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La ciencia se toca en la Universidad: alumnos de dos institutos asturianos visitan el Museo Anatómico de Medicina con motivo de la XXV Semana de la Ciencia

"Aprendemos mucho", aseguran los alumnos de Secundaria que participan en las visitas a los laboratorios de la institución académica

Sara Bernardo

Sara Bernardo

Oviedo

En la novena planta de la Facultad de Medicina de Oviedo, una docena de alumnos de cuarto de Educación Secundaria Obligatoria observan una vitrina llena de fetos conservados en formol. Es una de las múltiples actividades que la Universidad de Oviedo organiza a lo largo de esta semana con motivo de la XXV Semana de la Ciencia en la que participarán más de 13.000 personas con la colaboración de 209 investigadores. El objetivo es acercar la labor investigadora a las aulas de los colegios asturianos.

Dentro del programa, los alumnos del IES Número 1 de Gijón y los del Alto Nalón de Barredos tuvieron la oportunidad de visitar ayer el Museo Anatómico de Medicina. La profesora del departamento de Morfología Ana María Sánchez fue la encargada de guiarles en la que será la última semana de visitas al museo tal y como está ahora mismo, ya que en unos días será sometido a una reforma.

La joven Irene Álvarez, del IES Alto Nalón, sujetaba emocionada un cráneo. Tiene claro que estudiará Fisioterapia. "Tengo muchas ganas de empezar la Universidad", aseguraba Álvarez observando el expositor.

Acercarles a la institución académica asturiana es uno de los principales objetivos de la actividad. "Aquí pueden ver cómo van a trabajar cuando entren a la carrera, es una forma de orientarles profesionalmente", explicaba Ana María Sánchez. "Además, tenemos materiales únicos porque desde hace unos años está prohibido donar fetos con malformaciones, por ejemplo", matizaba.

Desde los institutos también celebran la iniciativa. "Es una oportunidad para que tengan una primera toma de contacto con la Universidad", razonaba Nuria Fernández, profesora de Biología del IES Alto Nalón. "Llevaban toda la semana con muchas ganas de venir porque están aprendiendo cosas prácticas que en el instituto no podemos enseñarles", sonreía mientras hacía fotos a sus alumnos, que observaban asombrados una estantería con cerebros disecados.

Al terminar la visita en el museo, los jóvenes pudieron rumbo a la planta baja de la Facultad. En una de las salas, Sánchez les mostraba un cuerpo sobre el que fue enseñándoles los distintos órganos. Con un pulmón en la mano, Sánchez le preguntó a los chavales si alguno quería tocar. Al principio hubo bastante reticencia, pero, poco a poco, los alumnos, curiosos, empezaron a ponerse los guantes de látex. Lena Nozal fue una de las que agarró el corazón. "No pensé que pudiésemos ver tantas cosas", se sorprendió.

"Esta suele ser la parte que más les gusta porque ven realmente como sería trabajar en una operación, por ejemplo", explicaba Sánchez. Desde lejos, observaba Adrián Álvarez, que no le interesó mucho eso de "tocar". "Estos dudando entre estudiar medicina para ser anestesista o psicología", comentaba.

Para muchos, fue la primera vez que se enfrentaban tan de cerca al cuerpo humano, no solo como objeto de estudio, sino como fuente de curiosidad y respeto. Mientras abandonaban la Facultad, los alumnos comentaban lo que más les había impresionado, algunos reafirmando vocaciones y otros descubriendo nuevas inquietudes.

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