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Entrevista | Gregorio Izquierdo Director del Instituto de Estudios Económicos y expresidente del INE

"Sucesiones es un impuesto erróneo y el más distorsionador"

"El anuncio del Principado de rebajar el tipo mínimo del IRPF va en la buena dirección, pero pierde parte de sus efectos benéficos, e incluso puede ser contraproducente, si se sube el tipo máximo a otro colectivo", argumenta

Gregorio Izquierdo, el pasado jueves, en la sede de FADE, en Oviedo. | LUISMA MURIAS

Gregorio Izquierdo, el pasado jueves, en la sede de FADE, en Oviedo. | LUISMA MURIAS

Yago González

Yago González

Oviedo

Gregorio Izquierdo Llanes (Madrid, 1969) es director del Instituto de Estudios Económicos (IEE), director de Economía de la patronal CEOE, profesor de Economía Aplicada de la UNED y expresidente del Instituto Nacional de Estadística (INE) entre 2011 y 2018. Con orígenes familiares en Tineo, Izquierdo se desplazó el pasado jueves a Oviedo para asistir a la junta directiva de la Federación Asturiana de Empresarios (FADE), donde presentó un extenso informe sobre la competitividad fiscal de Asturias en el que su equipo ha estado trabajando durante los últimos cuatro meses.

¿Cuáles son las conclusiones principales del informe?

El estudio abarca la normativa fiscal de Asturias en la última década, y lo cierto es que los resultados han sido inferiores a los que uno desearía. En ese período, la economía asturiana, tanto en términos de PIB como de renta per cápita, ha crecido menos que la española. En concreto, la renta per cápita asturiana subió un 13%, menos que en las comunidades limítrofes: Galicia (18%), Cantabria y Castilla y León (ambas un 15%). Esto se ha debido a varias razones.

¿Cuáles?

Una de ellas es el envejecimiento demográfico, porque ha llevado consigo una pérdida de población en la edad de trabajar. Además, la productividad por hora ha crecido un 3,4%, mientras que en España lo ha hecho un 3,7% y, lo que es peor, en la UE ha crecido por encima del 8%. Además, el tamaño medio de las empresas en Asturias es menor que las del resto del país, y también hay un problema de la dimensión del mercado: si bien la economía asturiana está abierta al mundo con las exportaciones, el mercado propio tiene un tamaño limitado por la población y la renta. Y también hay un problema con la inversión. La falta de un clima favorable a la inversión y al crecimiento empresarial hace que en Asturias haya un déficit de inversión importante, no solamente en capital físico, sino también en tecnología, investigación e innovación.

¿Influye en esas carencias el sistema tributario de la región?

Sí. Entre los elementos más determinantes desde el punto de vista del desarrollo empresarial y del crecimiento económico se ha detectado que la tributación es una variable muy relevante. Ahí pensamos que es muy importante crear una fiscalidad más competitiva , atractiva e incentivadora, sobre todo para la inversión y el crecimiento de las compañías. Es importante que existan incentivos específicos a la inversión, que los tipos marginales del IRPF no sean excesivos en relación al entorno y que el impuesto de Sucesiones, que en Asturias es muy gravoso, no actúe como un límite para el crecimiento de la empresa en la medida en que no es capaz de trascender una generación.

La rebaja del impuesto de Sucesiones es una reclamación histórica del empresariado asturiano. El Gobierno del Principado argumenta que la herencia de empresas familiares está bonificada al 99%, y que Sucesiones es un impuesto sobre personas, no sobre compañías. ¿Le parece un argumento convincente?

La teoría de la incidencia impositiva nos dice que los impuestos no son soportados siempre por aquellos a los que aparentemente gravan. El impuesto de Sucesiones, aunque aparentemente grava a las personas físicas en el momento de su fallecimiento, en la práctica grava el ahorro, y también a las empresas que materializan sus inversiones como consecuencia del ahorro que generan las familias. Si se grava el ahorro, a su vez se está gravando la inversión. Porque, en la práctica, el ahorro de una zona tiende a financiar en mayor proporción la inversión de esa zona. Además, hay activos y participaciones de las personas que son empresariales. Por ejemplo, si tú heredas acciones de una empresa cotizada, pues en la práctica es una participación empresarial. Es verdad que es una parte, pero muchas partes acaban conformando la empresa entera. Por lo tanto, es falso que Sucesiones grave sólo a las personas: grava sus ahorros, sus inversiones, sus esfuerzos y sus incentivos, muchas veces con el aliciente de transferir a otra generación lo cosechado. Si no se puede hacer ese traspaso, en la práctica la propiedad privada se convierte en una especie de concesión administrativa temporal,y el incentivo a esforzarse se ve dilapidado.

Por lo tanto, ¿lo ve un impuesto intrínsecamente injusto?

Me parece un impuesto erróneo porque es posiblemente la figura tributaria que, en relación a su recaudación, genera mayor distorsión. Es decir, por cada euro recaudado por Sucesiones, genera unas distorsiones espectaculares. Antes he mencionado las visibles, pero las principales son otras: una deslocalización de personas con talento, de empresarios, de sus capitales, sus compañías, sus ahorros... Es un tributo muy contraproducente y que está en entredicho: en la mitad de los países de la Unión Europea ya no existe, y el tipo estándar más regular es el 18%. Sin embargo, en Asturias cuenta con un tipo general máximo del 36,5% ,y en el caso de una sucesión entre personas sin parestesco y que conlleve un patrimonio persistente mayor de un determinado nivel, puede llegar a superar el 87%, un nivel confiscatorio a todas luces.

Respecto al IRPF, el Principado ha anunciado una rebaja hasta los 35.000 euros y un aumento a partir de 175.000. ¿Qué opina?

En Asturias, el IRPF se había quedado especialmente gravoso. Según nuestro informe, un profesional asturiano de 30 años, con un hijo, que gane 23.000 euros es el tercero que más paga IRPF en España después de un catalán y un balear, que son dos comunidades con un nivel de renta muy superior al de Asturias, por lo que el esfuerzo fiscal que se está realizando aquí en proporción a la renta es muy importante. Que el Principado se haya hecho eco de esta sensibilidad y apueste por una rebaja de los tipos mínimos va en la buena dirección. Pero esta buena medida, en la práctica, pierde gran parte de sus efectos benéficos y puede incluso convertirse en contraproducente si trae consigo un aumento de la tributación de otros colectivos. Porque en Asturias el tipo marginal máximo ya es muy elevado.

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