Así nació el bebé asturiano Atila: en plena autovía en Zamora, en los asientos traseros de un Opel Astra y entre las sillas de coche de sus dos hermanos
"Gracias a Dios todo salió bien; fue muy rápido, en apenas cinco o diez minutos dio a luz al niño", cuenta uno de los agentes de la Guardia Civil que asistió a la madre
Yaiza y su marido se perdieron cuando intentaban llegar al hospital de Benavente, con sus otros dos hijos (de 1 y 2 años) a bordo del vehículo

Guardia Civil
Agencias/ M. G. S.
La madrugada del miércoles, en uno de los dos carriles de la Autovía Rías Bajas en Zamora, en los asientos traseros de un coche pequeño y junto a otros dos bebés. Así nació el pequeño asturiano Atila. Su madre, Yaiza, se puso de parto en mitad de un viaje y tuvo que ser asistida por una brigada de Tráfico de la Guardia Civil de Benavente. "Todo fue muy rápido, en apenas cinco o diez minutos nació el bebé", explica el agente Antonio Garrido.
Antonio y su compañero David estaban de servicio cuando sobre las tres de la madrugada del pasado miércoles recibieron el aviso del Servicio de Emergencias 112. En la llamada se indicaba que una familia residente en Asturias se había perdido cuando a mitad de viaje desde el Principado intentaba llegar al Hospital Comarcal de Benavente (Zamora), debido a que la mujer tenía contracciones. El coche, un Opel Astra de tres puertas, lo conducía su pareja, también de nombre Atila.
En los asientos traseros viajaban otros dos niños de apenas uno y dos años, que fueron testigos de cómo su madre se hacía hueco entre sus sillas con las piernas estiradas hacia los asientos delanteros y allí nacía su hermano.
Tras la llamada del 112, los agentes localizaron el vehículo a nueve kilómetros de Benavente en el carril derecho de la autovía, en un tramo en el que una bionda impedía que pararan en el arcén. La primera intención de los agentes era guiar el coche hasta el hospital, pero el padre les advirtió que el bebé quería salir ya y no podían moverse, por lo que señalizaron el lugar para evitar riesgos con otros vehículos y se pusieron manos a la obra.
¿Cómo lo hicieron?
"Tuvimos que abrir las puertas, mover los asientos de adelante, colocar las sillas, a la mujer, que iba en el medio, estirarle las piernas" y poner una manta, detalla Antonio Garrido. Todo ello con la ayuda del marido que, pese a las circunstancias, fue "bastante hábil", admitió el agente de Tráfico.
Apenas fueron cinco o diez minutos de parto y, al ver que el bebé lloraba y se encontraba bien, lo arroparon en una manta, se lo dieron a su madre sin cortarle el cordón umbilical y salieron a toda prisa hacia el hospital para que los sanitarios "terminaran el trabajo".
En los cerca de 25 años que lleva en Tráfico, Antonio Garrido alguna vez había tenido que guiar un coche en el que viajaba una embarazada al hospital, pero nunca se había visto en una tesitura igual. Lo más parecido en su vida fue ver nacer a su propio hijo, aunque, por supuesto, en aquella ocasión no tuvo que hacer de matrona.
El agente recuerda que la Guardia Civil recibe todo tipo de llamadas y normalmente son malas, por lo que le ha resultado "muy gratificante" intervenir en un caso como éste, en el que llegaron a tiempo y "gracias a Dios, todo salió bien".
Los hermanos, "quietecitos" durante el parto
Hasta los hermanos de Atila se portaron ejemplarmente y, pese a que no tenían casi espacio con su madre en medio, "estuvieron quietecitos allí, sólo se alteraron un poco cuando vieron llorar al hermano", asegura Antonio Garrido.
Tras el parto en carretera, Yaiza y Atila fueron atendidos inicialmente en el Hospital Comarcal de Benavente y de ahí los trasladaron, ya en ambulancia, al Hospital Virgen de la Concha de Zamora, donde recibieron el alta para regresar a su casa en Asturias.
En el centro hospitalario zamorano, el pasado jueves recibieron la visita de los dos agentes de la Guardia Civil, a los que Yaiza agradeció su trabajo y la atención recibida en el nacimiento de su hijo. "Desde que llamamos, estuvieron en todo momento hablando conmigo y me ayudaron cuando salió el niño", afirmó Yaiza. Ellos le entregaron, como obsequio, un coche en miniatura de la Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil para que Atila, cuando sea mayor, no olvide la ayuda inestimable que recibió al venir al mundo, la madrugada de un 26 de febrero, en plena autovía. Una historia increíble con final feliz.
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