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La primera gran nevada del otoño en uno de los techos de Asturias: cinco centímetros de nieve, niños sin colegio y los ganaderos guardan las vacas hasta primavera

"Antes nevaba uno o dos metros, estamos acostumbrados al frío", dice el ganadero Joaquín Lorences, de 72 años

"El frío se combate con bastante leña y ropa", dice el hostelero de la localidad somedana de La Peral

Así se vive el primer gran temporal del otoño en Somiedo: "Estamos bien atendidos"

Irma Collín/ L. A. Vega

Luis Ángel Vega

Luis Ángel Vega

El Puerto de Somiedo

El termómetro a la puerta de la casa del ganadero jubilado Joaquín Lorences, en el Puerto de Somiedo, marcaba a eso de las dos de la tarde de este jueves la friolera de cero grados, pero la sensación térmica era aún mucho más baja, de cinco bajo cero, debido al viento que barría el pueblo, levantando nubes de nieve en polvo, o haciendo caer las densas capas acumuladas sobre los tejados. A esa hora no nevaba, pero sí lo había hecho por la mañana, cubriendo el pueblo de un manto blanco y obligando a circular con cadenas por el puerto de Somiedo, igual que en Tarna, San Isidro, Ventana y San Lorenzo. Ha sido la primera gran nevada de la estación otoñal, un zarpazo invernal que ha resultado menos grave de lo que se esperaba, aunque a las siete y cuarto de la tarde hubo que restringir la circulación a camiones por el puerto de Pajares, debido a la copiosa nevada que caía.

En el Puerto de Somiedo, el ganadero jubilado Joaquín Lorences estuvo por la mañana ayudando a su hijo a recoger la mayor parte de su ganadería de 73 vacas, que estaban pastando por los prados de alrededor. "Parte volvieron solas a casa, están acostumbradas. Ahora tenemos que ir a buscar a cuatro que no aparecen", aseguró. Los animales quedarán estabulados "hasta el mes de abril", según este profesional, que no quiere irse del pueblo, en el que nació su padre (él lo hizo en la localidad leonesa de La Cueta, en Babia) y en el que casó y formó una familia, con un hijo y dos hijas que viven en el Puerto.

Vacas en el puerto de San Lorenzo.

Vacas en el puerto de San Lorenzo. / Irma Collín

"Nieves por los altos"

El ganadero aseguró que no hay nada raro en que haya una nevada como la de este jueves en el mes de noviembre. "Es lo que siempre pasó. Hay un dicho que dice: 'Día de todos los Santos, nieves por los altos'. Hoy cayeron cinco centímetros, que no es mucho para el puerto. Antes podía caer un metro o dos de nieve, eso sí que eran nevadas. Cambió el tiempo ahora", aseguró Lorences, mientras quitaba la nieve de su todoterreno.

Otra vecina de la localidad convino en lo mismo: "Esta no es una nevada de las grandes. En 2018 cayó metro y medio o dos, es lo que tiene vivir a tanta altura". De hecho, aunque se exigían cadenas a primera hora de la mañana, el paso por el puerto quedó expedito tras el paso de las quitanieves. Además, se dispersó sal en la calzada para impedir que la nieve se adhiriese al asfalto. Los vecinos resaltaron que el paso de las quitanieves les da la vida, ya que puede desplazarse incluso con una meteorología adversa como la de este jueves. En otro puerto cercano, el de San Lorenzo, por el que se pasa de Somiedo a Teverga, que está en obras en varios puntos, también pasaron las quintanieves, lo que dejó libre el paso a los, por otro lado, pocos vehículos que se atrevieron a echarse a la carretera en esta jornada.

En el Puerto de Somiedo, a 1.485 metros de altura (es el segundo pueblo más alto de Asturias, tras La Raya, en Aller, situado a 1.530), viven un total de nueve familias, según aseguró el Alcalde de Somiedo, Belarmino Fernández. "Residen allí también en invierno, y hay varios niños, que acuden al colegio en transporte escolar", aseguró. La nevada de este jueves, sin embargo, obligó a los menores a quedarse en casa, porque no pudo subir hasta el puerto el taxi que les recoge a diario. Entre ellos se contaban los tres nietos de Joaquín Lorences.

El gran hito del Puerto fue su declaración de Pueblo Ejemplar en 2021, y la visita de la Familia Real. "Desde entonces, el pueblo mejoró mucho, ha cambiado su aspecto, se ha asfaltado", aseguró. Eso sí, echan de menos un bar en el que poder reunirse y charlar un poco. Había uno, pero está cerrado.

Otros vecinos se afanaban este jueves en transportar silos de paja a las cuadras para dar de comer a los animales durante el invierno, antes de que las condiciones empeorasen más aún. Se esperaba que este jueves lo peor llegase en las últimas horas del día y en la madrugada del viernes. De hecho, a las cuatro de la tarde volvió a nevar con fuerza en cotas altas en Somiedo.

También en la braña de La Peral, situada en la subida al puerto, a 1.386 metros de altitud. El pueblo está reviviendo y se han instalado familias de Valencia, Sevilla, Madrid y Palencia, más los que han heredado. Hay un bar y se ha abierto un curioso negocio de enseñanza de español por inmersión, al que acuden jóvenes extranjeros.

Amparo, una valenciana que acudió a pasar unos días con su hijo, no dudó en asegurar, mientras paseaba a su perro, que La Peral "es el sitio más cercano al paraíso". "Esta noche va a caer bien, habrá bastante cantidad de nieve, pero para eso tenemos a Óscar con su quitanieves que hace su trabajo muy bien", dijo.

Ibán Fernández, en su bar de La Peral, en Somiedo.

Ibán Fernández, en su bar de La Peral, en Somiedo. / Irma Collín

En el pueblo también se encontraba el hostelero Ibán Fernández García, que regenta desde hace ocho años el bar "El Dibán", que abrió en lo que antaño eran las cuadras de la casa de la familia. "No tiene visos de que vaya a ser una nevada como la del 27 de octubre de 2018, en la que se alcanzaron dos metros de nieve", aseguró. El mes que viene echará el cierre y pasará el invierno en Gijón, para regresar a su negocio en primavera. "La mayor parte de los vecinos sube y baja durante el invierno, porque es bastante duro aquí arriba", añadió el hostelero, que tiene en su local una fotografía en la que aparecen sus familiares a mediados del siglo pasado, un homenaje a unas gentes que tuvieron una vida dura, "aunque ellos no se quejaban". Y explicó el secreto para soportar las gélidas temperaturas: "Leña bastante para todo el invierno y ponerse ropa encima".

Pajares, prohibido a camiones

A las 19.15 horas de la tarde, la carretera del Puerto Pajares (N-630), en su vertiente asturiana, pasó a nivel rojo, al encontrarse la carretera cubierta por la nieve. Con ello ha quedado prohibida la circulación de vehículos articulados, camiones y autobuses. La Delegación del Gobierno aconsejó, por otro lado, a los vehículos que no rebasasen a los inmovilizados sin tener la seguridad de poder continuar la marcha. Sólo se puede circular con cadenas o neumáticos de invierno especiales a 30 kilómetros por hora. La Autopista del Huerna (AP-66) no sufrió restricción alguna en toda la jornada, sin que se registrasen problemas en la circulación, salvo a la altura del argayo del kilómetro 76, en que se limita la velocidad. También se requerían cadenas en el tramo de Tuiza al Puerto de la Cubilla, en Lena; y en las carreteras de Sotres a Cantabria y de Tielve a Sotres (AS-264). Y estaba cortada la carretera a los Lagos de Covadonga.

Un ganadero transporta un silo de paja en el Puerto de Somiedo.

Un ganadero transporta un silo de paja en el Puerto de Somiedo. / Irma Collín

A media tarde comenzó a nevar en localidades como Sotres, en el concejo de Cabrales. A lo largo de la jornada, la Vega de Urriellu, a unos 1.959 metros de altura, registró ventisca, con mínimas de 6,2 grados bajo cero a eso de las siete y media de la tarde, con una sensación térmica inferior a los diez bajo cero. En la Vega de Ario se registraron otros 3,6 bajo cero, y Leitariegos, 3,1 negativos. En Valgrande-Pajares (Lena), el termómetro bajó a 2,9 bajo cero y Degaña marcó 1,2, también por debajo de cero. La Vega de Urriellu también registró la racha de viento más alta, 79 kilómetros por hora, la misma que se midió en cabo Busto (Valdés).

La alerta naranja, que se inició en la medianoche del miércoles, estaba previsto que concluyese a las cinco de la madrugada de este viernes, siendo las horas más problemáticas de este episodio invernal.

Para hoy se esperan precipitaciones débiles a moderadas hasta la noche, más persistentes y en forma de nieve en la Cordillera y en los Picos de Europa, con la cota de nieve alrededor de los 800 y 900 metros. No se descartan tormentas de madrugada. Las temperaturas mínimas descenderán en el tercio occidental, de forma que en Cangas del Narcea están previstos dos grados. Habrá viento flojo con predominio de la componente norte, moderado en el litoral y la Cordillera hasta el mediodía y con alguna racha muy fuerte en cumbres de la Cordillera.

Debido al mal tiempo, la Delegación del Gobierno ha suspendido una visita institucional a las obras del "Proyecto de Defensa de Arriondas" prevista para este viernes. Iban a participar Adriana Lastra, el secretario de Estado de Medio Ambiente, Hugo Morán, y la presidenta de la Confederación Hidrográfica del Cantábrico, Bárbara Monte.

La Peral, en medio de la nieve.

La Peral, en medio de la nieve. / Irma Collín

En el resto del país, se esperaba la pasada madrugada nieve a 300 metros en el País Vasco, Navarra y La Rioja. También habrá nieve en los Pirineos, tanto en Aragón como en Cataluña.

Nuevo frente frío

El sábado por la mañana tocarán fondo las temperaturas. Por ejemplo, las mínimas en Oviedo y Langreo serán de dos grados, y en Cangas del Narcea bajarán incluso más, a uno bajo cero. No obstante, las máximas ya darán un poco de tregua, aunque no permitirán desprenderse de los abrigos. Habrá lluvias generalizadas, también el domingo, en la segunda mitad del día, aunque las temperaturas pegarán una apreciable subida.

La semana que viene continúan las precipitaciones y vuelven a bajar las temperaturas, especialmente a partir del miércoles, cuando puede llegar a la península otro frente frío similar al que ha golpeado este jueves a Asturias.

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