La aurora boreal se asoma al cielo asturiano: así se vio (y emocionó)

"Esto es histórico", se emociona Santiago de la Vega, montañero, fotógrafo y uno de los muchos aficionados a la astronomía que disfrutaron de un fenómeno insólito en estas latitudes

La basílica de Covadonga, al fondo, bajo el cielo enrojecido por la aurora boreal.

La basílica de Covadonga, al fondo, bajo el cielo enrojecido por la aurora boreal. / Santiago de la Vega

Elena Fernández-Pello

Elena Fernández-Pello

Una potente tormenta geomagnética solar está dejando imágenes insólitas por todo el hemisferio norte, produciendo auroras boreales en latitudes muy bajas. Eso sucedió la noche del pasado viernes en Asturias, donde fueron muchos los aficionados a la astronomía que estuvieron muy pendientes del cielo y que, finalmente, lograron captar sorprendentes estampas.

Santiago de la Vega, guía de montaña y fotógrafo, es uno de ellos. Ha contemplado la aurora boreal en varios países, en Escocia y en Noruega, y el viernes a medianoche estaba atento a los cielos asturianos. Sabía que estos días se completa el ciclo solar, de aproximadamente once años, en el que la radiación del astro rey se intensifica. Uno de sus amigos, Alejandro Roxán, le recordó que la tormenta estaba llegando a su punto álgido y él, que reside en Cangas de Onís, tomó la carretera hacia Següenco. Hacía las 12.30 horas la aurora era muy visible y se apreciaban los haces de luz en movimiento, como una cortinilla deslizándose sobre el horizonte. "En la primera curva, aquello era un espectáculo de colores: verde, rosa...", relata. José Allende Marcos, fotógrafo de aventura internacional, le acompañó, en pijama, en su incursión por los Picos de Europa y en el mirador de Entrelagos consiguió unas magníficas vistas del lago Enol, con la aurora tiñendo el cielo y reflejada en sus aguas.

El fenómeno astronómico, desde el cerro de Santa Catalina, en Gijón.

El fenómeno astronómico, desde el cerro de Santa Catalina, en Gijón. / Pablo Heres

"Esto es algo histórico", se emocionaba, explicando que, después de haber visto este fenómeno en tantos lugares, nunca hubiera imaginado contemplarlo en Asturias. Anoche tenía previsto volver a salir de caza por los cielos de la región. "Las auroras boreales son algo muy efímero, volátil, de repente está y de repente no está", relataba.

Faustino García de la Cuesta, que desde su observatorio en Muñás de Arriba, en Valdés, envía puntualmente datos al Observatorio del Centro de Planetas Menores, también se preparaba ayer para un nuevo asalto al firmamento. La tormenta solar continúa y, si las nubes no lo impiden, la aurora boreal podría verse incluso esta noche. El viernes, ya consiguió tomar unas imágenes magníficas de los cielos del concejo de Valdés y a quien quiera intentarlo le recomienda "buscar un sitio alto, con el horizonte lo más despejado posible, mirar hacia la estrella polar, por debajo de ella". Es ahí donde deberán ver "muy tenues, unos chorros, como columnas de luz que se mueven". "El efecto es fantasmagórico", asegura.

La aurora boreal sobre el lago Enol. | Santiago de la Vega

La aurora boreal sobre el lago Enol. / Santiago de la Vega