Entrevista | Jordi Salas Salvadó Catedrático en Nutrición, recibe un premio de la Fundación Alimerka
"Los dietistas en la atención primaria son muy importantes, en Cataluña ya los hay"
"Una fabada de tanto en tanto puede ser saludable, entra en la dieta mediterránea porque tiene legumbres; todo depende de la cantidad"

Jordi Salas Salvadó.
El catedrático en Nutrición Jordi Salas Salvadó es uno de los investigadores más citados del mundo. Director de la unidad de Nutrición Humana de la Universidad de Tarragona Rovira i Virgili (URV), atesora un bagaje que incluye catorce libros y ha sido coautor de más de 65. Hoy participará en un encuentro de sugerente título, "¿Qué comeremos en 2050?", que organiza la Fundación Alimerka en los Cines Embajadores de Oviedo, a las 19.00 horas. Y mañana acudirá a la entrega de los XV Premios Luis Noé Fernández, que en esta edición han recaído en el equipo de investigación que él mismo lidera, el Grupo Alimentación, Nutrición, Desarrollo y SaludMental (ANUT–DSM), además del Albergue Covadonga de Gijón y de la ONG Pájaro Azul.
–¿Qué supone para usted este premio?
–Pues un reconocimiento a la labor que hacemos como grupo de investigación. Es importante para nosotros, nos estimula y nos anima a seguir trabajando y obtener más frutos en el futuro próximo.
–¿En que línea de trabajo está centrado su equipo?
–Nuestro grupo estudia básicamente la importancia que tienen alimentos, nutrientes o incluso patrones dietéticos alimentarios sobre la obesidad, el síndrome metabólico y la enfermedad cardiovascular, especialmente en la prevención de estas enfermedades pero también en su tratamiento. De hecho hemos sido líderes de un estudio llamado Predimed y ahora estamos haciendo otro, el Predimed plus, del que somos coordinadores e investiga la prevención primaria de la enfermedad cardiovascular a través de cambios en el estilo de vida.
–¿En qué consiste?
–Miramos si el estilo de vida puede tener efectos beneficiosos para la salud cardiovascular y para prevenir la enfermedad cardiovascular en personas que nunca han tenido enfermedad cardiovascular previa.
–¿Se corresponde la apariencia de una mayor preocupación por la dieta y por comer bien con los datos de España, donde cada vez hay mayor incidencia de ictus y de enfermedades cardiovasculares?
–Queda muchísimo por hacer. De hecho, el aumento de las enfermedades cardiovasculares es debido, entre otras cosas, a un aumento de la esperanza de vida de la población. A mayor nivel socioeconómico y educativo hay más conciencia de que el estilo de vida es importante para la salud. En algunos grupos de población ha crecido la práctica de ejercicio, caminar o comer mucha menos carne, se cuidan más. Pero, al mismo tiempo, tenemos grupos poblacionales que no hacen nada y no tienen en su mente la importancia de la alimentación para el futuro, cuando se sabe que con una buena alimentación una persona puede alargar varios años su vida.
–¿Los consejos de nutrición deben variar en función de cada persona o pueden ser de carácter general?
–Resulta mucho más fácil tener guías para toda la población, que van a variar en función de la edad y otras características. Esto es lo que se ha hecho durante muchos años. Pero en los últimos tiempos nos hemos dado cuenta de lo importante que es la medicina de precisión o, en este caso, la nutrición de precisión. O sea, las mismas recomendaciones no sirven para todo el mundo. En los próximos años se va a investigar mucho más si hay algunas personas que pueden beneficiarse más de unos consejos que otras. Por ejemplo, no a todas las personas con las mismas recomendaciones les baja el colesterol. Es probable que en el futuro identifiquemos que a unas personas siguiendo unas pautas les baja el colesterol, y que a otras tengamos que darles otras recomendaciones. Es lo que pasa también en la medicina general, donde no todos los fármacos funcionan a todo el mundo.
–¿Convendría que hubiera más nutricionistas en el sistema público de salud o lo ve complicado?
–Sí, está clarísimo. De hecho, yo conseguí los primeros dietistas nutricionistas de España que se pusieron a trabajar en las consultas de atención primaria de los diferentes centros de salud. Hace un par de años o tres que la Generalitat de Cataluña ha considerado la inclusión de dietistas nutricionistas en los centros de salud. Esto no ocurre en otras partes de España y debería hacerse. Cuando se evalúe su inclusión, seguro que demostraremos la importancia de que haya especialistas en nutrición y dietética, para dar consejos sobre la prevención de la enfermedad y para el tratamiento, también, de algunas patologías en las que sabemos que la dieta influye mucho en su evolución y pronóstico.
–¿Entonces es un firme defensor de la presencia de nutricionistas-dietistas en la atención primaria?
–Sí, sí, totalmente. El médico tiene su formación y las enfermeras durante muchos años han intentado hacer esta labor, pero desde hace años tenemos dietistas nutricionistas formados, con un grado que les capacita para hacer estas recomendaciones y para hacer cambios en la dieta en personas que ya tienen enfermedad. Estos profesionales son los que tienen mejor formación, conocimientos y actitudes para poder ayudar dentro de la salud pública.
–Viene a una tierra donde la fabada es uno de los productos estrella de su gastronomía. ¿Es compatible con una dieta correcta?
–Mire, todo depende de la cantidad. El profesor Grande Covián hace unos años me decía que incluso el agua puede ser mala con demasiada cantidad, porque te puedes ahogar. Y esto es así. Mi padre me dio un refrán catalán que en castellano viene a decir que más vale tomarse una vez algo y disfrutar de ello que no tomarlo en toda la vida. La fabada puede considerarse dentro del concepto de la dieta mediterránea porque tiene legumbres y consumimos muy pocas legumbres en nuestro país. Así que una fabada de tanto en tanto puede ser saludable. Ya le decía, todo depende de la cantidad. Lo importante es toda la dieta. No hay alimentos buenos y malos en esta vida, sino que cuando se consumen en exceso, entonces llegan a ser malos. Como las bebidas azucaradas en nuestro país, que hay mucha gente que consume demasiado y con esto consume demasiado azúcar y esto es malo para la salud.
–¿Y son malas las dietas que se ponen de moda?
–No hay dietas milagro que funcionen a largo plazo, no existen. Lo mejor es hacer una dieta equilibrada, un poco reducida en calorías. La gente debe pensar en hacer un estilo de vida saludable, reducir el consumo de alimentos ultraprocesados, no tomar demasiada carne ni procesados de carne, ni tomar demasiado azúcar ya sea a través de alimentos también procesados o de bebidas azucaradas. Lo que hay que hacer es tomar una dieta frugal, lo más mediterránea posible, rica en frutas, verduras, legumbres, frutos secos y pan integral pues sabemos que es beneficioso para la enfermedad cardiovascular y para la mayoría de enfermedades crónicas.
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