplar" de Asturias concedido el año pasado a Arroes, Peón y Candanal.

Patricia Escobar se refleja en el espejo de su tienda en Villaviciosa.

Patricia Escobar se refleja en el espejo de su tienda en Villaviciosa. / Ana Paz Paredes

Esta artesana fabrica desde piezas que sin duda recuerdan a Asturias a través de la manzana y la sidra, sin olvidar una muy querida, "el raitanín", y otras más singulares y únicas con colecciones que sorprenden por su originalidad y que están destinadas a todos los públicos, como explica esta emprendedora rural para quien es muy importante gestionar los residuos y, además, convertir este gesto en un negocio de moda.

Detalle de algunos de los trabajos de esta artesana.

Detalle de algunos de los trabajos de esta artesana. / Ana Paz Paredes

Ella cree que se puede vivir y trabajar en el medio rural y lo afirma con rotundidad: "Se puede emprender perfectamente y no sólo en el sector primario, ¡se pueden hacer tantas cosas!, a veces mejor incluso que en otros sitios. Estamos encantados viviendo en Villaviciosa donde, además, desde distintos sectores, se está trabajando mucho para atraer gente al concejo. De hecho cada año hay más gente nueva viviendo por aquí y más que quiere venir", añade.

Patricia Escobar Fernández, en el exterior de su tienda de artesanía, en Villaviciosa.

Patricia Escobar Fernández, en el exterior de su tienda de artesanía, en Villaviciosa. / Ana Paz Paredes

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