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La invasión (pacífica) de las enfermeras de Castilla y León en las oposiciones sanitarias en Gijón: "En Asturias es más fácil porque los fallos en el examen no restan"

Un total de 32.348 opositores, el 75% de los inscritos, se examinaron durante el fin de semana: "El tirón de la región es indudable", dice el Sespa

La prueba más multitudinaria para obtener una plaza en la sanidad asturiana llena de aspirantes el recinto de la Feria de Muestras

Marcos León

Gijón

El fin de semana de la gran oposición sanitaria de Asturias se saldó con una participación más elevada de lo esperado. Entre el sábado y el domingo, acudieron al Recinto Ferial Luis Adaro, de Gijón, un total de 32.348 aspirantes a las 1.068 plazas fijas del Servicio de Salud del Principado (Sespa) que están en disputa. Dado que la cifra de inscritos era de 43.245, se deduce que la tasa de asistencia se situó en el 74,8 por ciento. Del promedio global tiraron hacia arriba las convocatorias de técnico de cuidados auxiliares de enfermería (TCAE), con un 80,7 por ciento de afluencia, y de enfermería, con el 80,6 por ciento.

«Los datos son muy satisfactorios; el tirón de la sanidad asturiana es indudable», celebró en la tarde de ayer Rut Fernández, directora de Profesionales del Sespa, tras conocer el balance definitivo.

De otras comunidades

Los más llamativo de la segunda jornada de exámenes fue que se verificó la «invasión» de profesionales de la enfermería de otras comunidades autónomas que buscan plaza, o al menos unos cuantos puntos, en Asturias. Las autoridades sanitarias ya se habían manifestado sorprendidas con la tasa de candidatos foráneos: el 53 por ciento de los 6.440 inscritos procedía de fuera de Asturias para sólo 299 puestos del Sespa. La cifra definitiva aún no se conoce, pero numerosos enfermeros de otras regiones, en especial de Castilla y León, se desplazaron al espacio ferial gijonés para probar suerte.

Desde Salamanca vinieron Miguel Hontiyuelo, Estela Juanes, Sandra Coronas, Sergio Vicente, Andrés Martín y Judith Sánchez; y, con ellos Aroa de la Fuente, desde Zamora. Todos ellos trabajan de enfermeros en el Hospital Clínico de Salamanca. «Tenemos pocas posibilidades de sacar plaza, pero queremos aprobar el examen y que nos den cinco puntos para la bolsa de empleo del Sacyl (Sanidad de Castilla y León). Aquí hay más opciones que en los exámenes del Sacyl porque en Asturias los fallos no restan», indicaron.

Otro grupo, pero éste de procedencia local, lo conformaban Lorena Iglesias, Carmen Álvarez, Arey Gómez, Miguel Murciano, Beatriz Molina, Lucía Álvarez e Isabel Gasalla, todos ellos enfermeros en el área sanitaria de Avilés. «Queremos aprobar y puntuar. Seis años de antigüedad son pocos para sacar plaza. Hay mucha gente, y muchos de fuera de Asturias», señalan. Carmen Álvarez, más motivada, proclamaba su aspiración «a todo».

Un caso singular era el de Cecilia del Busto, licenciada en Medicina y diplomada en Enfermería. Desde hace años, trabaja como médico en la UCI del Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA), pero aún no tiene plaza fija. A punto de cumplir 42 años, este mes será para ella un maratón de oposiciones. Ayer por la tarde se presentó al examen de enfermería, y el último fin de semana se presentará el sábado día 29 al de medicina intensiva y el domingo 30 al de médico de urgencias. «Si no saco plaza, al menos me sirve de entrenamiento», comentaba con buen humor.

Auxiliares administrativos

Por la mañana, en la convocatoria más multitudinaria, el Recinto Ferial gijonés acogió a 9.548 candidatos a 270 plazas de auxiliar administrativo, con una concurrencia del 71,7 por ciento de los inscritos (muy similar al 71,3 por ciento de los celadores el sábado por la mañana).

En este colectivo de auxiliares administrativos, de fuera de Asturias estaban apuntados unos 800 aspirantes. A «probar suerte» iba la ovetense Silvia Meana, para quien conseguir una plaza sería sinónimo de «estabilidad». «Hay que intentarlo», aseveraba la avilesina María Toro, celadora en el HUCA. La ovetense Isabel Rodríguez se mostraba tajante: «La plaza sería tener un futuro asegurado, una jubilación digna; tengo 54 años y no soy una nena para andar arriba y abajo». Para Vanesa Rodríguez era el primer intento: «Vengo un poco a la aventura».

Curiosamente, no todos los que entraron al recinto hicieron el examen. Hubo pocas excepciones, pero algunos opositores se volvieron atrás en el último minuto. Una chica llegó con un chico, y ella estuvo llorando casi media hora sin que su compañero lograra consolarla. Hay gente para todo. Estando abiertas las puertas desde las 15.00 horas y estando programado el cierre de cada pabellón a las 16.30 horas, una opositora llegó a las 16.26 h. corriendo, y a la carrera se adentró en el Recinto Ferial buscando el pabellón que tenía asignado.

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