CTIC impulsa un nuevo modelo de inteligencia territorial con una aldea piloto
Expertos de diversos sectores perfilan en el RuralTech de Peón la implantación en un pueblo de Asturias de un innovador tipo de cooperativa de base local que asuma la gestión integral del entorno

Pablo Solares
L. F.
El reto no es menor. Además de su actividad de investigación y desarrollo de tecnología para el medio rural, CTIC RuralTech también aspira a convertirse en un centro de "pensamiento y acción para las nuevas ruralidades". Y en estos tiempos de aldeas vaciadas, de quiebra de las actividades campesinas tradicionales, desde este centro ubicado en Peón (Villaviciosa) se busca nada menos que un nuevo modelo económicamente y ecológicamente sostenible que revitalice el medio rural, que recargue la batería de los pueblos con aquella energía campesina que moldeaba, preservaba y llenaba de biodiversidad todo el territorio circundante. Una nueva organización territorial que reemplace a la tradicional y que pasaría por la creación de un innovador tipo de cooperativa profesional que asuma la gestión integral del territorio, a modo de "casería de caserías". Es una propuesta que aspiran a aterrizar en un lugar concreto, en un pueblo, en un valle asturiano determinado, en una "aldea piloto" que luego sirva para alumbrar el camino a las demás.
Por este motivo, el CTIC RuralTech reunió a un grupo de expertos de todo orden (tecnológico, económico, agroganadero, estadístico y en desarrollo y la ordenación territorial) para proponer, debatir y concretar qué, cómo, cuándo y dónde se puede hacer realidad esa alternativa al desierto verde altamente inflamable en que se está convirtiendo el 80% del territorio asturiano. Participaron, además de otros invitados e integrantes del equipo de CTIC, María Gafo, jefa de la unidad de Agricultura y Desarrollo Rural de la Comisión Europea; Inés Santé, profesora de la Universidad de Santiago de Compostela y ex directora de la Agencia de Desarrollo Rural de la Xunta de Galicia; Paco Boya, secretario general de Reto Demográfico y su homólogo asturiano Marcos Niño, director general para el Reto Demográfico del Principado; Alberto González, director general de la patronal asturiana FADE; Mónica Fernández, directora general de Sector Primario y Agroalimentación de Caja Rural; Belarmino Fernández Fervienza, presidente de la red asturiana de desarrollo rural (Reader) y alcalde de Somiedo; Ramiro Lomba, director de Sadei; José Emilio García, presidente de Ascol y, finalmente, acreditados expertos como Marcelino González, ex director general de Campoastur y José Antonio González, profesor de geografía y ordenación del territorio de la Universidad de Oviedo.
Pablo Coca, director general de CTIC, incidió en que el RuralTech trata de activar un proyecto "ambicioso por el impacto al que aspira: el inicio de un cambio". Por buscar un paralelismo que todos manejamos, mencionó lo que supuso la apertura en 1986 de la rectoral de Taramundi, que puede considerarse la semilla primigenia de lo que luego fue el sector del turismo rural en Asturias.
Fue el experto en desarrollo rural Jaime Izquierdo, excomisionado para el Reto Demográfico del Principado, quien abrió el encuentro con una ponencia donde detalló el proyecto. Este fue el arranque: "Hubo un tipo de agricultura que se nos olvidó y ahora puede haber un tipo de cooperativa que, en lugar de mirar al pasado, nos permita mirar al futuro y nos ayude a gestionar el territorio". La agricultura olvidada es la que se practicaba tradicionalmente en las aldeas y la mirada al futuro es un tipo de empresa que Izquierdo ha bautizado como cooperativa TAC, acrónimo de "territorial, agroecológica y comunitaria".
Pero, ¿qué era aquello que ocurría en las aldeas y que hoy prácticamente ha desaparecido? Izquierdo parte de la definición de que "una aldea es un pueblo que se encargaba de la gestión integral del territorio". La aldea, apuntó era "el cerebro del territorio; la aldea pensaba bien". Lo contrario a una aldea, aunque semeje un pueblo, si no despliega sus efectos moduladores sobre el paisaje y la economía del entorno, es "un fragmento de ciudad" en medio de un verde cada día más matorralizado. Si lo campesino es la victoria de lo manso frente a lo bravo, como resume el antropólogo Adolfo García, un medio rural "desaldeanizado" es un espacio "donde lo bravo cae sobre lo manso", añadió Izquierdo.
"Muchos de los problemas que hoy tenemos es precisamente porque la aldea ya no está aquí", aseguró este experto en desarrollo rural. Y, entre otras amenazas, están los incendios forestales, acaso la manifestación más dramática de la desertización humana de lo rural. Una gestión campesina limpia, ordena y domestica la selva a través de "la generación de un paisaje de mosaico que evita riesgos ambientales". Reduce el "desencadenante" del fuego, que es la ingente acumulación de combustible vegetal que hoy ya tenemos y, en términos generales, contribuye a frenar el cambio climático, el "acelerante" de la fogosa epidemia ambiental. No hay alternativa: "Es volver a tener esos paisajes o volver a tener que apagar incendios que, por muchos bomberos que tengamos, ya no podremos apagar".
"Por tanto, hay que repensar la aldea. Una aldea que tiene que generar una economía propia, un entorno vital atractivo", indicó Izquierdo. Porque este "relevo organizacional que reemplace la organización tradicional del campo" que se propone desde CTIC Rural tech a través de cooperativas profesionales que asuman la gestión integral de un determinado territorio ha de descargar a esos gestores del paisaje de la penosidad de aquel trabajo campesino y generar empleos con las condiciones laborales del nuevo siglo. Empleos que, obviamente, generen ingresos pero también "dignidad, prestigio social y tiempo libre". Esa "empresa" de base local que tomará de su mano esta aldea refundada ha de generar "perfiles profesionales de dignidad".
Izquierdo apuntó que es el momento de "ensayar un prototipo, como se hizo con el turismo rural (con la rectoral de Taramundi)". De hecho, en la tormenta de ideas que siguió a su conferencia, los distintos participantes fueron apuntando qué condiciones tendría que tener esa aldea piloto. Acaso, la primera, ya lo adelantó Izquierdo, sería contar con "una comunidad vecinal intergeneracional con estrategia de futuro". Para reinventar la aldea a través de ese nuevo tipo de gestión cooperativista integral del territorio hace falta evolucionar también, dijo Izquierdo, hacia la "concertación parcelaria". Es decir, acabar con el problema del minifundio –tan característico de Asturias- y convencer a esa comunidad de que solo la puesta en común de la tierra salvará al pueblo de ser devorado por el fuego o el abandono.
Este retorno a la economía campesina –"que es ‘vengana’ y es ‘haigana’, porque vivía de la que venga y de lo que haiga", bromeó Izquierdo- resulta casi obligado a tenor de la magnitud del problema: "Hoy, el 72% de nuestro territorio no tiene una economía pertinente, no tenemos una solución de gestión para todo ese territorio". Añadió que la recuperación de las funciones tradicionales que hacían las caserías a través de esas cooperativas que funcionarían como "casería de caserías" tiene además un enganche en la legislación para el desarrollo rural, que contempla la figura de los "contratos territoriales".
Ya en la sesión posterior a la conferencia de Izquierdo, los distintos participantes en el seminario fueron hilando distintas reflexiones para apuntalar el proyecto. Paco Boya, secretario general para el Reto de Demográfico, dependiente del Ministerio de Transición Ecológica, afirmó que frente a la descapitalización del medio rural "el gran desafío es cómo cambiar las inercias políticas, las visiones".
Un renovado "cerebro" para que los pueblos conserven el paisaje y atajen los incendios

Jaime Izquierdo, en primer término, durante la conferencia que abrió el seminario en CTIC RuralTech / Pablo Solares
En este contexto mundial, en el que la globalización está "devaluándose", ve en el panorama un cierto "regreso al ruralismo", un "cierto hartazgo de modelos de vida" urbanos y el surgimiento de una conciencia de que en esos entornos "se agota la calidad de vida": "Madrid es la ciudad con mayor consumo de ansiolíticos", añadió. También, al mirar a su entorno, aprecia que hay una profunda desigualdad territorial, una desconexión urbano-rural que se manifiesta, por ejemplo, en el que los urbanitas "no saben de dónde vienen los alimentos". Por eso, la gran tarea desde el punto de vista socioeconómico es "cómo reconectar" esos dos entornos. Ahí hay una oportunidad porque hay "mucha economía en la proximidad". Y, al punto, Boya detalló que la economía globalizada solo supone un tercio de la economía global. "Hay que reivindicar el medio rural como productor de elementos esenciales para la sociedad" frente al modelo neoliberal que "prima la rentabilidad privada frente a las rentabilidades sociales". Frente a quienes alimentan el "individualismo feroz, el sentimiento de comunidad es esencial".
En la línea con Izquierdo, Boya sostuvo también que el "abandono territorial es el acelerador del cambio climático" y si convertimos ese entorno en un desierto humano "perdemos todos las palancas que frenen el cambio climático". Por tanto, indicó hay que abordar el "relato de la reapropiación de los territorios" y "sólo las políticas públicas pueden cambiar las inercias territoriales, porque si lo dejamos todo a la gestión de los mercados ya sabemos a dónde vamos". Eso sí, una política pública que "ha de ser audaz".
Necesitamos ensayar un prototipo como fue la rectoral de Taramundi
Pablo Priesca es, en la actualidad, patrono de honor del CTIC pero fue su primer director general. Fue también el impulsor de este centro tecnológico en Peón para poder mirar de otra manera el medio rural e innovar tanto en tecnologías aplicadas a la aldea como en la plantación de semillas de pensamientos disruptivos. Priesca hizo hincapié en la necesidad de abordar cualquier proyecto para el medio desde una perspectiva sistémica. "No podemos asociar lo rural a un sector únicamente, el primario. Esa forma de entender el rural deja fuera todos los servicios ecosistémicos que hacía en el territorio. Era una visión reduccionista de los gobiernos, que buscaron soluciones departamentales". Priesca apunta que ese error –no entender el funcionamiento sistémico de los territorios– "es como tener una orquesta con los mejores músicos, pero sin un director que marque la partitura, o un equipo de fútbol sin entrenador. Y esto es lo que está pasando en los territorios de base campesina".
Para abordar el cambio en el modelo de gestión del territorio rural que se impulsa y se quiere ensayar desde CTIC, Priesca considera que "también hemos de abordar cambios de normativa profundos, con bonificaciones fiscales, nuevos usos, reorganización de espacios agrarios… Hace falta un cambio de relato respecto a lo rural". Y, en la base, las personas que viven allí: "No hay territorios sin futuro, sino territorios sin proyecto y que no tienen una comunidad implicada".
También, en el sentido de reenfocar esa necesidad de cambio hacia las personas, intervino Alberto González, secretario general de FADE. "Más que poner el foco en la gestión del territorio, lo importante son las personas. La gente busca vivienda, bienestar, servicios, economía, renta, un futuro. Mientras la aldea no sea capaz de competir con otros territorios lo vamos a hacer mal. La conservación del territorio es la conservación del paisano". Y, en ese orden de cosas, se preguntó si, hoy en día, "quién cont rola la palanca del cambio en los territorio, ¿son los aldeanos o son los burócratas?". La misma preocupación por atender a las necesidades de las gentes del campo y consultarlos expresó José Emilio García, presidente de Ascol.
Lo rural hay que enfocarlo desde la perspectiva sistémica, no solo desde el sector primario
La idea de atajar la burocracia –crear una "reserva integral" libre de "burrocracia"- fue compartida por José Antonio González, geógrafo y profesor de la Universidad de Oviedo, quien apuntó otro obstáculo importante: "No hemos sido capaces de capitalizar el pago por los servicios sistémicos de este tipo. Bajándolo al terreno: que el que conserve, cobre por ello". Fue una reflexión compartida por Inés Santé, profesora de la Universidad de Santiago: "La agricultura del futuro es aquella cada vez más sostenible y con capacidad para gestionar el territorio. Una agricultura a la que la sociedad recompensa por los servicios sistémicos que aporta".
Belarmino Fernández Fervienza, presidente de la Red Asturiana de Desarrollo Rural y alcalde de Somiedo, incidió en que "no hay mayor desastre ecológico que un pueblo abandonado" y en que para abordar una versión actualizada de una actividad campesina que hacía una gestión integral del territorio también habría que reenfocar la Política Agraria Comunitaria (PAC). "No financiemos la producción, sino la gestión del territorio", demandó
El seminario celebrado en el CTIC Rural tech hizo aflorar también otras cuestiones, como la necesidad de "sensibilizar" a los propios funcionarios para que se impliquen en el desarrollo de este nuevo modelo para el campo o la necesidad de que los líderes políticos se implicaran activamente. Por lo pronto, el director general para el Reto Demográfico del Principado, Marcos Niño, allí presente, tendió la mano del ejecutivo autonómico para hacer realidad la propuesta para el medio rural.
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