Entrevista | José Miguel Viñas Físico y meteorólogo

"Los cielos de los cuadros no son meros telones de fondo, entrañan muchas enseñanzas"

"La nueva normalidad climática no son veranos cada vez más cálidos, pero sí temperaturas al alza y más días de calor extremo"

José Miguel Viñas posa para LA NUEVA ESPAÑA con su libro «Los cielos retratados» en Madrid. | Raúl Viñas

José Miguel Viñas posa para LA NUEVA ESPAÑA con su libro «Los cielos retratados» en Madrid. | Raúl Viñas

Mariola Riera

Mariola Riera

En "Los cielos retratados" invita José Miguel Viñas (Madrid, 1969) a visitar los museos con el "radar meteorológico" activado. A él se le encendió una vez hace tres lustros –explica en el prólogo– y de esa minuciosa observación del cielo inmortalizado por los genios de la pintura con el pincel ha nacido un original e interesante libro. Viñas, un fijo de los veranos asturianos –está casado con una madrileña con orígenes familiares en Navelgas (Tineo)–, es físico y meteorólogo de Meteored, a la par que un activo divulgador del tiempo en diversos medios.

–Un físico escribiendo de pintura, la mejor muestra de que ciencia y arte no están reñidos, ¿no?

–La ciencia y el arte nunca debieron separarse como lo hicieron. Empezó a ocurrir a partir del Renacimiento y desde entonces han seguido caminos separados, tal y como pasa con el caso particular de la pintura, cuyos estudiosos son mayoritariamente personas ajenas al mundo científico, aunque eso está empezando a cambiar. En "Los cielos retratados" pongo el foco de atención en los elementos atmosféricos que los artistas han introducido en los paisajes. No se les ha prestado la atención que en mi opinión merecen, de ahí que me haya embarcado en este libro, que de alguna manera es reivindicativo, ya que quiero llamar la atención sobre ese hecho. Los cielos de los cuadros no son meros telones de fondo; aparte de bellos, podemos extraer de ellos muchas enseñanzas.

–"Los pintores son notarios de la historia", dice.

–Hay una idea fundamental en la que insisto en el libro, y es que los pintores, extensible a cualquier otro tipo de artista o persona que desarrolla una actividad creativa, no pueden escapar a la influencia del medio atmosférico y de los avatares meteorológicos y climáticos que les tocó vivir. Sus vivencias atmosféricas quedan reflejadas en su obra; a veces de forma inconsciente y otras fruto de las intensas emociones, como miedo o fascinación, que le provocó una fuerte tormenta o la intensidad de los colores de un atardecer. La historia del clima tiene su fiel reflejo en la pintura, lo mismo que otros muchos aspectos de las sociedades de otras épocas. De las pinturas se puede extraer información climática y también adquirir conocimientos meteorológicos. Las pinacotecas son libros abiertos que tenemos ahí, a nuestra disposición. Es fascinante recorrer las salas fijando nuestra atención en los cielos retratados, con el radar meteorológico activado. Invito a los lectores a que hagan la prueba.

–¿Qué tiene el cielo que tanto nos fascina?

–Es indudable que ejerce sobre nosotros una fuerte atracción, en cierto modo parecida a la que nos transmiten el resto de elementos de la naturaleza. En el caso particular del cielo, su observación ha sido el principal motor de nuestro conocimiento y desarrollo como especie. Las grandes preguntas, sin respuesta, nos las hemos formulado mirando al cielo, tanto nocturno como diurno. Las mitologías y las religiones tienen en el cielo su razón de ser, y así se han traslado a la pintura. Las nubes constituyen un elemento particularmente atractivo, al que, en combinación con la luz, no han podido resistirse los artistas de todas las épocas.

–¿Con qué cielo se queda: los de Goya, Turner o Velázquez, los románticos alemanes, el Renacimiento..? ¿Por qué?

–Esta pregunta me resulta muy difícil de contestar. Cada pintor y cada movimiento pictórico o escuela de pintura daría para un libro dedicado a sus cielos retratados. El pintor romántico Friedrich es para mí uno de los mejores pintando estampas atmosféricas. En sus cuadros abundan las nieblas y las nubes bajas, tan frecuentes en Alemania. De Turner me fascinan sus cielos encendidos y cómo evolucionó hacia la abstracción, mucho antes de que surgiera este movimiento pictórico. ¡Y qué decir de los cielos nubosos de John Constable! Este paisajista inglés consigue transmitir el movimiento y la continua transformación de las nubes. A Goya, Velázquez y Patinir también les he dedicado capítulos monográficos. Quizás lo que más me ha sorprendido es el poco interés que han suscitado sus cielos, salvo algunas excepciones, por parte de los historiadores del arte, que en su mayoría se han limitado a describir aspectos de los mismos, sin preguntarse por su razón de ser.

–¿El fenómeno meteorológico más artístico? Tormentas, nieblas, nieve, viento…

–Las tormentas son, probablemente, el recurso pictórico más empleado por los artistas para introducir dramatismo a una escena. En los cuadros de temática religiosa se usan como imagen alegórica del mal, las tinieblas, el infierno… Tenemos un ejemplo de ello en "El paso de la laguna Estigia", de Patinir, que podemos contemplar en el Museo del Prado. No me puedo olvidar tampoco de las tormentas y del tiempo tempestuoso que Turner tanto prodiga en sus paisajes.

–Incluye un paisaje en los Picos de Europa, de Carlos de Haes, que retrata en "perfecta comunión cielo y montaña". ¿Un siglo después el cielo ha cambiado?

–Aunque el clima está cambiando de forma acelerada, tanto en los Picos de Europa como en cualquier otra cordillera montañosa podemos seguir disfrutando de estampas parecidas a las que retrató Carlos de Haes en sus periplos por la cordillera Cantábrica a finales del siglo XIX. En las montañas lo que está pasando es que se está reduciendo el número de días de nieve, aunque se sigan produciendo a veces grandes nevadas. Los glaciares de montaña están en retroceso, condenados a desaparecer muchos de ellos. Y en lo referente al cielo, lo que ocurre ahora es que la mayoría de nosotros vivimos en grandes ciudades, donde de noche la contaminación lumínica nos impide ver las estrellas, y de día, la propia morfología de la ciudad limita la visión panorámica de la bóveda celeste. Hace tiempo las cosas eran muy diferentes.

–¿Sorprendido con algún "secreto" que encerrase algún paisaje?

–He ido descubriendo muchos. Prefiero que el lector los descubra cuando se adentre en las páginas de "Los cielos retratados". Tan solo comentaré que he dedicado un capítulo a las pareidolias nubosas, en el que desvelo lo que han escondido algunos pintores en las nubes que han retratado, y también comento que gracias a las pinturas de Canaletto y su sobrino Bellotto se ha podido comprobar cuánto ha subido el nivel de la laguna de Venecia desde el siglo XVIII hasta nuestros días. Ahí lo dejo.

–El historiador británico Geoffrey Parker habla del "estrés climático", algo así como que el clima influye en el comportamiento del ser humano y un periodo amplio de inestabilidad estaría en parte en la causa de las dos guerras mundiales. ¿Cree que podríamos estar atravesando algo similar en la actualidad?

–El clima ha ido modulando el devenir de la humanidad a lo largo de la historia. Las tesis de Parker son compartidas por otros historiadores. Ha dado buena muestras de ello el historiador Peter Frankopan en su último libro "La Tierra transformada. El mundo desde el principio de los tiempos", cuya edición en español es muy reciente (Crítica, 2024). De manera muy exhaustiva va describiendo cómo fenómenos como las grandes erupciones volcánicas, sequías o inundaciones catastróficas han ido dando forma a la historia natural y a la de la humanidad. Es indudable que el comportamiento que está teniendo el calentamiento global y la deriva que están teniendo sus impactos, cada vez más extremos y afectando a más lugares, provocan un forzamiento creciente en nuestra sociedad tecnológica, lo que puede llevarnos a situaciones que serán cada vez más difíciles de gestionar, lo que puede conllevar conflictos.

–Ya para acabar, la pregunta del millón: no me resisto a preguntar a un meteorólogo que, además, veranea habitualmente en Asturias, qué tiempo vamos a tener de aquí a septiembre.

–Como casi todos los veranos desde hace casi 25 años pasaré parte del mes de agosto en Asturias. Aunque el mes de junio, inicio del verano meteorológico o climatológico, ha comenzado bastante fresco, con temperaturas por debajo de la media, que continuarán sin grandes variaciones la tercera semana del mes, la predicción estacional apunta a que volveremos a tener un verano muy caluroso en su conjunto, con temperaturas por encima de la media, lo que invita a pensar en que no faltarán a su cita algunas olas de calor extremo. Es la nueva normalidad climática. No necesariamente cada verano será más cálido que el anterior, pero la tendencia al alza de las temperaturas y de un número cada vez mayor de días de calor extremo es innegable.

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