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Adolfo Menéndez, en su acceso como académico de honor de la Academia Asturiana de Jurisprudencia: "Hay que recuperar nuestra deteriorada ética social"

El abogado del Estado defiende la democracia frente a "los enemigos de la libertad" y advierte del "preocupante" rumbo del orden internacional

Por la izquierda, Adolfo Menéndez durante su intervención, con Javier Junceda a su lado. | LUISMA MURIAS

Por la izquierda, Adolfo Menéndez durante su intervención, con Javier Junceda a su lado. | LUISMA MURIAS

Oviedo

El abogado del Estado, Adolfo Menéndez, defendió este martes la democracia y el Estado de Derecho ante quienes los consideran "estructuralmente deficientes", una "malformación congénita insuperable, que realmente solo está en la cabeza de nuestros enemigos, es decir, de los enemigos de la libertad". En su intervención para acceder como académico de honor de la Academia Asturiana de Jurisprudencia, respondida por Javier Junceda, advirtió que debe ser "motivo de preocupación" que la democracia representativa, a la que debemos los mejores frutos de la historia", se quiera sustituir por la participativa, "que no es ni lo uno ni lo otro".

"Una cosa es la conveniencia de algunos cambios contemplada desde el agobio de la aceleración que caracteriza la percepción contemporánea, y otra, bien distinta, negar el valor de la ley democrática y entregar candorosamente nuestra libertad a la voluntad y las ocurrencias del primer codicioso líder visionario que aparezca por el horizonte fingiendo falsa originalidad innovadora con falso desinterés y prodigalidad", afirmó.

Puso de ejemplo, los resultados electorales que, "de pronto, no se aceptan de buen grado". "Se quieren alterar las fronteras usando la fuerza bruta, se usa el terrorismo para obtener inaceptables ventajas frente al camino de la razón, se concede inmunidad a los correligionarios y se sacrifica a los demás por desafectos, se hace la guerra sin respetar el derecho humanitario...", desgranó.

Esta metamorfosis del orden internacional, lamentó Menéndez, "parece llevarnos a un mundo sin orden ni concierto, sin ley", cuando el incumplimiento de esta en las sociedades democráticas, "incluso su mero manoseo", "entraña un fraudulento escarnio y violación de lo previamente acordado". En este sentido, recordó que lo que diferencia a las democracias de las tiranías es que todo poder, bien sea público o privado, "está siempre sujeto al derecho y potencialmente limitado por este en sus excesos". E insistió: "el principio de legalidad implica que la Administración solo puede hacer aquello que la ley le permite".

Si reconoció el abogado que existe una tensión entre el poder y su control jurídico, a pesar de que "nuestro sistema constitucional de control jurídico del poder es claro, útil, eficiente y globalmente homologable, cuando no ejemplar en muchos aspectos".

Menéndez llamó a recuperar" nuestra deteriorada ética social" y habló de los retos a los que se enfrenta el Derecho como la inteligencia artificial, de la que "nadie sensato pone en cuestión" sus ventajas, como lo que puede suponer para mejorar los procesos jurídicos de trabajo o la influencia que ya está teniendo y tendrá en la renovación del pensamiento jurídico en sí mismo considerado. "Nos hallamos ante un proceso apasionante, abierto y lleno de incógnitas", consideró.

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