Esta es la Asturias que crece con los que vienen de fuera: "Aquí el entorno es seguro y se vive de otro modo"

Castropol, Onís y Grado, entre los concejos que suben población con vecinos que llegan del extranjero o de otras comunidades

De izquiera a derecha: Miriam Patricia Benegas y Gerardo Rommel Martínez, con su hija Abigail, en Castropol. Victoria Rivero, en el parque de Arriba, en Grado. David Pedragosa, su hija Paula y su mujer, Amaya García, en el pueblo moscón de Villandás. Rafael Ramos, en Onís

De izquiera a derecha: Miriam Patricia Benegas y Gerardo Rommel Martínez, con su hija Abigail, en Castropol. Victoria Rivero, en el parque de Arriba, en Grado. David Pedragosa, su hija Paula y su mujer, Amaya García, en el pueblo moscón de Villandás. Rafael Ramos, en Onís / LNE

La estadística dice que la llegada a Asturias de inmigrantes que vienen de otros países registra una tendencia que hace concebir la esperanza de que en el futuro se pueda revertir el proceso de pérdida de población que se da por la diferencia entre fallecimientos y nacimientos en la región. Y al objetivo de frenar el despoblamiento que afecta sobremanera a algunos núcleos rurales también están contribuyendo nuevos vecinos que provienen de otras comunidades de España y que se instalan de forma permanente en el Principado. No son pocos los municipios de mediano o pequeño tamaño en número de habitantes que, según la Sociedad Asturiana de Estudios Económicos e Industriales (Sadei), mejoraron sus censos en los últimos años gracias a estas dos circunstancias. Entre los casos de la zona centro de la región en esta tesitura se encuentra Grado, que crece en habitantes por primera vez en más de una década y donde puede darse con infinidad de residentes instalados de manera relativamente reciente en sus pueblos. En el Oriente y en el Occidente también son numerosos los ejemplos de auge del padrón con personas que provienen de otras latitudes. Onís o Castropol, por citar un territorio de cada una de las alas de la región, son dos de ellos.

Miriam Patricia Benegas y Gerardo Rommel Martínez llegaron a Castropol hace ocho meses procedentes de Honduras. Conocían el concejo, donde también se han asentado otros familiares, y confían en poder echar raíces. Ellos dejaron la ciudad de Tegucigalpa en busca de un lugar seguro en el que criar a su hija Abigail. "Esto nos gusta porque es bonito y tranquilo", cuenta esta joven familia.

Ponen cara a una significativa población inmigrante, especialmente hondureña, asentada en Castropol en los últimos años. De hecho, según Sadei, Castropol está entre los concejos asturianos que han ganado población gracias a la inmigración. En el Occidente, y en base a los datos de 2022, son cinco los concejos con esta tendencia: a Castropol se suman Santa Eulalia de Oscos, San Tirso de Abres, El Franco y Coaña.

1. Miriam Patricia Benegas y Gerardo Rommel Martínez, con su hija Abigail, en Castropol. 2. Victoria Rivero, en el parque de Arriba, en Grado.  3. Rafael Ramos, en Onís.  4. David Pedragosa, su hija Paula y su mujer, Amaya García, en el pueblo moscón de Villandás.

David Pedragosa, su hija Paula y su mujer, Amaya García, en el pueblo moscón de Villandás / LNE

El alcalde de Castropol, Francisco Javier Vinjoy, se muestra satisfecho con la subida poblacional y solo lamenta no disponer de más vivienda a precios accesibles para lograr un aumento aún mayor. “El mayor hándicap ahora mismo es la vivienda. Si la tuviéramos a un precio razonable para alquiler o compra podríamos crecer más y en eso estamos. Tiene cierta lógica que Castropol crezca porque es un municipio que genera mucho empleo en diferentes sectores”, confiesa.

Vinjoy ofrece datos actuales del censo, donde se contabilizan veintiuna nacionalidades. “La población inmigrante representa el 3,1% del censo. De 3.252 personas censadas, un total de 99 son extranjeras y, de ellos, el sesenta por ciento son de Centroamérica y América del Sur”, apunta. Confirma que Honduras es el país que más destaca, con aproximadamente un tercio de los 99 extranjeros. Le sigue Paraguay, una comunidad con mucha presencia en la comarca del Eo, especialmente en Vegadeo. “Los hondureños son una población significativa y la verdad es que no causan ningún problema y me consta que hacen un esfuerzo por integrarse buscando trabajo y formación”, precisa el regidor. En los mismos términos se expresa el concejal de Bienestar, Vivienda, Sanidad y Dependencia, Julio Martínez, que defiende la integración de los inmigrantes en la sociedad castropolense.

La Asturias que crece con los que vienen de fuera: «Aquí el entorno es seguro y se vive de otro modo»

Miriam Patricia Benegas y Gerardo Rommel Martínez, con su hija Abigail, en Castropol. / LNE

En el año 2022, el saldo migratorio global (diferencia entre los que trasladan su residencia a Asturias y los que la abandonan) batió un récord de este siglo, con 10.163 nuevos asturianos, compensando la pérdida de 9.192 residentes por el saldo vegetativo negativo de ese año. Sadei considera además que en estos números se da un hecho destacable: que la mayor parte de ese saldo positivo de migraciones se debe a la llegada de personas procedentes del extranjero.

Es el caso de Rafael Guillermo Alejandro Ramos Ortega, de 47 años, que dejó Venezuela hace 19, cuando los problemas económicos y sociales con el Gobierno de Hugo Chávez se estaban haciendo "insoportables". Tenía –tiene– un primo en Oviedo que le animó a venirse a Asturias y le ayudó a encontrar trabajo. Ya es español y asegura que no dejará el país que le acogió. Él es una de las 61 personas procedentes del extranjero que se han asentado en Onís, lo que supone casi el 8 por ciento de la población del concejo (776).

Naturaleza y cercanía de los servicios, entre los atractivos que destacan quienes eligen la región

Onís es uno de los cinco municipios del Oriente de Asturias que lograron aumentar población en los últimos años gracias a la inmigración. Los otros cuatro son Ribadedeva, Peñamellera Alta, Cangas de Onís y Ponga. El alcalde ódiense, José Manuel Abeledo, asegura que todos los extranjeros están "perfectamente integrados" en el municipio: "Participan en todas las actividades que se organizan en el concejo, incluso más que los nativos, y hasta están montando una asociación junto con españoles que también han venido a vivir aquí".

Son la mayoría trabajadores, principalmente adscritos al sector de la hostelería y la restauración, aunque también hay empleados en explotaciones ganaderas y en servicios de atención a mayores. Hay, finalmente, un pequeño grupo de extranjeros con alto poder adquisitivo, que o no trabajan o lo hacen a través de internet. Un dato aportado por el Alcalde: "Entre las tres personas que cobran el salario social en el concejo no hay ningún extranjero".

En cuanto a Rafael Ramos, trabajó primero en la construcción, hasta que estalló la crisis en 2008, y después encontró empleo en hostelería en Arenas de Cabrales durante cinco temporadas de verano (entonces residía en Oviedo), a continuación tuvo un puesto en una tienda de la estación invernal de San Isidro por el día y en Gijón de ayudante de camarero por las noches.

La Asturias que crece con los que vienen de fuera: «Aquí el entorno es seguro y se vive de otro modo»

Victoria Rivero, en el parque de Arriba, en Grado. / LNE

En una de las últimas temporadas en Arenas, a través de una amiga uruguaya, conoció a su actual pareja, también del país sudamericano y prima de aquella. Un café bastó: "Fue un flechazo", subraya. Después de un tiempo decidieron vivir juntos en Benia, primero de alquiler y después en una casa propia que se han construido. Llevan 12 años. Su idea, quedarse: "Ya me asenté, tengo doble nacionalidad y me siento como si hubiera nacido aquí. Estoy muy contento en España y los asturianos me han tratado muy bien", afirma.

Entre los concejos de la zona centro de pequeño o mediano tamaño en lo que respecta a su población que ganan habitantes se encuentran Yernes y Tameza y Grado. En este último concejo son varios de sus núcleos rurales los que están atrayendo población más joven. En algunos como Sama hay varias familias que se acomodaron hace relativamente poco tiempo y que proceden de otros países como Perú o Rumanía. Pero también llegan para quedarse desde más cerca, desde distintos puntos de España. En esta misma localidad moscona hay una nueva familia con hijos que procede de Toledo. Y es que quienes llegan desde otras comunidades también están incrementando el censo poblacional de territorios como el moscón. Un ejemplo de ello es David Pedragosa, músico profesional, que ha trasladado su residencia desde Madrid al pueblo de Villandás, junto a su mujer, Amaya García, y a su hija Paula.

La Asturias que crece con los que vienen de fuera: «Aquí el entorno es seguro y se vive de otro modo»

Rafael Ramos, en Onís. / LNE

Están en Asturias desde hace unos tres años y en esta localidad moscona han hecho realidad su sueño de vivir de otro modo, en un entorno rodeado de "naturaleza, montaña", que les "encanta". Querían una zona rural y fue fundamental que en esta pudieran disponer de una buena conexión a Internet. Ambos teletrabajan, aunque él viaja en ocasiones en giras que le han llevado al extranjero o a distintos puntos de España. Precisamente ayer volvía a Grado tras tocar en Madrid con Amistades Peligrosas.

La villa atrae también nuevos vecinos. A ella llegó Victoria Rivero en 2021, antes de la jubilación, situación que ya ha alcanzado actualmente. Tenía claro que en este momento de su vida quería vivir en el Principado –"la elección era Asturias, lo tenía clarísimo"– aunque admite que a Grado llegó por casualidad, tras buscar en otros lugares de la región que no le encajaron por diversos motivos. Acertó, "por la gente, por la cercanía a todo, por el entorno", afirma, segura de que se quedará a vivir en la región. "Me encanta Asturias y Grado, que es fantástico", concluye.

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