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Una "especie" en extinción en Asturias: las últimas jugueterías de "toda la vida"

"El aumento de hijos únicos ha impulsado productos para estar solo", destacan los dueños de las pocas tiendas familiares que resisten el empuje de las cadenas

Por la izquierda, Tere Acebal y Sonia Gutiérrez, ayer, en su juguetería de Oviedo.

Por la izquierda, Tere Acebal y Sonia Gutiérrez, ayer, en su juguetería de Oviedo. / DAVID CABO

Son jugueteros "de toda la vida" que resisten el empuje de las grandes cadenas, que han tomado el sector en los últimos años para disgusto de los nostálgicos. Los dueños de las tiendas que venden productos para niños viven estos días jornadas de frenesí ante la llegada de los Reyes Magos. Cuentan que ahora hay más artículos para hijos únicos, por el descenso de la natalidad, y que los clásicos, como los playmobil, nunca se pasan de moda.

"Los días 4 y 5 de enero son en los que más vendemos del año". Son palabras de Tere Acebal, propietaria de la juguetería Cuquín Infantil, que sigue apostando por los juguetes tradicionales frente a las pantallas. Este establecimiento se encuentra en el barrio ovetense de La Argañosa, y las colas estos días son largas. Esta es una de las pocas tiendas especializadas que quedan en la capital asturiana sin estar bajo el paraguas de una gran marca o franquicia. "Montamos la tienda hace una década y, primero, estuvimos en el casco antiguo y, hace ocho años, nos trasladamos aquí. En todo este tiempo seguimos manteniendo la tradición con la venta de muñecas, peluches o puzzles", relata.

Esteban Tamés, en su tienda de Gijón. Debajo, viandantes observan el escaparate de una juguetería de Avilés.

Esteban Tamés, en su tienda de Gijón. / David Cabo

Una de las ventajas de esta tienda es que se ha especializado en juguetes que no se encuentran en grandes establecimientos. "Lo que nos diferencia es que contemplamos mucho al cliente, le escuchamos y le asesoramos respecto a la edad", asegura Acebal. Además, en su negocio se han dado cuenta que las familias han cambiado. Cada vez hay más hijos únicos y menos familias numerosas. "Los juegos que más vendemos son aquellos en los que puede estar un niño solo. Por ejemplo, tenemos muchos especializados en retos donde el niño va pasando niveles y la gente sigue regalando muchos puzzles", cuenta Acebal, que tiene siete hermanos. Dos de ellos, Julia y Rosa, son los propietarios del Estanco de la Suerte de la calle Jovellanos, conocido por repartir premios casi todas las Navidades.

Mismo ambiente familiar se respira en Marvelous, una juguetería de Gijón ubicada en el céntrico cruce de las calles Cabrales y Domínguez Gil, donde sus trabajadores se felicitan por haber conseguido este año un número de ventas similar al de las Navidades anteriores a la pandemia. "Seguimos creciendo después de ese parón y ahora ya estamos recuperando los niveles que solíamos tener", valora Esteban Tamés, encargado de este negocio que está activo desde hace doce años. Respecto a la importancia de estas fiestas para ellos, reconoce que "es la época del año en la que más gijoneses y gente de fuera viene a la tienda".

Las últimas jugueterías de «toda la vida»

Viandantes observan el escaparate de una juguetería de Avilés. / LNE

Tamés reconoce que sobrevivir en un mercado en el que continúan ganando peso las grandes compañías "se hace bastante cuesta arriba". "Tenemos que competir, por un lado, con el comercio online, y por otro, con las grandes superficies. Entonces, es complicado", relata este comerciante. Sin embargo, puntualiza que la fidelidad de muchos de los vecinos de la ciudad y de los visitantes es clave para que su actividad no sea "inasumible". "Podemos seguir con éxito gracias al apoyo que dan los ciudadanos al comercio local viniendo aquí y no a las grandes superficies", remarca.

En cuanto a los juguetes que mayor éxito han tenido en las compras de esta Navidad, Tamés destaca que "los funkos y los peluches de Stitch y de Disney han crecido mucho". "También se mantienen otros clásicos, como el parchís, los legos o los playmobil", culmina.

A última hora de ayer la juguetería Venus, en el barrio de Sabugo, estaba que no cabía un alfiler. "Los clientes son muy buenos y nos quieren, se nota que nos tienen aprecio", apunta su dueña Yolanda Vázquez, dueña de la tienda, que se muestra contenta con el ritmo de ventas que ha tenido durante esta campaña navideña, aunque comenta que "se nota que desde que peatonalizaron esta calle ha bajado mucho. Mi libro de cuentas lo demuestra".

Mientras atiende a una señora envuelve su regalo, Vázquez explica por qué, bajo su opinión, la gente apuesta por los juguetes más tradicionales. "Este tipo de juguetes despiertan los recuerdos de cuando los padres son pequeños. La nostalgia tira mucho, muchos quieren regalar aquello con lo que ellos fueron felices", destaca la avilesina, que cree que este tipo de entretenimientos "hacen que desarrolles tu atención y te ayudan a aprender a desenvolverte en la vida adulta". "Que si quitarle las ruedas a un coche, saber montar cosas, cambiar una muñeca... Son tareas que luego, cuando el niño crezca, va a tener que saber hacer", sentencia. La clientela, por su parte, lo tiene claro: "lo que marca la diferencia es el trato, todo es mucho más cercano y con más mimo". n

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