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Los cinco de la excelencia internacional: Javier Noriega, la música y la vida

El viola ovetense completa su formación con un master en el Royal College de Londres, el centro más prestigioso en enseñanza musical

Javier Noriega Molina. |

Javier Noriega Molina. |

Chus Neira

Chus Neira

Oviedo

La Fundación Caja Rural de Asturias acaba de conceder sus becas a la excelencia académica, que apoyan a más de doscientos asturianos en sus estudios universitarios, de Formación Profesional y de enseñanzas de régimen especial. Cinco de estas ayudas han ido dirigidas a alumnos de máster que cursan sus estudios en destacados centros internacionales. LA NUEVA ESPAÑA ha entrevistado a estos "cinco embajadores asturianos de la excelencia internacional en los estudios". Semanalmente publicará reportajes con los perfiles y proyectos de futuro de Alonso Meana, Camila Ballesteros, Lucía Suárez, Manuel Paz y Javier Noriega, que inicia hoy la serie

Se puede decir que la música le cambió la vida a Javier Noriega Molina. Este joven ovetense, estudiante de un doble master (viola barroca y educación musical) en la prestigiosa Royal College Of Music de Londres añade un "prácticamente", pero lo que el sector de la clásica ha significado en su trayectoria no deja lugar a dudas cuando se pone a hablar de su trayectoria: "Me atrajo desde niño y decidí dedicarme a él cuando comprendí que la música era el medio más sincero para expresar las emociones profundas y complejas que llevaba dentro; la música me concedió oportunidades que no hubiera podido haber logrado de otra forma, me permitió viajar por todo el mundo, estudiando en algunos de las mejores escuelas y conociendo a todo tipo de personas que me proporcionaron una visión global que ha sido clave en mi formación como persona. La música me ha permitido conocerme en dimensiones que las palabras no alcanzan. Desde pequeño, muchas veces me he sentido un poco un extraño o alguien que no encajaba del todo en el sistema establecido, pero ahora entiendo que precisamente eso es lo que me hace tan especial y esa es la idea que me gustaría inspirar a otras personas".

Elevado en ese afán, después de graduarse en Música por el Trinity College de Dublín y el TU Dublin Conservatoire, acaba de llegar a Londres con una de las becas de excelencia internacional de Caja Rural. Su centro, el Royal College of Music, lleva cinco años seguidos ocupando el primer lugar en los rankings en música e interpretación. Prestigio, historia, profesorado de élite, y alumnos como los compositores Gustav Holst, Ralph Vaughan Williams o Benjamin Britten ponen el listón de la admisión muy alto, un selecto 10% en el que Javier Noriega ha logrado entrar. "Londres", celebra, "es la capital mundial de la cultura; algunos de los mejores músicos y profesores del mundo enseñan exclusivamente aquí y los mejores estudiantes del mundo compiten por estar aquí. Es un verdadero privilegio poder aprender de ellos".

Dentro de las posibilidades del máster, que suma a los estudios principales (viola en su caso) un proyecto de investigación o formación en educación, Noriega escogió la segunda opción. "El objetivo", explica, "es desarrollar al máximo mis aptitudes musicales y, al mismo tiempo, ser un músico capaz de enseñar y generar un impacto social". Su mayor motivación, pues, es poder legar a los que vienen detrás, esa experiencia de crecimiento personal que él experimento.

De momento, el aterrizaje está siendo "intenso". "El ritmo de una institución como el RCM puede ser un poco estresante y existe mucha presión, muy normalizada, por la perfección, y la idea de trabajo duro y sacrificio. Cada estudiante se ha sacrificado enormemente para poder estudiar aquí y, simplemente, ¡no hay tiempo que perder!". Los días londinenses de Noriega pasan volando entre ensayos y clases, sueña con desempeñarse como músico, docente y colaborador de proyectos públicos transformadores y el regreso a casa todavía le queda lejos: "Me gustaría completar mi formación y adquirir la mayor experiencia posible en el extranjero antes de regresar a Asturias. Aunque me ilusiona la idea de volver para trabajar allí, soy consciente de que las oportunidades son más limitadas y probablemente deba quedarme fuera por ahora. Aun así, me encantaría poder llevar algún día todo lo que estoy aprendiendo en el extranjero a Asturias".

Esa experiencia se plasma en algunos aspectos del sistema inglés que le gustaría ver desarrollados en España. Por ejemplo, cita, es "Plan Nacional de Educación Musical que no solo establece un mínimo de horas de música en los colegios, sino que también garantiza el acceso a todo tipo de instrumentos para todos los niños". "En Inglaterra", insiste, "la sociedad valora profundamente la música, considerándola una herramienta esencial para el desarrollo personal, la inclusión social y la formación integral de los niños".

En lado contrario, algunos cosas se extrañan. "Lo que más echo de menos de Asturias", confiesa, "es la amabilidad de su gente, la buena comida y, sobre todo, mi familia y amigos. En Inglaterra todo puede sentirse un poco rígido o serio, mientras que Asturias tiene ese calor y cercanía que aquí se echa de menos".

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