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Análisis de la la eterna crisis de Aseava que afecta a más de 3.000 ganaderos asturianos

Los más de 3.000 socios ganaderos asisten asombrados a las luchas internas y temen que desaparezca el colectivo que gestiona la raza asturiana de los valles

Vacas de raza asturiana.

Vacas de raza asturiana. / Sara Arias

Mariola Riera

Mariola Riera

Despidos, huelgas, una directiva dividida y enfrentada, deudas, denuncias en los juzgados, elecciones aplazadas, cuentas bancarias bloqueadas... En esta espiral está metida de unos años para acá la veterana Asociación Española de Criadores de Ganado Vacuno Selecto de la raza Asturiana de los Valles (Aseava), que aglutina a unos 3.000 ganaderos de toda la región y que en su gran mayoría asisten asombrados a la deriva que ha tomado el colectivo. Éste fue fundado en los años 80 para velar por la conservación y mejora de la citada raza vacuna, toda una referencia en el Principado y en el resto de España.

"Estamos muy preocupados porque ahora vemos serio riesgo de que desaparezca Aseava. Y no es solo perder todo el buen trabajo que ha hecho la asociación estos años, sino que también puede arrastrar a la IGP Ternera Asturiana y caer todo. El futuro de la ganadería de carne de Asturias está comprometido totalmente. Podría ser un palo del que nos costará recuperarnos", describe una de esos ganaderos que están al margen de la disputa interna de la directiva y que pide mantener el anonimato. "Entiéndelo, no hay ganas de más líos..", apunta. Toda la razón.

La inmensa mayoría de socios asiste, además de asombrada, impotente ante una situación que se enquista sin visos de solución, ya que las partes enfrentadas no acaban de ponerse de acuerdo pese al llamamiento (y deseo) generalizado de ganaderos, trabajadores, organizaciones agrarias y gobierno regional a que se desbloquee la convocatoria de elecciones, se haga borrón y cuenta nueva y se reconduzca la gestión. "Es ya un enfrentamiento personal, no tiene otra explicación. Cuando hay asambleas, asisten los partidarios de un bando y del otro. El resto pasa, se queda en casa. La gente está aburrida porque considera que la diputa no tiene nada que ver con el sector y sí tiene mucho de personal. Hay una gran preocupación", abunda la citada ganadera.

La de Aseava es sin dudas una situación "guerracivilista". Así lo describe acertadamente el consejero de Medio Rural, Marcelino Marcos Líndez, quien ha defendido desde que tomó posesión en su cargo el pasado agosto la convocatoria de elecciones. No es tan fácil y el propio Marcos se ha dado de bruces con su apoyo a una junta gestora para pilotar el camino a las urnas y que ha acabado invalidada por los tribunales. Tribunales en los que también se paralizó el proceso electoral iniciado hace más de tres años. En los últimos tiempos, los jueces también han tenido que resolver todo tipo de situaciones relativas a las luchas internas de poder.

"Yo llegué al cargo y me encontré con lo de Xata Roxa", explica el Consejero en referencia a la marca de carne que la asociación liquidó el pasado verano en una asamblea muy tensa –como todas las últimas– al no poder hacer frente a las deudas acumuladas. Se resolvió entonces la situación de la plantilla – sin cobrar desde hacía meses, se sometió a la regulación de empleo–, pero no los impagos: según las organizaciones agrarias, estos rondan los 400.000 euros a un centenar de ganaderos. En una reciente asamblea se rechazó liquidarlo a plazos como proponía una parte de los socios.

"Aseava es de los socios y eso debe quedar claro, cualquier decisión les corresponde a ellos", matiza Marcelino Marcos, a quien, por un lado, se le reprocha su apoyo a la fracasada junta gestora para organizar elecciones sin tener en cuenta que hay una directiva en vigor. No obstante, el Consejero también tiene críticas opuestas, por inhibirse: "Llegados a este punto el Principado no debería ponerse tanto de perfil y tendría tomar cartas en el asunto por el interés público de Aseava".

Lo que sí ha hecho Marcos es dejar clara su visión de la crisis: "Me preocupa mucho y creo que deben convocarse elecciones porque lo que más necesita el sector es seguridad, estabilidad y serenidad. Estamos hablando de una asociación muy importante", advierte. Tan solo este año el colectivo recibirá más de 800.000 euros de fondos públicos para gestionar el libro genealógico de la raza asturiana de los valles, una tarea que no es baladí. De Aseava dependen también muchas gestiones que son cruciales para los ganaderos, tanto económica como burocráticamente. En sus manos está el registro de la raza: las ayudas a vaca nodriza son superiores si se está en el libro genealógico, al igual que las indemnizaciones por ataques del lobo, un 10% más. Sin olvidar los seguros de reproducción. Pero dinero aparte, la asociación ha logrado durante décadas mejorar la asturiana de los valles y facilitar su crianza. Así lo explica una ganadera: "Hace años, una vaca se te ponía de parto y había que llamar a todo el vecindario, a los veterinarios, para ayudarla a parir. Ahora, si no hay problemas previos, pare sola sin más. Y eso es gracias a la mejora genética de la raza".

El Consejero de Medio Rural convocó después de llegar al cargo a la directiva de Aseava para conocer de primera mano la situación interna tras el hundimiento de la marca Xata Roxa. "Nunca he podido reunirme ni hablar con el presidente", lamenta Marcos. Habla de Rubén Fernández, que lleva un largo tiempo de baja, algo que muchos señalan como origen, en parte, de que Aseava vaya a la deriva sin que nadie pueda coger el timón.

La desaparición de Rubén Fernández ha dejado en manos de Isabel de la Busta, la secretaria de la Junta, la representación oficial de Aseava. Aunque ésta –que es a su vez presidenta de la IGP Ternera de Asturias– no goza del apoyo otros integrantes del gobierno de Aseava. El vicepresidente, José Manuel Cardín, y el interventor, José Manuel Gómez, intentaron que presidente y secretaria dejaran sus cargos al considerar que mantienen "bloqueada" la asociación. El pasado 16 de abril lograron sacar adelante en asamblea la revocación de poderes a Fernández y de la Busta, si bien estos consiguieron anular luego la decisión y un juzgado les ha rehabilitado en el cargo. Tampoco salió bien la operación anterior de que una nueva junta electoral desbloquease las elecciones internas para celebrarlas este mismo mes de mayo. El trámite fue frenado en los juzgados. No hay que olvidar que quien manda tiene, además de las responsabilidades de gestión antes citadas, también claves de correos electrónicos y, lo que es más importante, acceso a las cuentas bancarias cuyo estado, hoy por hoy, es diferente en función de a quién se pregunte y han llegado a incluso a bloquearse.

Así las cosas, Aseava está en punto muerto. Con dos partes enfrentadas sin tregua y los trabajadores revueltos. Esta misma semana han llevado a cabo una huelga. El comité de empresa denuncia el despido de cuatro personas, el 25% de la plantilla, con lo que, sostienen, se paraliza totalmente la asociación. Piden que se cumplan los acuerdos firmados en la última asamblea y que readmitan a los despedidos. Además, aseguran que les deben nóminas desde diciembre y solicitan que se cumplan los acuerdos para las pagas extras y la antigüedad. Pero hasta en la plantilla hay división, porque una parte no ha secundado la huelga y ha denunciado dificultades para poder ir a trabajar a las instalaciones de Aseava en Llanera. CC OO ha pedido por su parte la intervención del Principado.

"La huelga de momento no ha tenido graves consecuencias, pero de seguir así las habrá. La asociación no puede estar parada", advierten los socios, que aguardan que alguien con mando en plaza y sensatez ponga orden interno. En juego está, recuerdan, el futuro de Aseava y de prácticamente todo el sector cárnico asturiano.

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