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Así detecta la Universidad de Oviedo si el bogavante que te sirven es realmente del Cantábrico

La investigación busca desarrollar métodos visuales para identificar fraudes y errores de etiquetado en especies marinas comercializadas

El grupo de investigadores de la Universidad de Oviedo

El grupo de investigadores de la Universidad de Oviedo / LNE

Sara Bernardo

Sara Bernardo

El Parlamento Europeo ha señalando a los productos del mar como la segunda categoría alimentaria con mayor riesgo de fraude, una situación impulsada por la globalización de las cadenas de suministro y la complejidad creciente de los sistemas de distribución. Con el objetivo de combatir estas prácticas, la Universidad de Oviedo lidera el protecto de investigación "EyeFishTrack", que desarrolla metodologías de detección rápida y visual para identificar posibles trampas en la comercialización de invertebrados marinos de alto valor, como el bogavante.

Las primeras pruebas se han llevado a cabo en el restaurante El Cortijo, de Salinas, en colaboración con el chef Emilio Joaquín Rodríguez Pacheco, su equipo y la fotógrafa Sara Castaño. Mediante la aplicación de una Metodología de Amplificación Isotérmica Medida por Bucles (LAMP), los investigadoreshan conseguido que, tras extraer el ADN del tejido, los tubos cambien a color azul cuando se trata de bogavante del Cantábrico, mientras que no presentan cambios si la muestra pertenece a la especie americana.

El objetivo es detectar de forma sencilla y rápica la sustitución de especies, un fraude que puede pasar desapercibido incluso en productos ya cocinados o procesados. En este proyecto participan el área de Genérica del Departamento de Biología Funcional, el área de Química Analítica del Departamento de Química Física y Analítica y el área de Dedáctica de las Ciencias Experimentales del Departamente de Ciencias de la Educación.

EyeFish Track busca desarrollar métodos visuales para identificar fraudes y errores de etiquetado en especies marinas comercializadas en lonja, rulas, comercios y restaurantes. Entre las principales especies objeto de estudio figuran bogavantes, navajas, pulpos y zamburiñas, pilares de la identidad gastronómica y cultural del norte de España.

El equipo investigador advierte de que, en muchas ocasiones, el producto que llega al plato del consumidor no coincide con lo declarado en la etiqueta o el menú, con consecuencias que van más allá del engaño económico: afectan a la conservación de las especies, la salud pública y la confianza ética del consumidor.

“Precisamente por eso es prioritario desarrollar técnicas que permitan identificar los productos incluso cuando están cocinados o procesados, sin depender de la observación experta. Aquí la genética juega un papel esencial: el análisis del ADN permite reconocer las especies con total fiabilidad”, explican Yaisel Borrell Pich, catedrático de Genética e investigador principal del proyecto, y María Celenza, investigadora predoctoral integrante del mismo.

Esta investigación demuestra cómo la ciencia y la genética pueden ser aliadas fundamentales en la protección de las especies marinas, al tiempo que preservan la tradición gastronómica y garantizan la ética y la seguridad alimentaria.

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