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Escuelinas casi vacías en la huelga de las educadoras de infantil en Asturias (y muchos padres "comprensivos" con un "plan B" para sus hijos)

Muchas familias evitan llevar a los niños a las escuelinas para apoyar el paro: "La mejora de sus condiciones es la de nuestros hijos"

La primera huelga de las escuelas infantiles en Asturias, "un éxito": la siguen el 90% de los docentes (y esto es lo que piden)

VÍDEO: Amor Domínguez/ FOTO: Irma Collín

R. Agudín / C. Tamargo / I. García / M. Á. G. / l. Palacios

Oviedo / Gijón / Avilés / Langreo / Vega de Sariego

David Álvarez llevó ayer a su hijo a la escuela de Dolores Medio, en el ovetense barrio de La Ería, con "incertidumbre". Tenía conocimiento de que era la primera de las tres jornadas de huelga convocadas en los centros a lo largo del mes de noviembre y no sabía si habría educadoras para atender a todos los niños. "Hay más o menos el mismo número de alumnos que el resto de días y el personal suficiente para atenderlos", dijo a la salida. La educadora de su pequeño no formaba parte de los servicios mínimos, pero otras trabajadoras estuvieron al frente de las instalaciones, que funcionan con horario normal: desde las ocho de la mañana hasta las cinco de la tarde. La dirección dejó en manos de los padres la elección de llevar a sus hijos a las instalaciones. "Apoyo sus reivindicaciones porque no es justo que les aumenten su horario", decía Álvarez.

Eduardo Pérez dejó a su hija Daniela a las nueve de la mañana. "Nos encontramos con los servicios mínimos y toda la escuelina está cubierta de personal", destacó, apoyando las reivindicaciones del personal. "Luchan por mejoras en sus condiciones laborales, es decir, la de nuestros hijos. Este servicio es para nosotros esencial porque nos permite conciliar la vida familiar con la laboral. Mi hija pasa seis horas aquí y está súper contenta", indicó. También Arsenio Ruiz llevó a su hijo Xuaco, de dos años. "Este es el segundo año que viene y estamos muy contentos. Todo nuestro apoyo a las educadoras", remató.

Una mujer pasa con un carricoche por delante de la escuelina de La Magdalena, en Avilés, con carteles de protesta. |  M. L. / Á. G. / R. A. / M. Á. G. / L. P.

Una mujer pasa con un carricoche por delante de la escuelina de La Magdalena, en Avilés, con carteles de protesta. / Miki López

Las familias también respaldan la protesta en las Cuencas, donde la huelga tuvo un amplio seguimiento. Fue el caso de Langreo, donde apenas un 17 por ciento de los niños (35 sobre un total de 200 matriculados) acudieron a los cinco centros para menores de tres años del concejo. A Travesures fueron siete niños; a Pinín, otros tantos, a Garabatos, seis; al del Parque Nuevo, cinco; y a Rapacinos, diez. En esta última, en Sama, solo fueron las educadoras de servicios mínimos. "La verdad que las familias nos están apoyando bastante. Solamente están viniendo los niños de las padres que no tienen otro remedio", señaló Sara Parrondo, junto a su compañera Natalia Fernández, en servicios mínimos.

Nieves Sanz, a las puertas de la escuelina de Viesques, en Gijón.

Nieves Sanz, a las puertas de la escuelina de Viesques, en Gijón. / Ángel González

La huelga tuvo también gran éxito en Gijón. Fue visible en la escuelina de Viesques, donde, de los 78 niños matriculados, solo acudieron 19. "El 90% de las familias que tienen niños de esta edad tienen un plan B para estos casos", aseguraron desde el centro. No obstante, los pequeños que acudieron estuvieron atendidos por tres educadores en servicios mínimos y otros dos que no secundaron la huelga.

Igual que en la escuelina de Nuevo Roces, donde había tres en servicios mínimos y otros dos que no se sumaron al paro. En este caso, el número de alumnos fue todavía inferior, con la asistencia de seis de los 70 matriculados. "Durante estos días han sido muchas las familias que nos han estado preguntando por la situación para hoy. Les hemos estado informando en todo momento", explicó la directora Nieves Sanz. "Son un gran apoyo para todas nosotras", remarcó.

Arsenio Ruiz y su hijo Xuaco, ante la escuelina Dolores Medio de Oviedo.

Arsenio Ruiz y su hijo Xuaco, ante la escuelina Dolores Medio de Oviedo. / Rosalía Agudín

En las escuelinas avilesinas de La Toba y La Magdalena, aún bajo gestión municipal, la convocatoria fue secundada por toda la plantilla. En la mayor de la ciudad, El Quirinal, apenas llegó al cincuenta por ciento. En el caso de la de Jardín de Cantos, dependiente aún de la Consejería de Derechos Sociales, hubo unos servicios mínimos de cinco educadoras. Es un centro cuyas cuidadoras aún no se han acogido a procesos de estabilización, entre otras razones.

Natalia Fernández y sara Parrondo, en la escuelina Rapacinos trabajando en los servicios mínimos.

Natalia Fernández y sara Parrondo, en la escuelina Rapacinos trabajando en los servicios mínimos. / M. Á. G.

Una de las principales quejas que existen entre las educadoras de las escuelinas ligadas al Ayuntamiento se centra en eso. "Nos han dejado en una situación bastante complicada, no puede ser que tengamos que hacer un examen en un plazo de tres años aunque la consejería nos acogiera en su red de escuelinas", señalaba ayer una de las educadoras avilesinas, con plaza desde 2011. "No entendemos que tengamos que ir a un examen y que otras educadoras de otros ayuntamientos que sí las estabilizaron no", apuntaba. Y enfatizaba que las educadoras avilesinas son favorables a formar parte de la red autonómica pero "en condiciones aceptables". "Necesitamos ser dos personas en el aula y tener apoyos y sobre la red de escuelinas reivindicamos que sea igualitaria, no puede ser que vayas a trabajar con una compañera y ella cobre más o menos que tu", expresó, para después defender el primer ciclo de Educación Infantil como una etapa educativa: "Programamos, evaluamos, hacemos informes, enviamos boletines a finales de ciclo... Y nos ampara una ley que es la Lomloe, donde sí figuran las escuelas de 0 a 3. No somos guarderías, somos escuelas infantiles y estamos de acuerdo con una red pero con condiciones dignas".

Una cuidadora en servicios mínimos, junto a un bebé en el centro de Sariego.

Una cuidadora en servicios mínimos, junto a un bebé en el centro de Sariego. / Luján Palacios

La Escuela de Educación Infantil Cuscurrusquinos, de Sariego, funcionó también ayer a medio gas por la huelga y con muy pocos alumnos. El centro abrió con servicios mínimos, si bien hay tres trabajadoras de baja en la actualidad. Contó con una educadora en cada una de las dos aulas con las que cuenta la escuelina para dar servicio a las pocas familias que optaron por llevar a sus bebés. De hecho, tal y como explica la directora, Yolanda García Moro, de los 20 pequeños matriculados, en Sariego sólo acudieron cinco. "Informamos a las familias de que habría servicios mínimos y finalmente la mayoría optó por dejar a los niños en casa", señaló.

Los pocos que sí fueron siguieron su rutina habitual de juegos, comida y siesta, en una jornada de protesta de los profesionales para desbloquear dos grandes reivindicaciones: acercar el calendario al resto se etapas educativas y ser consideradas categoría B, es decir, técnicos superiores.

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