Así se construyó el HUCA: hablan los dos funcionarios que estuvieron encima de toda la obra del hospital

"El seguimiento de Tini Areces era absoluto, fue su proyecto estrella, todas las semanas nos llamaba una o dos veces para comentarlo todo"

"La obra costó menos de 1.350 euros por metro cuadrado, una cifra que hay quien no se la cree por lo baja que es"

Así se construyó el HUCA: hablan los dos funcionarios que estuvieron encima de toda la obra del hospital

VÍDEO: Amor Domínguez/ FOTO: Analía Pello

Pablo Álvarez

Pablo Álvarez

El licenciado en Derecho y alto funcionario del Principado José María González Gancedo (Oviedo, 1964) y el arquitecto Jesús Menéndez Fernández (Santa Coloma de Gramanet, Barcelona 1957) son las dos personas que siguieron más de cerca y más influyeron en todo el proceso de construcción y financiación del Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA) en los terrenos de La Cadellada. El primero como secretario general técnico de la Consejería de Salud del Principado y el otro como jefe de servicio de la Unidad de Obras de la Consejería, cargo en el que continúa.

Entre tanto, José María (conocido por todos como Chema) González Gancedo, fue después director general de Función Pública –entre 2012 y 2019– y actualmente trabaja en el Instituto Adolfo Posada, donde pilota buena parte de los procesos selectivos que convoca el Principado. Ésta es la primera vez que hablan en público y de manera detallada de su papel en un proyecto al que dedicaron muchas horas de trabajo y de vida.

–Empecemos por lo más reciente. ¿Cómo ven el HUCA diez años después de su apertura?

–JESÚS MENÉNDEZ FERNÁNDEZ: En este momento tiene un envejecimiento óptimo. Eso significa que se está cuidando. Siento una gran satisfacción. La construcción fue exitosa, lo acabamos, se puso en marcha...

–JOSÉ Mª GONZÁLEZ GANCEDO: Pues lo veo con mucho orgullo. Fueron muchas horas de trabajo, de mucho esfuerzo, pero que ahora se ven recompensadas.

–¿Les quitó mucho sueño?

–JOSÉ Mª GONZÁLEZ GANCEDO: El sueño nos lo quitó desde que empezamos y ya no lo recuperamos hasta que terminamos. Pero ahora está a la vista de todos que en Asturias tenemos un gran hospital.

–Los arquitectos Juan Navarro Baldeweg y Ángel Fernández Alba fueron los autores del proyecto. Al grupo se sumó también el arquitecto asturiano Alfonso Iglesias, ya fallecido. Sin embargo, en un momento dado todos ellos se desvincularon y apenas intervinieron en el desarrollo de las obras. ¿Qué sucedió?

–JESÚS MENÉNDEZ FERNÁNDEZ: Desde la Consejería siempre se tuvo muy claro que en un proyecto tan complejo y de las dimensiones y características del HUCA era imprescindible mantener de forma intensa y continuada una dirección de obra que permitiera la revisión del programa funcional en los aspectos tanto de la planificación estratégica como de las nuevas formas organizativas. Los tiempos transcurridos desde la planificación del proyecto hacían inviable mantener los programas funcionales como un elemento estático. El programa funcional y los requerimientos tecnológicos, tanto los constructivos como los sanitarios, deben ser documentos vivos, abiertos a la incorporación de los cambios que se vayan produciendo. En su apertura, el nuevo hospital debía funcionar acorde a las necesidades y requerimientos de ese momento y no a las del inicio de la tramitación, con una vejez superior a los diez años. El desafío era inaugurar un hospital que no estuviera obsoleto.

–¿Qué se hizo?

–JESÚS MENÉNDEZ FERNÁNDEZ: Se formó un equipo de trabajo que de manera continuada, durante la ejecución de las obras, diera respuesta a la propia construcción, dirección de las obras e incorporara al proyecto las actualizaciones necesarias funcionales, tecnológicas, de instalaciones... Se propuso a los redactores del proyecto este modelo de trabajo y decidieron no incorporarse al mismo. Debe tenerse en cuenta que este requería una presencia continua en obra, no siendo suficiente con una visita semanal que es lo común en la dirección de las obras.

–¿Qué fue lo más singular de la construcción del HUCA?

–JOSÉ Mª GONZÁLEZ GANCEDO: Lo más creativo fue la manera de financiarlo. En aquel momento, de acuerdo con el Sistema Europeo de Cuentas (SEC 95) y con las directrices europeas para el control del déficit y la deuda pública, se optó por reforzar la colaboración público-privada. Se intentaba que las grandes inversiones no consolidaran con el gasto público. Como consecuencia, había que buscar una forma de realizar la obra. Las obras del HUCA coincidieron con otros muchos hospitales: varios de Madrid, el Son Espases de Mallorca, Toledo, Cartagena...

–¿Qué decisión tomaron?

–JOSÉ Mª GONZÁLEZ GANCEDO: En aquel momento, en España se manejaban dos modelos. El que más se utilizó en el resto del país fue la concesión de obra pública a una empresa privada, que construía y gestionaba el hospital. Por lo general, la actividad sanitaria quedaba en manos de la Administración, pero el resto lo ponía el constructor. De estos hospitales, el más grande es Puerta de Hierro, de Madrid. En Asturias, fuimos a un modelo distinto, un modelo propio que luego utilizó Murcia: crear una empresa de capital cien por cien público, Gispasa, que era la que construía el hospital y lo financiaba.

–¿Cómo se ejecutó esa estrategia?

–JOSÉ Mª GONZÁLEZ GANCEDO: Lo que se hacía era un derecho de superficie en favor de Gispasa, que se hacía cargo de la parcela de La Cadellada y suscribía un contrato de arrendamiento operativo con el Principado. El contrato de arrendamiento operativo significa que el arrendador, en este caso Gispasa, tiene que cumplir con unas normas de calidad, unos estándares de calidad, y si no los cumple se le penaliza.

–¿El dinero?

–JOSÉ Mª GONZÁLEZ GANCEDO: Gispasa fue la que financió la construcción del hospital, con un capital social propio, aportado por el Principado, y sobre todo con un préstamo del Banco Europeo de Inversiones (BEI) de 165 millones de euros. Gispasa también construyó el Hospital Álvarez-Buylla, de Mieres, que se benefició del crédito del BEI. También hubo una aportación de 72 millones de euros del Gobierno de España ligada al Instituto Nacional de Silicosis como centro de referencia estatal, que fue una cuestión muy peleada. Construido el hospital, Gispasa lo entrega al Principado para que lo explote. Es importante dejar constancia de que todo el proceso fue cien por cien público.

–¿Cómo fue ese préstamo?

–JOSÉ Mª GONZÁLEZ GANCEDO: Para que el BEI te dé un préstamo tienes que cumplir unos procedimientos muy detallados, hay que dar muchas explicaciones. Te envían varias comisiones a estudiarlo desde el punto de vista económico, técnico... Ingenieros, arquitectos... Y esa exigencia también nos sirvió para mejorar el proyecto. La financiación del BEI nos permitió trabajar con libertad. No íbamos por anualidades, como sucede con las administraciones públicas. No esperábamos a finalizar el año y a las certificaciones. La financiación era externa al presupuesto ordinario y, por lo tanto, ejecutáramos lo que ejecutáramos podíamos pagarlo. Eso tanto para la construcción como para el equipamiento. No estábamos al albur de los presupuestos ordinarios, circunstancia que en un momento determinado provocó que la crisis financiera desmontara los proyectos de muchos hospitales. Sin embargo, el HUCA se financió como si España fuera un país triple A. Era la mejor financiación posible y con la solvencia que tiene el BEI.

–¿Cómo fue el impulso del entonces presidente del Principado, Vicente Álvarez?

–JOSÉ Mª GONZÁLEZ GANCEDO: Absoluto. Era su proyecto estrella, al que dedicó horas y horas y horas.

–¿Les marcaba de cerca?

–JOSÉ Mª GONZÁLEZ GANCEDO: Todas las semanas nos llamaba una o dos veces para comentarlo todo. No sé cuántas reuniones tuvimos con Areces, innumerables… Lo vio todo, todo. Pero, al mismo tiempo que quería estar enterado de todo, nos dejaba trabajar con mucha libertad. Fue él quien decidió que la financiación fuera la del BEI porque era la que le daba garantías absolutas.

–El día a día era complicado...

–JESÚS MENÉNDEZ FERNÁNDEZ: Empleamos unos esquemas organizativos que no eran habituales. Se conformó un equipo de especialistas que fueron desarrollando el proyecto y actualizándolo a las nuevas normativas, y al mismo tiempo, ejecutando la obra. Había técnicos especialistas de casi de cada uno de los capítulos en que se divide la obra: estructuras, instalaciones, protección contra el fuego, acústica... Una dificultad añadida fue esa lectura continuada del plan funcional, con las nuevas necesidades asistenciales que iban apareciendo para incorporarlas al proyecto. Las distintas gerencias del HUCA intervinieron en todo el proceso de ejecución de la obra. Hubo reuniones de trabajo muy importantes en las que se iba haciendo una reevaluación del proyecto e incorporando muchas novedades que iban apareciendo, de alta tecnología y de procesos asistenciales. Esos cambios había que introducirlos en el proyecto que estábamos ejecutando. Eso fue seguramente lo más complejo.

–JOSÉ Mª GONZÁLEZ GANCEDO: El proyecto requirió ajustes de mejora, de adaptación, para evitar poner en marcha un hospital ya obsoleto. No hace falta mucha explicación para darse cuenta que una obra como ésta es muy difícil. También es de agradecer el trabajo de Gispasa, porque su labor fue muy importante, y sigue siéndolo. Fue muy relevante el liderazgo de Jesús Menéndez, en el apartado de arquitectura, con un trabajo extraordinario, y desde Gispasa el de Alfonso de Carlos, ingeniero, Beatriz Herrero, directora jurídica, y todo su equipo... El trabajo fue duro. Estamos hablando de una obra muy compleja.

–Se habló mucho del dinero y de los sobrecostes...

–JESÚS MENÉNDEZ FERNÁNDEZ: Las obras de construcción fueron licitadas en casi 267 millones de euros. Sin embargo, la adjudicación a las empresas Sacyr, San José y Sánchez y Lago se quedó bastante por debajo: en 205,3 millones. Fue a la baja. Al final, costó 295,8 millones. Lo que hay que ver es el hospital que tenemos y el precio por metro cuadrado. Además, por la forma de contratación, la obra no tenía liquidación, que es algo que existe en cualquier obra pública, del 10 por ciento. En cuanto a calidades, se pueden comparar con las que se ven en otros hospitales de España.

¿Los dos modificados?

–JESÚS MENÉNDEZ FERNÁNDEZ: Respondían a mejoras de las que se dio puntual explicación. Eran adaptaciones que venían motivadas en una parte por los cambios normativos, por ejemplo la entrada en vigor del Código Técnico de la Edificación y por otro lado, lo ya comentado, de incluir las nuevas aportaciones sobre los procesos y sus repercusiones funcionales para garantizar el mejor hospital posible, que era el objetivo que se perseguía. Efectivamente, hubo dos grandes modificados que sumaron 90,5 millones de euros.

–¿Qué los motivó?

–JESÚS MENÉNDEZ FERNÁNDEZ: Por ejemplo, la ampliación del bloque de consultas externas, porque veíamos absolutamente necesario disponer de más espacio. Corríamos el riesgo de que el hospital se abriera con unas dimensiones ya insuficientes para las necesidades reales. Cuando estás trabajando en un proyecto de esta naturaleza, que tarda años en ejecutarse, has de tener criterio para adoptar decisiones de este tipo. Pero hay que insistir en que tenemos un buen hospital, con buenas calidades y con una financiación excepcional. Si incluimos los aparcamientos, estamos hablando de menos de 1.350 euros por metro cuadrado, una cifra que hay quien no se la cree por lo baja que es. Ahora mismo estaríamos en el triple porque los costes han aumentado mucho. Estamos hablando de un precio muy bajo para unos acabados y unas calidades no normales, sino muy altas.

–JOSÉ Mª GONZÁLEZ GANCEDO: El hospital tiene un recorrido en la tramitación y en la ejecución y el plan funcional no podía ser estático, tenía que evolucionar. En ese proceso de construcción, el proyecto fue ajustándose a las necesidades. En medicina cambian muchas cosas y tú tienes que dar respuesta. Por ejemplo, las torres de refrigeración se cambiaron porque aparecieron unas que eran mejores frente a la legionela. Lo que no se puede es inaugurar un hospital obsoleto. Otro ejemplo: el proyecto venía con un tipo de cable de datos, el 4Aª, pero se homologó uno superior, el 6Aª, y tuvimos que cambiarlo. Estas cosas suceden en todo tipo de obras. Queríamos tener un buen hospital, como creo que tenemos.

–El Hospital General de Asturias dio muestras de aluminosis a los pocos años de su construcción. ¿Cuánto tiempo tendrá que estar en pie este edificio del HUCA?

–JESÚS MENÉNDEZ FERNÁNDEZ: Este hospital tiene que estar en pie décadas, todo el tiempo que los asturianos lo necesiten. Ahora bien, habrá que cuidarlo. El HUCA no ha permanecido estático desde que se construyó. Sólo hay que ver todas las modificaciones que fue capaz de asumir el hospital con el covid-19. Y sin embargo ha vuelto a su estado habitual sin mayor problema.

–¿Algún recuerdo particularmente vivo a día de hoy?

–JOSÉ Mª GONZÁLEZ GANCEDO: Aquellas reuniones de trabajo con Tini Areces. Empezamos con comidas de trabajo en Presidencia. Cuando yo llegaba por la mañana al despacho, me decía Blanca, mi secretaria: "¿Carne o pescado?". Yo ya sabía para qué era. Lo que pasa es que luego Tini aprendió un truco: en lugar de comer sentados, comíamos de pincheo, porque así trabajábamos continuamente mientras comíamos.

–JESÚS MENÉNDEZ FERNÁNDEZ: Lo que más me satisface es lo que veo cada día: entras por la puerta y ves el HUCA lleno de gente y siendo un hospital con unas condiciones de calidad y de confortabilidad casi como el primer día que se puso en marcha.

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