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Poblado minero de Bustiello: urbanismo paternalista minero

Arquitectura, fe, arte y vida cotidiana se entrelazan en un espacio que narra un siglo de historia, ejemplo vivo del pasado y del patrimonio minero de Asturias

Poblado minero de Bustiello: urbanismo paternalista minero

Poblado minero de Bustiello: urbanismo paternalista minero / T. M. / L. A. (Turismo de Asturias)

Alberto Arce

"Entre las paredes verticales del valle del río Aller aparece, casi intacto, el pequeño poblado minero de Bustiello. Se trata de un museo habitado donde el arte, el patrimonio industrial y la vida cotidiana conviven desde hace más de un siglo. Surgió del sueño de un marqués: una ciudad para la empresa y para los trabajadores promovida por Claudio López Bru, marqués de Comillas, uno de los hombres más poderosos de la España de finales del XIX y principios del siglo XX.

La visita guiada al poblado es una inmersión en un proyecto construido en piedra, ladrillo y cristal. Comienza frente a la estatua del propio marqués, obra del escultor Aniceto Marinas. La figura refleja a un minero (pico, pala y lámpara en mano) entregando flores en una ofrenda a un busto cubierto de condecoraciones. La simbología planteada por López Bru, como la valla de picos y palas, recorre cada una de sus esquinas.

Tres imágenes del poblado minero de Bustiello. | |  TOMÁS MIÑAMBRES Y LUIS ARGÜELLES / TURISMO ASTURIAS

Poblado minero de Bustiello. / T. M. / L. A. (Turismo de Asturias)

Desde allí comienzan dos horas de deleite para los amantes de la historia. Bustiello guarda tan bien tantos detalles, que es en sí misma una obra de arte urbano integral declarada Bien de Interés Cultural por su excepcional grado de protección, su arquitectura y su condición de perfecto ejemplo del paternalismo industrial. Se mantiene casi en el mismo estado en que se levantó pese al paso de los años y gracias al hecho de que nunca haya dejado de estar habitado. Tanto sus vecinos de antaño como los de hoy (descendientes directos, en muchos casos, de los primeros mineros que habitaron el poblado) han garantizado con esfuerzo y orgullo la supervivencia de los elementos que lo caracterizan.

Gracias a esta labor prevalece también la historia de un arte ecléctico, obrerista y didáctico. La joya de la visita es la iglesia del Sagrado Corazón de Jesús, una "pequeña Covadonga" cuidada por los ciudadanos durante más de un siglo y en un perfecto estado de conservación. La combinación de materiales, del ladrillo rojo al cristal coloreado, pasando por los sillares de diseño industrial, a imagen y semejanza de un centro de producción, representan el mundo que los mineros conocían. Su interior conserva el altar dedicado a Santa Bárbara, patrona de los mineros. Los juegos de luces que nacen de las vidrieras y recorren la nave le dan al espacio el ambiente necesario para apreciar sus acabados.

Iglesia del poblado minero de Bustiello.| |  T. M. / L.A. (T. ASTURIAS)

Poblado minero de Bustiello. / T. M. / L.A. (T. ASTURIAS)

Construido sobre tres alturas diferentes, el poblado de Bustiello refleja desde su planificación inicial la visión jerárquica de la sociedad que ordenaba la cosmovisión del marqués de Comillas. Primero, la iglesia; después las dos viviendas de los ingenieros, grandes, señoriales, con corredor visto sobre el conjunto de las 40 viviendas de las familias obreras. Y ya en una etapa final, el paternalismo industrial ejemplificado en el Círculo Católico Obrero, conocido como "Casino", que fue escuela, sala de baile y cine.

A pocos metros se levanta el Sanatorio de las minas de Aller. Diseñado por el arquitecto francés Félix Parent, simboliza el afán de progreso del proyecto. Fue el primero y el mejor dotado de toda la comarca con médicos especialistas, quirófanos, laboratorios e incluso rayos X, en aplicación de una ley que obligaba a atender sin costo alguno a todos los heridos en accidentes de trabajo.

Poblado minero de Bustiello: urbanismo paternalista minero

Iglesia del poblado minero de Bustiello / T. M. / L. A. (T. Asturias)

Un poblado al servicio de la empresa

Todo empieza y acaba en el marqués de Comillas. Enriquecido por tejer múltiples intereses, desde el tendido de vías férreas al desarrollo de la incipiente banca industrial española, el conglomerado empresarial del marqués de Comillas necesitaba carbón. Adquirió minas por toda la geografía nacional y las agrupó en la Sociedad Hullera Española, con sede en Barcelona.

De profunda vocación religiosa, López Bru quiso plasmar su fe levantando entre 1890 y 1925 este poblado modelo, una ciudad jardín conocida como "el pequeño Vaticano". Quiso que su empresa y el trato privilegiado que dispensaba a algunas de las familias obreras empleadas homenajeara su espiritualidad y espoleara también su cuenta de resultados.

El punto de partida del poblado fue la resolución de un problema: no era posible explotar esas minas sin mano de obra. En un lugar de geografía abrupta, el patrón necesitaba construir viviendas para alojarla. Levantó en una vega del Aller un poblado con todos los equipamientos, según su idea del mundo, para un selecto grupo de obreros.

Bustiello es hoy un testimonio único porque ha conseguido preservar la vida cotidiana de los mineros de hace un siglo. Diversas rehabilitaciones han mantenido vivo el enclave y le han permitido conservar su estructura original y su espíritu. Un poblado que sirvió a generaciones enteras en el corazón mismo de las cuencas mineras. Y que hoy resulta una lección de historia y arte al alcance de cualquier ciudadano.

El paisaje que construimos

El paisaje que construimos / Asturias Paraíso Natural

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