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Asturias lleva tiempo levantando por toda su geografía altares a la sidra: estos son algunos de ellos

El Principado cuenta con esculturas y elementos urbanos dedicados a la bebida que atraen la atención permanente de vecinos y visitantes: "Son símbolos de todos"

Sergio García (Gijón), Félix Vallina (Oviedo), David Montañés (Mieres), Luján Palacios (Nava) y Carla Vega (Villaviciosa)

La sidra es un monumento en varios puntos de Asturias. Oviedo, Gijón, Nava, Villaviciosa o Mieres cuentan con rincones dedicados a la bebida asturiana que atraen a turistas en busca de una foto. Son los "altares" de la cultura sidrera.

El "Árbol de la sidra de Gijón", bautizado como "Módulo Sícera", se "estrenó" en el puerto deportivo en agosto de 2013, a escasos metros de la estatua de Pelayo y con las "Letronas" también a tiro. El encanto turístico del monumento es innegable, pues se suceden las fotografías a sus pies. El montaje de la estructura, de 3.200 botellas, 7.500 kilos de peso y ocho módulos de acero galvanizado, se prolongó durante cuatro días. El trabajo corrió a cargo del estudio catalán "Labaula Arquitectos", que resultó ganador de un concurso público convocado por Emulsa, que pretendía fomentar el reciclaje de los envases de vidrio. En cuanto a la forma, los responsables no deseaban que el monumento se pareciese demasiado a un pino, por lo que se le dotó de un toque menos formalista para aportar un "carácter festivo", explicó en su momento el arquitecto Bernat Hernández, sobre una gigantesca pieza que se ilumina por las noches. "Mejor no lo podrían haber hecho, es una obra de arte", afirma Marigel Laruelo, una vecina de la ciudad que ayer ya le envió una foto de la escultura a su sobrino, residente en Australia.

El gran tonel de la calle Gascona, uno de los iconos del bulevar de la sidra de Oviedo, es un hervidero siempre. Ayer, muchos se daban codazos por hacerse un selfie junto al enorme barril, que tiene capacidad para unos 20.000 litros y fue instalado por iniciativa de la asociación de sidrerías en el año 2000. "Un símbolo de todos" para los hosteleros de la zona. En realidad, ya ha habido dos toneles. El primero, donado por sidra Trabanco, se acabó pudriendo y tuvo que ser sustituido por el actual.

Requejo, en Mieres, arrastra el sobrenombre de la Catedral de la Sidra desde que Juanín de Mieres y Silvino Argüelles, entre otros muchos, hermanasen culines y tonada. Desde hace casi medio siglo, el vínculo de la centenaria plaza con la sidra está personificado en el monumento que rinde tributo a la figura del escanciador. Se trata de una obra del escultor local Félix Magdalena. La estatua fue, en 1979, un encargo del que fuera alcalde de Mieres Vital Álvarez Buylla. Desde hace más de cuatro décadas acompaña a los mierenses que diariamente acuden a Requejo a tomar un culín de sidra. A lo largo de los años se han sucedido muchas leyendas sobre la fuente de inspiración de la obra. La realidad es que el modelo fue un sobrino de la esposa de Magdalena. Tras modelar la escultura en barro, la pasó a escayola para facilitar su transporte, algo que conllevó operaciones complejas y laboriosas. Mientras tanto, Vital Álvarez Buylla negoció con Manuel Álvarez, director de Uninsa y exdirector general de Fábrica Mieres, para que la fundición de la estatua se realizara sin coste alguno para el Ayuntamiento. La escultura fue trasladada al taller de fundición de la empresa industrial en Avilés donde la pieza fue fundida en bronce a la arena. Inicialmente se colocó en pleno centro de la plaza de Requejo, pero ahora da la bienvenida a todos al inicio de la escalinata de acceso.

En el corazón de Villaviciosa, en la calle Cervantes y dentro del Parque Ballina, se erige desde 1996 la icónica escultura "Exaltación de la Manzana", una obra cargada de simbolismo e historia. Creada por el célebre escultor vasco Eduardo Úrculo, la escultura rinde homenaje a la figura de José Cardín Fernández, un médico, empresario y mecenas que dejó una huella imborrable en el concejo. Siguiendo los pasos de Obdulio Fernández Pando, fundador de la mítica compañía Valle, Ballina y Fernández, Cardín consolidó el éxito de la marca "El Gaitero", vinculando aún más a Villaviciosa con la sidra y su tradición. La obra, realizada en bronce, representa un gigantesco sombrero del que se desparraman media docena de manzanas, un guiño a la manzana como emblema del concejo: la sidra.

Nava presume de ser la capital sidrera de Asturias y saca pecho por poseer algunos de los símbolos más destacados de un patrimonio que ya es oficialmente mundial. Las "letronas" de Nava, bautizadas como "El Culetón", esconden en el interior de la "V" un culete de sidra escanciado en un gran vaso, y son desde el año 2018 la imagen más reconocible para quienes visitan la villa. "Funciona muy bien, la gente se hace fotos y de noche queda espectacular cuando se ilumina", reconoce Ricardo del Río, presidente de la Buena Cofradía de los Siceratores de Asturias. La pieza es obra de Arturo Martínez a partir de una idea del alcalde, Juan Cañal, elaborada en chapa y policarbonato, en colores verde y amarillo, y pensada para ser la gran referencia turística de la capital del municipio.

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