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Desde las máquinas de carga a los bocartes: el avance de la economía circular en Asturias

La tecnológica Geprom, el proyecto "Reviver" de GAM y la lastrina Anchoas Hazas coinciden en que "digitalizarse y ser sostenible ya es una obligación, no una opción"

De izquierda a derecha, Julio Caamaño, Rafael Insunza, Ana Labad y Manuel Ángel Alonso, en la sede central de LA NUEVA ESPAÑA.

De izquierda a derecha, Julio Caamaño, Rafael Insunza, Ana Labad y Manuel Ángel Alonso, en la sede central de LA NUEVA ESPAÑA. / Irma Collín

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Yago González

Yago González

Oviedo

La economía circular –una expresión que, en resumen, significa que una empresa reutiliza sus productos durante el mayor tiempo posible– sirve tanto para una anchoa como para una máquina de carga. Literalmente. Alentados por las regulaciones ecológicas, los sectores más variopintos de Asturias están llevando a cabo sistemas de trabajo para aprovechar al máximo sus propios materiales, e incluso encontrando con ellos nuevos modelos de negocio. Para ello, las compañías están recurriendo a la asesoría de compañías expertas en digitalización y en las tecnologías más punteras. Estos fueron los temas que centraron el encuentro "Reflejos de la economía circular y sostenibilidad en Asturias: casos de éxito", organizado por LA NUEVA ESPAÑA y patrocinado por Telefónica.

El coloquio, celebrado en la sede central del periódico y moderado por la periodista María José Iglesias, contó con la participación de Manuel Ángel Alonso, director de Territorio Norte de Telefónica; Ana Labad, gerente de Anchoas Hazas (empresa ubicada en Lastres); Julio Caamaño, director técnico de la fábrica "Reviver" de GAM, situada en León; y Rafael Insunza, consultor de desarrollo de negocio de Geprom Part of Telefónica Tech, propiedad del Grupo Telefónica.

Telefónica afirma que contar con una red íntegra de fibra ha reducido su consumo de energía un 85%

Alonso señaló algunos objetivos ecológicos de la multinacional española de telecomunicaciones: "Para 2030 queremos ser una empresa con cero residuos, y diez años después, en 2040, haber conseguido ya a nivel mundial la neutralidad en emisiones de carbono". "Este año, en España, en la práctica, somos una empresa 100% fibra, y eso nos ha permitido reducir nuestro consumo energético en un 85%", indicó el directivo de Telefónica, que añadió que "el despliegue de 5G, que estamos acelerando de forma muy intensa, es mucho más eficiente en consumo energético que el 4G, lo cual nos está ayudando mucho a cumplir los objetivos de sostenibiliad".

Alonso también apuntó a alguna de las tecnologías que asoman como esenciales para el futuro del sector de las telecos, como la refrigeración de grandes almacenes de datos mediante su inmersión en líquidos a baja temperatura.

Por su parte, la empresa asturiana de alquiler de maquinaria GAM tiene en marcha desde el pasado febrero el proyecto "Reviver", una fábrica de 15.000 metros cuadrados de superficie localizada en el pueblo leonés de Villacé y destinada a rehabilitar máquinas elevadoras (tanto de la propia GAM como de otras compañías) para que vuelvan a ser funcionales con cero emisiones de carbono. El proceso conlleva en muchos casos desmontar los aparatos hasta el chasis.

"Usamos la economía circular por ecología y por rentabilidad", asegura Ana Labad, de Hazas

La factoría, que ya cuenta con más de un centenar de trabajadores, aspira a reconstruir unas 3.000 máquinas al año a partir de 2026, cuando se calcula que esté a pleno rendimiento, las 24 horas del día. Para ello harían falta unos 200 operarios. "Aprovechamos más del 80% de nuestra maquinaria antigua, reconvirtiéndola en artilugios totalmente competitivos en cuanto a funcionalidad y calidad, pero a un precio menor", explicó el director de la planta, Julio Caamaño. Éste precisó que los artefactos que está elaborando GAM con este proyecto "no son ni nuevos ni viejos, sino que representan un cambio de paradigma".

"Lo nuestro no es tan complejo, es lo que se ha hecho toda la vida, pero también tiene su técnica", afirma Ana Labad, gerente de Anchoas Hazas, empresa de elaboración y venta de bocartes que esta madrileña inició en 2018 en Lastres junto a su marido, Agustín Fernández, oriundo del pueblo. En el caso de Hazas, la economía circular empieza por algo muy concreto: la cabeza de la anchoa. "Antes se tiraban, pero ahora se utiliza como cebo para pesca", indica Labad, que describió el minucioso trabajo que realizan para desespinar los boquerones y no desperdiciar nada. "Antes, los trozos de las anchoas que se rompían los enlatábamos para bocadillos o ensaladas; ahora los usamos, por ejemplo, para relleno de aceituna o para gildas", ejemplificó.

La planta leonesa de GAM, con cien trabajadores, busca reconstruir unas tres mil máquinas al año

De hecho, la empresaria opina que el sistema de economía circular que utilizan "es muy parecido a lo que hacían antes las abuelas, que aprovechaban todos los restos del pescado para hacer croquetas o guisos". "No lo hacemos únicamente por cuidar el medio ambiente, sino también por rentabilidad, porque al trabajar de una forma tan artesanal, el margen de beneficios es menor, porque nuestro coste de producción es muy alto", explicó Labad.

Rafael Insunza, de Geprom, procede del sector alimentario, por lo que conoce bien sus necesidades de transformación digital e incorporación de métodos de economía circular. No obstante, asegura que la compañía tecnológica trabaja con "todo tipo de sectores". "Nuestras tecnologías están enfocadas en hacer más eficientes los procesos productivos, y el primer paso es entender bien la actividad del cliente, su día a día, su manera de trabajar", señaló Insunza. El experto explicó que Geprom cuenta con distintos programas de "software" "que hacen toda la captación de datos de la manera más automatizada posible, de modo que podamos acompañar al cliente y ayudarle a detectar qué parte del proceso productivo no está siendo lo suficientemente eficiente".

Los participantes coincidieron en que tanto la digitalización como la adopción de métodos de producción más sostenibles "ya no son una opción, sino que se han convertido en una obligación".

La pandemia, un punto de inflexión para reinventar la anchoa

La pandemia de covid-19 fue un punto de inflexión para Anchoas Hazas. "La mayoría de nuestros productos de economía circular surgieron al principio del confinamiento, porque por entonces no era fácil vender un producto como el nuestro, de más de 20 euros", recuerda Ana Labad, gerente de la compañía. "Por suerte, habíamos hecho una página web en nuestros inicios en 2018, algo que muchas otras conserveras más tradicionales no tenían", afirma.

Fue entonces cuando la empresaria y su marido decidieron que se aprovechara hasta el último pedacito de los boquerones del Cantábrico para varios formatos. Y el aprovechamiento no se limita únicamente a los propios peces: muchos clientes devuelven las redecillas de pesca con que envuelven los envases, y en Hazas las reutilizan. Labad incluso tiene un bolso decorado con una red.

La compañía lastrina ya dedica el 10% de su producción a la exportación, con mercados como México, Francia, Holanda o Italia. Entre los desafíos de la empresa está el relevo generacional para una actividad muy artesanal: "Los pueblos se están muriendo, y los oficios desaparecen. A nosotros nos queda sólo una redera, que pronto se jubila".

Del taller de toda la vida a una fábrica de "resurrecciones"

"Lo que estamos haciendo es totalmente nuevo, no existen precedentes de refabricación de máquinas". Julio Caamaño, director de la factoría "Reviver" que la empresa asturiana GAM puso en marcha en Villacé (León) hace menos de un año, habla con sano orgullo de un proyecto que aspira a otorgar una segunda vida a aquellas máquinas elevadoras de carga que, de otro modo, estarían condenadas al achatarramiento. "Hemos cambiado el paradigma de la reparación: pasar de un taller tradicional manual a una fábrica, con un proceso productivo continuo y economías de escala", describe Caamaño.

"Desmontamos hasta el último tornillo de la máquina y luego volvemos a ensamblarla pieza por pieza", explica el directivo gallego. De momento, la mayor parte de los aparatos reconstruidos en "Reviver" pertenecen a la propia GAM –que dispone de un parque de 40.000 máquinas–, "pero también estamos abiertos a la compra de maquinaria externa y la de clientes nuestros, y la refabricamos para ellos o para nosotros", señala Caamaño. La fábrica aspira a que, cuando esté a pleno rendimiento en 2026, pueda rehacer ocho máquinas de forma simultánea.

Recopilar todos los datos para detectar los cuellos de botella

Geprom, con sede en Barcelona, es una ingeniería especializada en la automatización de procesos industriales que en 2021 fue adquirida por Telefónica Tech, filial tecnológica del grupo de telecomunicaciones. Su misión es "recopilar todos los datos de un proceso productivo para detectar qué aspectos están siendo menos eficientes y, así, mejorarlos", explica Rafael Insunza, consultor de desarrollo de negocio de la compañía.

Para cumplir esa misión, señala, es imprescindible analizar "todas las áreas aledañas a la producción (intralogística, mantenimiento, calidad...), para que, además, se generen los menos desperdicios posibles y en el futuro el cliente pueda alcanzar el objetivo de cero residuos".

"Cuando pulsas la necesidad de un cliente, hay algo que es decisivo: si la petición de ayuda viene de arriba hacia abajo de la empresa, o al revés. Si, por ejemplo, procede de un determinado departamento que no encuentra apoyo en la dirección de la compañía, el proyecto suele ser más complejo. Y al contrario: cuando viene auspiciado por los directivos, hay más opciones para el éxito, porque es más probable que se involucre a toda la plantilla", indica.

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