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Cómo Renfe dejó de perder dinero gracias a la variante de Pajares: el bebé que cambió la vía de los asturianos cumple un año

La estructura cumple un año con éxito de viajeros y unanimidad sobre el impulso económico que aporta a la región

Cómo Renfe dejó de perder dinero gracias a la variante de Pajares: el bebé que cambió la vía de los asturianos cumple un año

A. Domínguez

Xuan Fernández

Xuan Fernández

Hace un año, recuerda un veterano ferroviario de la región, subirse en un tren en Asturias y bajarse en Madrid era "como ir a la tómbola y probar suerte". Y lo explica a vuelapluma. "No es que el tren en sí, el Alvia, fuese un mal convoy: es que rodear la Cordillera por la Rampa tenía lo suyo, en tiempos y también en riesgo, algo de lo que casi no se habla".

Hablar hoy, 24 de noviembre de 2024, de la Rampa de Pajares puede parecer retroceder en la máquina del tiempo, pero hace 361 días era la única vía para que un tren saliese de Asturias con destino la Meseta. Desde el Principado a Madrid había que invertir unas cinco horas y cuarto y esperar que no hubiese ningún contratiempo: una nevada que bloquea la vía, un accidente por problemas en la infraestructura, la necesidad que hubo durante años de dar marcha atrás hasta León… Una odisea, con un servicio menguante y una eterna refriega política. Asturias se quejaba, y con razón, del aislamiento con la Meseta.

Hoy y ahora, ningún tren de viajeros pasa por la Rampa y un convoy tarda desde Oviedo a la capital de España poco más de tres horas. Los vagones van llenos y en el entorno de las 9.30 horas se puede estar en Madrid. "Todo lo ha cambiado la variante de Pajares", coinciden políticos, empresarios, agentes sociales y también usuarios habituales, que forman una insólita unanimidad alrededor de una colosal infraestructura que empezó a proyectarse en 1979 y que este viernes cumple su primer año de vida atravesando el corazón de la cordillera Cantábrica.

A la izquierda, Silvia Rubio y Alfredo Rosales. Junto  a estas líneas,  el atleta Alberto Suárez Laso. |

A la izquierda, Silvia Rubio y Alfredo Rosales. / Irma Collín

Para Adrián Barbón, presidente del Principado, la Variante fue "la conquista de todo un pueblo"; para Óscar Puente, ministro de Transportes y quien la inauguró, se trata "de un proyecto de país". Hay halagos para todos los gustos y aunque la Variante sigue siendo un "bebé" tiene todavía muchísimo recorrido, según apuntan desde varios sectores.

Pero no por ser un tópico deja de ser verdad: su puesta en marcha y la llegada de los esperadísimos trenes Avril (el AVE convencional) ha sido un antes y un después para la región, conectada ya por todo lo alto con la Meseta, subida a la alta velocidad sin ambages. Ya no hay argumentos para quejarse de la falta de conexiones. El despegue ha sido de aúpa y todavía faltan metas por conquistar.

El cambio de tendencia no se circunscribe a las valoraciones políticas; también se respira en las estaciones asturianas. Allí hay pasajeros de todo tipo que se suben a la alta velocidad: viajeros que por trabajo cogen el tren a menudo, universitarios que estudian fuera y lo usan para volver a casa, jóvenes que van de fin de semana en la capital, jubilados que organizan escapadas en grupo… Incluso deportistas del más alto nivel como, Alberto Suárez Laso, uno de los atletas más laureados de España.

"La Variante ha sido la leche, en apenas tres horas te pones en el centro de Madrid y para los deportistas es importante, porque cuanto menos tiempo inviertas en el viaje más descansado llegas a la competición. Además, los trenes son muy accesibles y sobre todo para las personas con discapacidad, como es mi caso", asegura Laso, que en septiembre sumó su tercera medalla en los Juegos Paralímpicos tras acabar en segunda posición la maratón de París.

La respuesta de los 4.000 millones de euros: el viaje de las 3 horas triplica los viajeros

El atleta Alberto Suárez Laso. / Irma Collín

El tirón del AVE se nota especialmente en los usuarios de fuera de la región. Un jueves al mediodía, el andén de la estación de Oviedo para subirse a un convoy está de bote en bote y el elenco de viajeros es variado. Hay, por ejemplo, un grupo de puertorriqueños de viaje por España que está a punto de estrenar la Variante. "Nos han hablado muy bien y llegar pronto a Madrid es importante para el turismo", explica José Sintrón, de Cabo Rojo, junto a Carmen Sierra, Margaret Toro, Luis Rodríguez, José Burgos y Gloria Santiago.

Mau Castillo y Marta Maxi, malagueña y gaditana, son farmacéuticas, pasaron en Asturias un par de días por trabajo y preparan su vuelta a Madrid. "El AVE es fundamental, aunque tuvimos un pequeño retraso. La nota negativa: que en el Avlo (el AVE de bajo coste) no hay cafetería", destacan.

También hay un perfil de viajero que con el impulso de la Variante se ha abierto paso, destaca Renfe: el de ida y vuelta en el día con León, donde para el tren, solo para pasar el día. Jesús Fernández, ovetense, es un ejemplo. "El cambio con la Variante es abismal. ¡Si en un abrir y cerrar de ojos estás en León!".

Un dato: hace varios años, por la Rampa, se podía tarda más de dos horas en llegar a León. Hoy, gracias a la Variante, se dedica la mitad de tiempo. Otros grupos, numerosos, son los que van de turismo. Es el caso de Pedro Pablo Suárez, Lucilia Restrepo, José Manuel Díaz y María José López. "Llegar en poco tiempo es fundamental, antes era un suplicio”, coinciden.

El aumento de pasajeros es superlativo, pero hay un dato concreto más allá de las cifras que ilustra el cambio de paradigma: el corredor norte de Renfe, empresa pública que opera el tren asturiano en solitario, ha pasado de perder dinero a ganarlo en el último año. Esta cifra, que no es oficial, pero sí se maneja en círculos ferroviarios, ejemplifica el cambio de tendencia, espoleado esencialmente por el tirón de la Variante y la llegada de los trenes Avril, que operan en Asturias y en Galicia, entre otras regiones.

El Norte de España era antes un agujero negro económico para la compañía ferroviaria, que compensaba las pérdidas con los beneficios logrados en otras zonas de España, como el AVE mediterráneo. Esa tendencia se ha invertido.

El Norte ya es rentable y ahora es apetecible incluso para las empresas privadas de cara a la liberalización ferroviaria, un proceso que empezará en el primer trimestre de 2025 y que durará varios años. "No soy objetivo en este proceso, no puedo serlo, pero puede decirse que Asturias ha superado de largo todas las expectativas", asegura el gijonés Mariano Santiso, exgerente de Renfe en la zona norte, jubilado desde el pasado verano y una de las personas clave en todo el proceso que llevó a la apertura de la Variante.

Santiso recuerda la lucha de la gerencia norte para que Asturias contase con una remesa de los trenes Avril de última generación (el AVE), el compromiso al que llevó el Gobierno central con la región después de la apertura de la Variante. Por aquel entonces, cuando se ultimaban los detalles de la llegada de esos convoyes, que entraron en servicio con años de retraso, se abrió un interrogante. ¿Podrá cubrir Asturias todas las plazas que se ofertarán?

"Había dudas, sí, porque hablábamos de doblar el número de plazas. Se hicieron estudios de demanda, hubo debates internos… Ahora, pasado un año está claro que sí, que Asturias puede cubrir las nuevas plazas", explica Santiso. Es tal el éxito, que los planes del Ministerio de Transportes pasan incluso por meter más trenes cuando haya nuevos convoyes disponibles. "Si hubiese más trenes lo normal es que se llenasen también", aventura el exgerente.

Los tres trenes que dan servicio (AVE, Avlo y Alvia) tienen cifras de ocupación que rondan el 94 por ciento de media. Esta nueva etapa ferroviaria ha supuesto un recorte de tiempos con Madrid y ha permitido que los Alvia, que prestan servicio desde 2010, vivan ahora una segunda juventud, ya que muchos usuarios los destacan por su comodidad, en los datos internos que maneja Renfe. En el AVE propiamente dicho, es decir, los convoyes AVE y Avlo, Renfe ha transportado más de 467.000 viajeros desde el pasado 21 de mayo, fecha del estreno. Los Avlo se incorporaron al servicio de Renfe dos meses después. La ocupación media de ambos alcanza actualmente el 97%.

Aunque no todo fue sencillo en el primer año de funcionamiento de la Variante. También hubo altibajos. Principalmente tres: el retraso en la llegada de los Avril, que finalmente fue leve, y los problemas que atravesaron los trenes de última generación cuando empezaron a dar servicio, a finales de 21 de mayo.

El debut de estos trenes tuvo su punto agridulce por los problemas que dieron al empezar, debido a su poco rodaje. Muchos se paraban y se quedaban a oscuras, principalmente por fallos informáticos. Renfe exigió más diligencia a Talgo, la empresa fabricante, que reforzó con técnicos para que los problemas se fuesen reduciendo.

Otro punto débil fueron los retrasos, especialmente durante el verano, aunque ahí también ha habido mejorías: de un 50 por ciento de puntualidad hace 5 meses se ha pasado a más de un 80 por ciento, superior, por ejemplo, a la registrada en los aviones que salen o llegan al aeropuerto de Asturias. La otra debilidad ha sido el tráfico de carga

Pese al palpable avance ferroviario, a la alta velocidad de Asturias le queda recorrido para mejorar en los tiempos. El reto es que el viaje entre Oviedo-Madrid baje de las tres horas. Actualmente, en algunos servicios ya se consigue, pero no es lo habitual (se tarda entre 3 hora y diez y tres horas y veinte). Para lograrlo será clave la renovación de la línea entre Pola de Lena y Gijón, que ya está en marcha.

Actualmente, pasado Pola de Lena con destino Gijón los trenes apenas superan los 80 kilómetros por hora. También está pendiente el desdoble de la vía León-Palencia, que causará problemas por obras, pero permitirá reducir viajes, además de otras obras en La Robla.

El tejido empresarial asturiano es unánime sobre el futuro de la alta velocidad, mientras pide que se avance en la liberalización del sector. "El primer año de la Variante ha sido un paso muy importante, pero no el final del camino. Debe completarse el tramo Lena-Gijón y la conexión con los puertos asturianos y la mejora del transporte de mercancías para consolidar nuestra posición estratégica en el Corredor Atlántico", asegura María Calvo, presidenta de la FADE, que recalca que "necesitamos más frecuencias y tarifas competitivas para que el tren sea aún más atractivo y aprovecharlo al máximo, tanto asturianos como turistas”.

Carlos Paniceres, presidente de la Cámara de Comercio de Oviedo, asegura que la Variante "ha sido un antes y un después para Asturias, creando nuevos hábitos y cambiando tendencias en los viajes de trabajo y de turismo". El dirigente empresarial, que pide que la línea sea declarada de interés público mientras no haya empresas privadas, destaca el tren madrugador, que fue una petición del sector, y apunta a que la mejora pendiente es la reforma de la línea entre Pola de Lena y Gijón, además de la puesta a punto de la estación de Oviedo, que también será remodelada.

Félix Baragaño, su homólogo en Gijón, recalca que "la oferta siempre debe ir por delante de la demanda, tanto en lo que respecta a las frecuencias como a la tipología de los trenes; ello permitiría, además, la necesaria y sana competencia entre compañías en el actual marco de liberalización de la alta velocidad, mejorando en consecuencia la experiencia para los usuarios y una mayor conectividad de Gijón y Asturias con el resto de España".

Daniel González, presidente de la Cámara de Avilés, recuerda el apartado pendiente: "El éxito de la apertura de la Variante ha sido relativo. Pese al incremento del tráfico de pasajeros, no podemos decir lo mismo de las mercancías, cuyas cifras son similares a las anteriores a la apertura de la Variante. Por ello se deberán de acometer otras actuaciones diversas".

La respuesta de los 4.000 millones de euros: el viaje de las 3 horas triplica los viajeros

Oviedo-Madrid se hace en poco más de tres horas gracias al impulso de la Variante, que costó 4.000 millones de euros y cuyas obras duraron más de 18 años (con 19 fechas distintas de inauguración desde 2010). 

El tirón de la infraestructura, compuesta por 12 túneles, 10 viaductos y un total de 50 kilómetros es indiscutible y se sustenta en varios datos. 

El más llamativo es el número de viajeros, el termómetro más fiable de su resultado. Desde su inauguración, la Variante supera los 800.000 viajeros.

Antes de su puesta en marcha, el total de usuarios en un año rondaba los 250.000. 

La cifra de 800.000 tiene un importante matiz, porque la gran oferta ferroviaria que funciona en la actualidad en Asturias (seis servicios diarios ida y vuelta, con los trenes Avril) entró en servicio a finales mayo y no computó desde la apertura del gran túnel. Lo previsible es que en un año completo la cifra pueda superar el millón de usuarios con holgura.

 Hace un año, cuando se abrió la Variante, había 16.146 plazas semanales y cuatro servicios diarios de Alvia (el tren que se utilizaba antes de poner en marcha la infraestructura y sigue en uso).

Hoy son más de 28.000 asientos con seis trenes, entre ellos dos AVE y un Avlo (AVE de bajo coste), los del modelo Avril, que superan los 300 kilómetros por hora (los Alvia pueden llegar, como mucho, a 250) y tienen capacidad para 500 viajeros, por 300 asientos de los Alvia.

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