La Cámara de Oviedo pide atajar "efectos disuasorios" en las directrices comerciales y reclama "menos burocracia"

La nueva norma inicia ya la tramitación interna, y el ente cameral pide que "favorezcan la competencia"

Carlos Paniceres.

Carlos Paniceres. / LNE

Vicente Montes

Vicente Montes

La Cámara de Comercio de Oviedo quiere que las futuras directrices regionales de Comercio estén en sintonía con los criterios que reclama Europa y que sirvan de impulso económico para Asturias, en lugar de sumar restricciones que impidan el desarrollo comercial. Pero también, que respeten y salvaguarden al comercio tradicional.

La tramitación de estas directrices comenzará de manera interna en el Gobierno el lunes, con su discusión en la Comisión de Comercio del Principado.

La entidad cameral ha presentado un documento de doce páginas en el que traslada propuestas con el objetivo de que las futuras directrices respondan a tres objetivos: el primero, acomodarse al espíritu de la Ley de Comercio y los planteamientos de Europa, partidarios de liberalizar la actividad y favorecer la competecia; el segundo, incidir en la simplificación de trámites burocráticos, y el tercero "convertir a Asturias en capital comercial del Noroeste y favorecer nuevos usos de los suelos industriales cuando no existan posibilidades de implantación comercial en otros suelos", indicaron fuentes camerales. A estos tres objetivos se añade el de que las nuevas directrices establezcan una "discriminación positiva para el comercio tradicional".

Las actuales directrices datan del año 2010, sin que desde entonces se hayan adaptado, pese a la posibilidad de su revisión cada cuatro años. La Cámara destaca que el comercio electrónico se ha convertido en la principal competencia del comercio de proximidad y apunta también que en estos casi tres lustros "ha habido una evolución urbanística en los polígonos industriales, conviviendo nuevos usos con los tradicionales o, en su caso, reclamando espacio para su actividad sin respuesta con la actual normativa".

En este sentido, la Cámara recalca que "la tendencia en Europa es que no se pueda discriminar, prohibiendo o limitando la implantación de ninguna actividad económica nueva solo por el hecho de que pueda ser perjudicial para otra, cercenando la libre competencia". Por todos estos cambios de usos, la Cámara solicitó en 2021 que se modificasen las directrices de equipamiento comercial. "Si demandamos menos condicionantes y burocracia, no podemos mantener normas que puedan influir en un efecto disuasorio para generar nuevas actividades".

Así, en los criterios sobre usos comerciales en polígonos o zonas de actividad económica, la Cámara plantea que se permita implantar comercios mayoristas, plataformas logísticas o cooperativas de consumidores cuya oferta quede limitada a los socios. También plantea que se autoricen ciertas implantaciones comerciales, dedicadas a sectores como los muebles, electrodomésticos, automoción o bricolaje. Y que sean posibles usos excepcionales en polígonos contiguos a la trama urbana si tienen un carácter estratégico supramunicipal.

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