Los acuerdos con llagares que piden los cosecheros de la región para garantizar más manzana en Asturias
"El fruto está mal pagado, no cubre gastos y ni siquiera se plantan pumares", alerta el consejo regulador de la denominación de origen

Manzanas en el llagar de Sidra Castañón, de Quintueles (Villaviciosa). / Luisma Murias
José A. OrdóñezJ. A. O.
"Se está dando mucha importancia a los factores culturales y a aspectos como el escanciado, pero se olvida que si no hay sidra asturiana, porque no hay manzana asturiana, todo lo demás es un paripé. La cultura asturiana sin sidra asturiana es un engañaturistas". En plena celebración por la declaración de la cultura sidrera como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, el cosechero Guillermo Guisasola, vicepresidente del consejo regulador de la Denominación de Origen Protegida (DOP) Sidra de Asturias en representación de ese sector, alerta de la complicada situación que atraviesan los productores de la materia prima con la que se elabora la bebida tradicional de la región. "La manzana asturiana está mal pagada y muy poco tenida en cuenta. El precio calculado por coste de producción son 57 céntimos el kilo, pero se está pagando a 45 céntimos en el mejor de los casos. Se podría aumentar la producción por hectárea, pero para eso hay que invertir y, cuando no cubres gastos, pues no tiene ningún sentido" alerta Guisasola, para quien lo que necesitan los cosecheros de manzana de la región para estabilizarse e ir incrementando la producción son acuerdos estables con llagares "a medio y largo plazo" y precios más altos.
A juicio del cosechero, el sector se encuentra desde hace años en un círculo vicioso. "Como el precio de la manzana no cubre los gastos y nadie quiere hacer contratos, no hay seguridad, la gente no invierte y la producción es baja. Prácticamente, no se está plantando nada", alerta el vicepresidente del consejo regulador, quien también advierte de la peculiaridad y excelencia de la materia prima autóctona. "Las variedades que están acogidas a la DOP son caprichosas, no están modificadas genéticamente y sufren la vecería, pero son las mejores manzanas de sidra del mundo y, de hecho, se están plantando en Estados Unidos (EE UU) o en Francia", afirma el representante de los cosecheros en la cúpula de la DOP. "Si tenemos, además, en cuenta una orografía y un clima que da una gran calidad de manzana, con una maduración lenta que en algunos casos llega hasta diciembre y que es diferencial, que el sector pida manzana asturiana barata es prácticamente un imposible", apunta Guisasola, que precedió a Víctor Ramos, llagareru de Lugones (Siero), al frente del consejo regulador de la marca.
"Durante muchos años los precios no han sido los correctos y la gente desconfía. No es fácil convencerla de que plante, así que cada vez se plantan menos pumares, prácticamente nada", añade Guisasola, que también alerta de que "las macro explotaciones están presionando para que se autorice el intensivo, algo que está al alcance demuy pocos". "Dejar la producción de manzana en manos de grupos de inversores no es lo deseable", señala.
El cosechero lamenta, en materia de ayudas por parte del Principado, la "lentitud en el proceso de gestión". "Una explotación va a tardar siete años en tener producción y, mientras tanto, a ver de qué se vive. Lo que sí tiene sentido es apoyar la continuidad de las explotaciones que hay, que están mal atendidas y que podrían recuperarse", recomienda.
En lo que insiste el vicepresidente del consejo regulador de la DOP es en la relevancia que tiene para los profesionales de las pumaras alcanzar contratos estables a medio y largo plazo con los llagares. "No puedes garantizar una producción, porque esto no son matemáticas. Quieren que les garantices algo que no puedes, ya que, salvo contadas excepciones, el contrato de comercialización es a dos años y, luego, ya veremo. Además, los precios se ponen cuando ya esta casi iniciada la cosecha", subraya.
De lo que no tiene dudas Guisasola es del margen de crecimiento que tiene la sidra asturiana. Aunque no se dispone de datos concretos, se calcula que el quince por ciento de la sidra natural que se elabora en Asturias es bajo el paraguas de la DOP, y que el 85 por ciento se hace fuera de la marca.
Por su lado, Juan Luis Poladura, presidente de la Asociación en Defensa de los Cosecheros de Asturias (ADCA), también advierte sobre el abandono del sector y su progresivo declive. Además, denuncia la falta de políticas de apoyo real al cosechero y hasta llega a cuestionar el futuro de la sidra en Asturias. "¿De dónde sale la sidra si no hay manzana?", se pregunta el maliayés, quien ya alertó hace unos años en la Mesa de Trabajo del Gobierno del Principado de Asturias que los precios de compra de la manzana eran tan bajos que ponían en riesgo la viabilidad del cultivo. "Entonces ya lo dije, que íbamos hacia la desaparición del cultivo de manzana sidrera si no se tomaban medidas. Y hoy, la situación es mucho más grave, ya que casi no hay". "La gente viene a probar la sidra, a disfrutar de nuestra cultura, pero para que eso sea sostenible, necesitamos un sistema que funcione, que valore al cosechero como el primer eslabón de la cadena. De nada sirve el interés por la sidra si los manzanos quedan vacíos", concluye Poladura.
La denominación de origen controla en la región 853 pumaradas de 380 productores
Las 970,4 hectáreas de cultivo de manzanas acogidas a la DOP que hay ahora en Asturias se reparten en un total de 853 pumaradas, pertenecientes a 380 productores. Si se compara con hace una década, resulta que en la actualidad hay 104 cosecheros más acogidos a la marca de los que estaban apuntados en 2013, mientras que, en cuanto a las parcelas destinadas a manzana, el incremento en ese periodo ha sido de casi trescientas.
Una de las características principales de las pumaradas asturianas sigue siendo su minifundismo. Según los datos que maneja el consejo regulador, la superficie media de las parcelas adscritas a la DOP es de 0,5832 hectáreas, dándose el caso de que el 72 por ciento del total no llega ni a una hectárea de superficie. Villaviciosa es el concejo asturiano que tiene la mayor superficie de plantación de manzanas controladas por el consejo regulador, con más de 50 hectáreas, así como la que tiene más pumaradas para la denominación. Pese a las dificultades, la campaña de manzanas de este año ha sido "excelente" en calidad y "correcta" en cantidad para lo que se puede esperar de un año "veceru", es decir, afectado negativamente por la alternancia bianual en las pumaradas.
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