Barcelona estrena su primer bus náutico, con ADN asturiano, operado por la multinacional Alsa

Dos catamaranes cero emisiones han comenzado a conectar el puerto catalán y la demanda turística se dispara con más de mil billetes vendidos al día

Una mujer hace una foto al catamarán pintado por Okuda que forma parte del primer proyecto de bus náutico del puerto de Barcelona.

Una mujer hace una foto al catamarán pintado por Okuda que forma parte del primer proyecto de bus náutico del puerto de Barcelona. / Marc Asensio Cuples

C. B. / A. Z. / A. R.

El puerto de Barcelona está de estreno. Hace solo unos días se puso en servicio un bus náutico, un transporte ecológico a bordo de dos catamaranes eléctricos, que está llamado a revolucionar la movilidad de toda la zona. El servicio está operado por la empresa de movilidad asturiana Alsa y su estreno se ha hecho coincidir con la celebración de la Copa América de vela, que arranca a finales de agosto. Pero su permanencia en el Port Vell irá mucho más allá y cambiará la manera de desplazarse entre los dos extremos del puerto, ahora mal conectados. A pesar de que solo lleva unos días en activo, la demanda ya se ha disparado: se han llegado a vender más de mil billetes el domingo y hay colas en horas punta.

Las autoridades y responsables del servicio, con el alcalde Jaume Collboni al frente, hicieron el viaje inaugural hace unos días entre el muelle de Drassanes, al pie de la estatua de Colón, y el de Levante, junto al hotel Vela. Hacía más de 15 años que en la Ciudad Condal se hablaba de crear un servicio de este tipo.

Pese a estar concebido como una lanzadera de transporte, nadie le niega que tiene un gran atractivo turístico, por la posibilidad que ofrece de darse un breve paseo marítimo por menos de dos euros. Menos de tres en caso de ida y vuelta. Brisa marina y vistas novedosas del litoral barcelonés completan esta experiencia.

Se calcula que un total de 25 millones de personas pasan cada año por el puerto barcelonés, tal como afirmó en la inauguración su presidente, Lluís Salvadó. Entonces aún había incertidumbre. "Queremos agradecer la apuesta de la empresa: nos metemos en un mercado complejo aunque la intuición y los estudios económicos nos dicen que a medio plazo tendrá éxito", confió. Tanto Salvadó como Collboni pusieron el acento en la presentación en que el bus náutico servirá a las 3.400 personas que trabajan en la Nueva Bocana, entre ellos los 1.100 de la firma de reparación de yates MB92 y los 500 de Norrsken.

Dos catamaranes, el Ecocat Dos y el Ecocat Tres, de la compañía Alsa, que ganó la licitación compitiendo con otros dos aspirantes, están haciendo el recorrido. Ambas embarcaciones generan cero emisiones, ya que son 100% eléctricas y funcionarán con energía solar y conexión eléctrica. Además, las placas solares que llevan aportarán el 40% de su consumo.

Durante un mínimo de 12 horas al día, con frecuencias de entre 15 y 30 minutos, los catamaranes unirán dos extremos que ahora mismo se debían recorrer en vehículo privado, en transporte público o a pie (35 minutos entre los dos puntos).

Según la Autoridad Portuaria, el uso de embarcaciones cero emisiones permitirá ahorrar 180 toneladas anuales de CO2, a la vez que supone una alternativa rápida y atractiva al transporte terrestre que contribuirá a descongestionar el tráfico rodado por los paseos cercanos, "algo que agradecerán los vecinos", destacó Collboni.

El catamarán Ecocat Dos tiene una eslora de 11,90 metros y una capacidad para 56 pasajeros, y el Ecocat Tres tiene una eslora de 14,70 y caben 84 pasajeros. El primero está equipado con dos motores de 20 kW y el segundo con dos de 50 kW. Ambos modelos, diseñados por Naval Architecture Marine Engineering y construidos por el astillero cántabro Metaltec Naval, tienen una velocidad de crucero de cinco nudos y una autonomía de 8 horas de servicio ininterrumpido. No obstante, la velocidad máxima que pueden alcanzar dentro del puerto es de tres nudos. El más pequeño, que hasta ahora daba servicio en Santander, está pintado por el artista Okuda y se quedará en Barcelona hasta que se construya otro como el grande, en un año aproximadamente.

Muchos barceloneses curiosos, en su mayoría jubilados, ya se han acercado a conocer el funcionamiento de este novedoso medio de transporte. "Es como una caja de regalo que flota", comentaba Rosa Maria Vila (73 años) al ver por primera vez el colorido catamarán Ecocat Dos, pintado por el artista Okuda.

Rosa Maria fue una de las primeras en estrenar el paseo y confesaba que su motivación principal para subir al barco era el importe del billete. Para Albert Amargós (67 años), viajar "disfrutando del vientecillo" que acaricia la piel no tiene precio. Aunque le encantó la experiencia, comentaba que le hubiese gustado poder probar el barco que tiene una zona descubierta en la parte posterior en la que disfrutar del paseo con unas vistas más panorámicas. Igualmente, aseguró Amargós, volverá otra vez, "antes de que se llene de turistas".

Apuesta turística en Pajares

Con esta concesión Alsa sigue diversificando sus incursiones en el sector turístico. Un interés que tendrá otro ejemplo muy diferente este fin de semana en Asturias, ya que los días 13 y 14 operará el tren histórico "Rampa de Pajares", que circulará por la infraestructura del mismo nombre realizando un recorrido histórico-turístico.

El sábado –en horario de mañana y tarde– y el domingo –en horario de mañana–, Alsa, en colaboración del Museo del Ferrocarril de Asturias, operará el citado tren histórico, que permitirá recorrer la infraestructura ferroviaria como tradicionalmente se hacía.

El tren histórico "Rampa de Pajares" estará formado por coches de la serie 3000/5000, construidos entre 1920 y 1950 y que, habitualmente, forman parte del popular Tren Turístico de Felipe II que une Madrid y El Escorial, así como en el Tren del Mediterráneo –que une Barcelona y Valencia– y en el Tren Atardeceres de Castilla –que une Madrid con Segovia.

Entre las estaciones por las que circulará el tren histórico destacan Puente Los Fierros, Malvedo, Linares-Congostinas, Navidiello, Pajares y Busdongo, además de recorrer el túnel de La Perruca, de 3.073 metros, que separa la vertiente leonesa de la asturiana.