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XIV Memorial Gaiteros de Llonín

El eco de la gaita en Llonín

Mañana, sábado 30, dentro del LIII Certamen del Queso Cabrales, tendrá lugar el Memorial Gaiteros de Llonín, una cita muy especial en recuerdo de Pancho y Cundo Galán, dos nombres imprescindibles de la música tradicional asturiana

Francisco Galán con su inseparable gaoita.

Francisco Galán con su inseparable gaoita. / Cedida a Lne

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Arenas de Cabrales

En Cabrales, hablar de gaita es hablar de historia, de identidad y de memoria colectiva. Y entre los nombres que han quedado grabados en esa memoria, uno resuena con fuerza: Francisco Galán, "Pancho el de Llonín", gaitero autodidacta que marcó una época en el oriente de Asturias y cuya música sigue viva en las fiestas, las romerías y en el corazón de quienes lo escucharon tocar. A él se dedica cada año el Memorial Gaitero de Llonín –desde 2014, Gaiteros de Llonin–, que este 2025 alcanza su vigésima cuarta edición y que se celebrará mañana, 30 de agosto, dentro del marco incomparable del LIII Certamen del Queso Cabrales.

Varias fotografías de Pancho Galán con su inseparable gaita, y una imagen de su gaita junto al tambor de Cundo. | Cedidas a  | LNE

Pancho Galán con su inseparable gaita. / Cedida a Lne

El acto, que también recuerda a su hermano Secundino Galán, "Cundo", es mucho más que un encuentro musical: es un homenaje a dos hombres que encarnan la transmisión oral de la tradición asturiana y que supieron llevar la gaita desde las aldeas de Cabrales hasta convertirse en símbolo de una cultura que hoy se reivindica con más fuerza que nunca.

La vida de un gaitero de aldea

Pancho Galán nació en Llonín, Peñamellera Alta, a comienzos del siglo XX. Hijo de una familia humilde, aprendió a tocar la gaita de oído, observando a los gaiteros que pasaban por las romerías y practicando con flautas que él mismo se fabricaba . Muy pronto se convirtió en el alma de las fiestas de la comarca. Tocaba en bodas, bailes, ferias y fiestas patronales, además de interpretar canciones religiosas y de iglesia, incluyendo misas en latín. A menudo lo hacía acompañado de su hermano Cundo con el tambor.

El eco de la gaita en Llonín

Pancho Galán tocando la gaita. / Cedida a Lne

El dúo formado por Pancho y Cundo se convirtió en referencia ineludible de la música tradicional en la zona oriental de Asturias. Pancho, con su estilo inconfundible y su oído prodigioso, llegó a ser conocido en toda la región como "El Gaitero de Llonín", un sobrenombre que aún hoy evoca respeto y cariño.

No hubo escenario grande ni pequeño para él: desde los prados de Cabrales hasta los concursos de gaita en Oviedo o Gijón, Pancho dejaba huella allá donde sonaba su instrumento. Su música, de raíz popular y alma campesina, acompañó durante décadas la vida social de Cabrales, hasta el punto de que muchos recuerdan su figura como inseparable de las fiestas locales. Mención especial merece el viaje a la localidad francesa de Lorient, acompañado por el Grupo Corri- Corri, formación con la que tantas veces compartieron desplazamientos y actuaciones tanto en territorio regional y nacional como fuera de España.

El eco de la gaita en Llonín

La gaita de Pancho con el tambor de Cundo. / Cedida a Lne

Cundo: el tambor que marcaba el compás

Si Pancho llevaba la melodía, Cundo ponía el pulso. Con el tambor, acompañaba incansablemente a su hermano, creando una pareja musical inseparable. La complicidad entre ambos, forjada en la infancia y pulida en incontables actuaciones, se convirtió en el sello de identidad de los Gaiteros de Llonín. Por eso, desde 2014, año de su fallecimiento, el Memorial lleva también su nombre: porque sin el tambor de Cundo, la gaita de Pancho no habría sonado igual.

Un homenaje que ya es tradición

El Memorial Gaiteros de Llonín nació en el año 2000 gracias a la iniciativa de vecinos, familiares y asociaciones culturales de Cabrales, as´ñi como del Ayuntamiento, quien instauró que esta cita tendría lugar el último sábado del mes de agosto, como previa al certamen quesero. El objetivo era claro: mantener viva la memoria de Pancho y Cundo, y al mismo tiempo dar protagonismo a la gaita como instrumento central de la tradición musical asturiana.

Desde entonces, cada último fin de semana de agosto, coincidiendo con el Certamen del Queso, Arenas de Cabrales se convierte en punto de encuentro de gaiteros, tamboriteros, grupos de música tradicional y amantes de la cultura asturiana. El memorial ha ido creciendo, atrayendo cada vez a más participantes y consolidándose como uno de los actos culturales más emotivos del calendario cabraliego.

Cundo Galán durante el Memorial de 2001.

Cundo Galán durante el Memorial de 2001. / Cedida a Lne

Programa de la edición XXIV

La jornada arrancará a primera hora de la tarde de mañana con la concentración de grupos de gaitas llegados de diferentes puntos de Asturias y, a las 18.30 horas, se celebrará el acto central del memorial, con la participación de bandas de gaitas, solistas y tamboriteros que rendirán tributo a los hermanos Galán interpretando piezas tradicionales y arreglos propios. Entre otros, se subirán al escenario Cristina Sánchez, Lorena Corripio, o Isaac Sierra, así como Ruben Bada, Eva Tejedor y Les Pandereteres.

Este Memorial no solo es un homenaje, sino también una plataforma de difusión para las nuevas generaciones de músicos tradicionales. Muchos jóvenes gaiteros han pasado por el escenario de Arenas de Cabrales a lo largo de estos años, recogiendo el testigo de Pancho y Cundo y demostrando que la tradición sigue viva y en plena forma.

Música y queso: dos símbolos unidos

La celebración del Memorial dentro del Certamen del Queso Cabrales no es casual. Ambos comparten la misma raíz: la defensa de la identidad cabraliega, de sus oficios, de su cultura y de sus tradiciones. Si el queso Cabrales es embajador mundial de este concejo, la gaita lo es de su alma más profunda.

Así, el último fin de semana de agosto se convierte en una fiesta total en Cabrales: se degustan los mejores quesos artesanos del mundo y, al mismo tiempo, se rinde homenaje a quienes pusieron música a la vida cotidiana de sus gentes.

Mañana, casi un siglo después de que empezaran a sonar las primeras notas de la gaita de Pancho en los pueblos de Cabrales, su eco seguirá vivo. No cabe duda de que se trata de un auténtico profeta en su tierra.

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