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Me quedo en el pueblo

De Vallecas a Colunga para vivir y ejercer la osteopatía

Paloma Velázquez Nieto es una osteópata y masajista que dejó atrás Madrid tras encontrar en Colunga su lugar en el mundo, donde ya reside hace un año y ejerce una profesión que le apasiona

Paloma Velázquez.

Paloma Velázquez. / Ana Paz Paredes

Colunga

Paloma Velázquez es una emprendedora rural, natural de Vallecas (Madrid) que no llegó de repente a Colunga para vivir y trabajar al frente de su centro de masajes. Fue, más bien, todo un proceso donde la necesidad de vivir en el Norte y alejarse de una ciudad que la aprisionaba, le llevó unos tres años de idas y venidas entre Madrid y Colunga, al tener también su gabinete en Vallecas.

"Me iba muy bien en Madrid con mi trabajo pero allí me estaba ahogando y, además me habían diagnosticado un enfisema pulmonar. Total, que decidí que sin prisa, pero sin pausa, buscaría en el Norte, y a ser posible Asturias, un lugar donde vivir y ejercer mi profesión, que estuviera cerca de la montaña pero sobre todo cerca del mar. Después de mucho tiempo buscando apareció el piso en Colunga, ubicado a pie de la vía principal, y no me lo pensé. Estuve dos años intercalando mi trabajo allí y aquí, mientras acondicionaba aquí el centro de osteopatía y masaje, y el tercer año ya me quedé definitivamente en Asturias", explica.

Paloma Velázquez Nieto, asomada a la avenida principal de Colunga, en su centro de masajes.

Paloma Velázquez Nieto, asomada a la avenida principal de Colunga, en su centro de masajes. / Ana Paz Paredes

Paloma descubrió su oficio tras apuntarse a un curso de masaje allá en Vallecas. "Me flipó, iba encantada y además se me daba bien. A la profesora le pregunté cómo podía dedicarme a ello y me dijo que, en este mundo, necesitas, como mínimo, quiromasaje, masaje deportivo y drenaje linfático y de inmediato me formé en todo ello". A esto le siguió su formación como osteópata y pronto se animó a abrir su centro en Vallecas, en 2014, con gran éxito, a pesar de la crisis económica que se vivía en aquel momento.

Paloma Velázquez,  osteópata en Colunga, en su centro de masajes.

Paloma Velázquez, osteópata en Colunga, en su centro de masajes. / Ana Paz Paredes

En Colunga está al frente de "Espacio del Masaje" donde realiza osteopatía, masaje deportivo, quiromasaje, acupuntura deportiva, drenaje linfático y reflexología podal. "Tengo todos estos conocimientos y los combino dependiendo de lo que se trate. La osteopatía es una terapia que va dirigida a la estructura musculo-esquelética además de a todos los órganos viscerales. El principio de la osteopatía es considerar al cuerpo como un todo, siendo su "chasis", la estructura ósea, yo hago un trabajo integral que me apasiona, es decir, integro también la alimentación y la parte emociona, todo esto lo llamamos bio-psico-social", explica.

Paloma Velázquez a la entrada de su "Espacio del Masaje", en Colunga.

Paloma Velázquez a la entrada de su "Espacio del Masaje", en Colunga. / Ana Paz Paredes

Ella, que fue bien acogida en Colunga y que se encuentra feliz "viviendo a tres minutos de la playa de La Griega en coche, cerca del mar" como ella apostilla, cree que se puede emprender en el medio rural "siempre y cuando ese empredimiento sea tu pasión y que a nivel comercial sea viable allá donde lo hagas y, por supuesto, integres la honestidad. Creo que la pasión por lo que haces es fundamental para lograr el éxito", afirma.

Paloma Velázquez, la osteópata de Vallecas que encontró su lugar en el mundo en Colunga.

Paloma Velázquez, la osteópata de Vallecas que encontró su lugar en el mundo en Colunga. / Ana Paz Paredes

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