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El pan más rico de Asturias se prepara en una localidad del centro de la región y su secreto es un cultivo que está desapareciendo, con un cereal más digestivo y menos gluten: este es el que debes pedir

Un ingrediente cone l que también se pueden elaborar deliciosas recetas dulces y saladas

Pan de escanda

Pan de escanda

El pan no es solo un acompañamiento en la mesa. Es un manjar para muchos que, incluso, disfrutan comiéndolo solo, sin ningún tipo de acompañamiento. Y es que hacer un buen pan, sabrosos, con ingredientes de la tierra, es todo un arte.

Asturias tiene la suerte de contar con diferentes variedades hogazas que hacen las delicias de vecinos y turistas. Pero, por desgracia , hay cultivos y formas de hornearlo que se está perdiendo por el paso de tiempo y la falta de relevo de maestros panaderos.

La escanda fue durante muchos años parte fundamental de la dieta de muchos asturianos, y también de su economía. Pero su cultivo ha ido decayendo hasta ser casi residual: apenas 80 hectáreas en toda Asturias. El Ayuntamiento de Grado celebra desde hace XXIV ediciones el Certamen de la Escanda (que se celebró en septiembre) para divulgar las bondades de un cereal que es más digestivo, tienen menos gluten y más proteína que el trigo, y con el que se pueden elaborar deliciosas recetas dulces y saladas. Concurrieron a la feria un total de cinco productores, que esperaban vender a lo largo de la mañana toda la producción, porque "la gente se interesa por ella", señalaba Jennifer Villar, de la panadería San Pelayo. Como ella José Vega, de Las Regueras, despachaban en su puesto panes y elaboraciones de todo tipo: desde rosquillas hasta bollos preñaos o empanadas. "Sembramos en Grado desde hace 20 años, unas ocho hectáreas que producen a mil kilos cada una. Si sembráramos más, más vendíamos", aseguraba, porque "la gente busca calidad, que sea producto de aquí, y encima trabajamos en ecológico", explicaba el experto en su punto de venta.

Hubo quien llegó desde Nava, del pueblo de Villamartín Alto, como los hermanos Carmelina y Ángel Torga, que han recuperado el cultivo de escanda que siempre hubo en la casa familiar. Conservan además el horno de piedra de la bisabuela, donde preparan exquisiteces elaboradas ex profeso para Grado, y sólo en el día de la Feria, porque su producción es "muy pequeña, para la casa".

La última vez que en su familia se coció un pan de escanda fue "mi abuela cuando yo nací", afirmaba Carlemina, encargada ahora de elaborar galletas, empanadas, casadielles, bollos preñaos y un besu picón lleno de sabor. "La gente tiene que animarse, merece la pena", sentenciaba la productora naveta.

En ello anda la Asociación Asturiana de Productores de Escanda, que calcula que al año se siembran 80 hectáreas. "Estamos un poco estancados y es una pena, porque una familia que se dedicara ello podría vivir de la escanda", aseguran Javier Arias y Carlos García. El problema es "el trabajo que da; es muy artesanal y se recolecta a mano". Ayer mismo se ofreció una muestra de mayado de la escanda en vivo: la de este año, unas 18 toneladas en total, es "de muy buena calidad".

El Ayuntamiento entregó también varios premios: el mejor pan fue el de Ángel Torga, de Nava, mientras que el mejor producto salado elaborado con escanda fue para Molinos Retuerta, y en versión dulce, para José Vega.

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