Asturias lidera la investigación del remedio a una enfermedad rara

Un grupo del ISPA recibe 110.000 euros de Mutua Madrileña para reforzar la financiación de su estudio sobre la patología FOP

De izquierda a derecha, Daniel Rubiera, Gonzalo Sánchez Duffhues, Ignacio Ortea y Judit Bestilleiro.

De izquierda a derecha, Daniel Rubiera, Gonzalo Sánchez Duffhues, Ignacio Ortea y Judit Bestilleiro. / LNE

Ciento diez mil euros para financiar la investigación de una enfermedad rara en Asturias. Esa es la cantidad donada por la Fundación Mutua Madrileña al proyecto asturiano que lidera Gonzalo Sánchez Duffhues (Córdoba, 1980), que se suma a otros 100.000 aportados por la asociación leonesa "Por dos pulgares de nada" y a 25.000 mil más de la Fundación Eugenio Fernández. El objetivo es promover la investigación de fármacos para tratar la fibrodisplasia osificante progresiva (FOP), una patología que afecta a una persona de cada millón.

La investigación capitaneada por Sánchez Duffhues se llevará a cabo en el Instituto de Investigación Sanitaria del Principado de Asturias (ISPA) a fin de reposicionar un fármaco, actualmente en investigación para el tratamiento de la artritis reumatoide, como opción para tratar la FOP. Esta patología poco común es causada por la mutación de un gen que produce la osificación de los músculos, tendones, fascias y ligamentos, es decir, hace que los pacientes desarrollen placas de hueso fuera del esqueleto, principalmente como respuesta a traumas inflamatorios causados por caídas, golpes, vacunas o incluso resfriados.

"Es muy importante dar a conocer la FOP, porque frente al crecimiento de hueso no se puede practicar una cirugía de extracción, ya que eso solo haría más daño", explica Sánchez Duffhues. Y es que actualmente es una enfermedad que no tiene cura, aunque sí "existen tratamientos que frenan el crecimiento de hueso, pero tienen muchos efectos secundarios", indica el investigador cordobés. Por ello, el grupo de investigación asturiano que lidera Sánchez Duffhues pretende "utilizar medicamentos que ya se utilizan o se investigan para otras enfermedades y ver si tienen efectos positivos en los pacientes de FOP", expone. Y es más: "la investigación trata de optimizar el tratamiento, demostrar que es seguro, efectivo y ver cuál es la dosis mínima que se podría administrar", añade. El fármaco "podría estar disponible en solo tres años", vaticina el investigador.

Suscríbete para seguir leyendo