Y Osoro votó dos veces: un libro desvela la intrahistoria del cónclave y los chocantes secretos sobre móviles ocultos y la compra de despertadores en la elección del Papa León XIV
“El último cónclave”, de los vaticanistas Elisabetta Piqué y Gerard O’Connell, ofrece las claves de las votaciones que hicieron papa a Prevost y aporta anécdotas inéditas, del error del exarzobispo asturiano al introducir dos papeletas al móvil que coló por error un anciano cardenal

León XIV durante su proclamación. / Oliver Weiken / Oliver Weiken/dpa
Dicen los propios autores por la experiencia de años cubriendo la información sobre el Vaticano que su libro “El último cónclave” (Arpa) es mejor que la reciente película que recrea la elección de un nuevo Papa, al cumplirse esa máxima de que “la realidad supera a la ficción”. Pese al obligado secreto de los 133 cardenales que convirtieron a Robert Prevost en León XIV entre los días 7 y 8 de mayo de este año, la pareja formada por la corresponsal de “La Nación” Elisabetta Piqué y Gerard O’Connell, delegado en Roma de la revista católica “América”, ha podido entrevistar bajo cláusula jurada de anonimato a algunos purpurados presentes hasta reconstruir el proceso de elección del nuevo Papa. La historia revela que Prevost no tuvo, en realidad, rivales y que en las votaciones hubo sustos y anécdotas de todo tipo, desde la aparición de un teléfono móvil, pese a la prohibición de estos aparatos, a la metedura de pata del que fue predecesor de San Montes en el arzobispado de Oviedo, el cardenal Carlos Osoro.
Piqué y O’Connell han explicado en sus entrevistas con las agencias españolas que el Papa Francisco pudo dejar una estrategia sólida antes de morir para allanar el camino a Prevost, “de forma tácita”. “Con sus últimas decisiones, lo trajo a Roma como prefecto de uno de los dicasterios más importantes del Vaticano, lo hizo cardenal y poco antes del cónclave lo nombró cardenal obispo, el mayor rango, por eso decimos que fue la última sorpresa de Francisco”, ha explicado Piqué.
La clave, insisten, está en que se ha cumplido de nuevo la máxima vaticana de que quien entre Papa al cónclave, sale cardenal. Ese habría sido el recorrido de Parolin, el favorito de la prensa italiana y hombre fuerte de Francisco. Es lo mismo, apunta Piqué, que lo que le pasó a Angelo Scola en 2013. Por contra, Prevost contaba a favor de su condición de tapado que nació Estados Unidos, país del que en teoría no puede salir un máximo pontífice, a menos que, como sucedía en este caso, sumase la nacionalidad peruana.
Los cardenales entrevistados en el libro confiesan que hubo sorpresa en la primera votación. “Más de treinta candidatos habían obtenido votos, pero solo tres habían recibido entre veinte y treinta sufragios: El primero era el húngaro Péter Erdö, la baza de los conservadores; seguido ya de Prevost, después Parolin y el francés Jean-Marc Noël Aveline, con entre diez y veinte votos”, detalla el libro.
No se concreta si fue en ésta o en otra votación en la que sucedió el error, pero “El último cónclave” revela que un error del arzobispo emérito de Madrid, prelado en Asturias entre 2002 y 2009, obligó a repetir una votación. En el recuento, para sorpresa de todos, había un voto de más. Carlos Osoro se dio cuenta de su equivocación y confesó que había introducido, sin querer, dos papeletas que se habían pegado. Osoro se disculpó ante el cónclave al momento, se anuló la votación y volvió a realizarse.
Igual de chocante resulta todo lo relacionado con los teléfonos móviles. Durante el cónclave los cardenales están en aislamiento en la Residencia Santa Marta y no pueden utilizar los teléfonos móviles. Esta desconexión digital fue la causa, cuenta “El último cónclave”, de que algunos purpurados se quedaran dormidos y tuvieran que ser despertados de urgencia para acudir a las votaciones. Desorientados con los horarios al haber sido desprovistos de las alarmas del móvil, el Vaticano tuvo que poner remedio a la situación y les regaló un despertador para que no volviera a suceder.
Otro despiste puso en jaque a los servicios de seguridad del Vaticano. Los equipos electrónicos encargados de garantizar que no había contacto con el exterior detectaron durante la primera votación que había una señal de una tarjeta SIM activa dentro de la Capilla Sixtina. El Vaticano identifica al infractor. Se trataba de uno de los cardenales más ancianos, que descubre en ese momento que todavía tenía el teléfono en el bolsillo, “desorientado y acongojado”, describe el libro, “entrega el arma del delito”.
En el relato de los hechos que llevaron a Prevost a convertirse en León XVI, “El último cónclave” indica que en la segunda votación se operó un cambio drástico. El actual Papa se encaramó en ese momento a la primera posición con muchos votos, mientras Parolin pasa de la tercera a la segunda posición. “Sus votos”, explica Piqué sobre el cardenal italiano, “no cambiaron sustancialmente", un detalle importante, pues echa por tierra la idea de que había cedido sus votos al estadounidense. A partir de ese momento, y hasta la cuarta votación que llevó a la fumata blanca, Prevost no dejó de seguir ganando apoyos hasta convertirse en el nuevo Papa.
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