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Los cinco asturianos de la excelencia internacional: la gijonesa Lucía Suárez, la cura del cáncer y "el sueño americano adaptado a Europa"

La joven gijonesa cursa el máster del University College en Londres, donde quiere especializarse en inmunoterapia y desarrollar una carrera entre la clínica y la industria

Lucía Suárez. | LNE

Lucía Suárez. | LNE

Chus Neira

Chus Neira

Oviedo

La Fundación Caja Rural de Asturias acaba de conceder sus becas a la excelencia académica, que apoyan a más de doscientos asturianos en sus estudios universitarios, de Formación Profesional y de enseñanzas de régimen especial. Cinco de estas ayudas han ido dirigidas a alumnos de máster que cursan sus estudios en destacados centros internacionales. LA NUEVA ESPAÑA ha entrevistado a estos "cinco embajadores asturianos de la excelencia internacional en los estudios". Semanalmente publicará reportajes con los perfiles y proyectos de futuro de Alonso Meana, Camila Ballesteros, Manuel Paz, Javier Noriega y Lucía Suárez, que continúa hoy con la serie

Lucía Suárez Muñiz (Gijón, 2003) tenía solo doce años cuando le pidió a su madre que le ayudara a buscar en internet qué tenía que estudiar para aprender a curar el cáncer. Hoy Lucia estudia el Master en Cáncer del University College de London (UCL), y aunque sabe que la biología de la enfermedad está lejos del concepto de "cura", su carrera va afianzándose en el campo del inmunoterapia, donde le gustaría combinar laboratorio y clínica, industria e investigación. Ella es una de las cinco personas becadas por la Fundación Caja Rural dentro de su programa dedicado a los estudios universitarios de postgrado, unos "embajadores de la excelencia" a los que LA NUEVA ESPAÑA les dedica este espacio semanalmente.

Si aquella primera pregunta de Lucía Suárez fue muy útil porque le puso en el camino de la bioquímica, lo que luego le llevaría a Madrid, el segundo momento decisivo llegó, durante la carrera, cuando tuvo la oportunidad de cursar tercero en la George Washington University, en Washington D.C. Aquella experiencia, rememora ahora, le marcó mucho, no solo a nivel académico, sino también personal: "Me acostumbré a vivir en un entorno mucho más metropolitano y diverso que el que había conocido hasta entonces. Allí tuve por primera vez un curso específico en biología del cáncer y me encantó, porque es un tema tan complejo y desafiante que cuanto más lo entiendes, más te engancha". Aquella asignatura terminó por decantar su vocación y la vida norteamericana, por confirmar que necesitaba un "extra" de internacionalidad y ritmo de vida "abierto y global". "Madrid tiene una gran oferta académica, pero no llega a esa internacionalidad", explica. Londres, en cambio, le pareció "el lugar perfecto". "Es la ciudad más internacional en la que he estado en mi vida. Da esa sensación de estar conectado con todo el mundo sin salir de un mismo sitio". Además, resume, Londres tiene las oportunidades profesionales de Estados Unidos pero cerca de casa y con una sociedad más amable: "Tiene algo de ese dinamismo americano, pero dentro de un contexto europeo. Es como el sueño americano adaptado a Europa".

Todas esas expectativas parecen estar cumpliéndose para Lucia en sus primeras semanas en Londres y en el UCL. "Es muy enriquecedor estar en un curso donde todos compartimos un interés tan específico como la investigación del cáncer, las conversaciones son muy interesantes y te aportan perspectivas distintas". Poder tener acceso a través del tutor académico a referentes mundiales en investigación sobre el cáncer y la mezcla de investigación básica, ensayos clínicos y aplicación directa en el paciente que ofrecen acabó por convencerla. “"Es inspirador poder hablar con personas que están justo en el lugar al que te gustaría llegar algún día, y este tipo de formación abre puertas tanto en el mundo académico como en la industria biotecnológica o farmacéutica. Es un entorno que no solo te forma científicamente, sino que también te prepara para moverte en un contexto internacional de investigación y desarrollo, algo que me parece fundamental para seguir creciendo profesionalmente", analiza.

En el futuro planea continuar con un doctorado en Reino Unido y establecerse allí en el ámbito de la investigación del cáncer. Encuentra allí más oportunidades que en España, donde la investigación, lamenta, "está muy mal pagada y, a veces, poco valorada". Sabe que para su carrera regresar a Asturias no es una opción, por más que admita la calidad de vida de su tierra es mejor: "No hay lugar más cercano y familiar para mí que mi Gijón del alma: mi familia, mis hermanos pequeños, mis amigos, la playa, Cimavilla… ¡un culín de sidra bien echao! No creo que mucha gente pueda entender completamente el sentimiento de pertenecer a un sitio así". Lecciones para importar, concluye, poder combinar el "estilo de vida relajado”" de España con el trabajo y la planificación británica: "Me gustaría que se pudiera mantener esa manera de disfrutar el día a día y la cercanía en las relaciones, típica de España, con una mentalidad más orientada al ahorro, la inversión y la planificación a futuro. En España no existe esa educación económica ni una cultura del ahorro tan desarrollada, y creo que es algo realmente necesario".

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