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Todos los meses 8M: Mujeres "rompetechos"

Paz Mesa, finalista de los Premios Nacionales de Artesanía: "Vivimos en la época del empoderamiento de la mujer rural"

Tiene claro que es "fundamental" divulgar su oficio para que no se pierda el patrimonio cultural y reconoce que la nominación a este galardón le pilló por sorpresa

VÍDEO: La artesana textil Paz Mesa, "rompetechos" del mes de diciembre

J.A.

Oviedo

Paz Mesa (Las Caldas, 1971) aprovechó la pandemia para dar un giro radical a su vida. Abandonó su puesto como funcionaria en la administración y empezó a dedicar el tiempo a su verdadera pasión, la artesanía. Con el miedo y la incertidumbre que acompaña a los cambios, empezó a tejer y a trabajar con tintes naturales sin saber que cinco años después sería una de las finalistas de los Premios Nacionales de Artesanía. Es un ejemplo del empoderamiento de la mujer en el ámbito rural y encontró en la oveja xalda un distintivo que aporta personalidad a su marca.

Trabajaba como funcionaria en la administración. ¿Qué le hizo dejarlo todo para lanzarse a este proyecto? ¿Cuál era su mayor miedo?

La pandemia y el paso del tiempo me hicieron plantearme que, si quería dar el salto, tenía que hacerlo ya. Decidí intentarlo: probar durante unos años y ver si funcionaba. Si no salía bien, siempre tenía la opción de volver a opositar y regresar a la administración. Me generaba dudas el paso de comercializar mis productos, sabía que la artesanía es un sector complicado. Ser autónomo ya es difícil, y en la artesanía aún más. Falta un ecosistema que permita desarrollar, mostrar y sacar adelante lo que haces. Ese apoyo es imprescindible y hoy por hoy no existe.

¿Cuál ha sido el desafío más grande de emprender desde un entorno rural?

El mayor reto es lograr que el público se acerque a mi casa y a mi taller, no estoy en una tienda a pie de calle, pero sí existe interés por visitar los pueblos y descubrir cómo trabajamos. Para muchos, un telar es algo misterioso y desconocido, quieren ver de cerca cómo funciona. Para conseguirlo, organizo jornadas de puertas abiertas y visitas concertadas. Cada cierto tiempo preparo una de estas jornadas, con un número limitado de plazas, apunto a quienes se inscriben y vienen a verme trabajar.

¿Se planteó adquirir un local para acercar su producto a la ciudad?

De momento no. Lo he pensado, pero no me lo planteo seriamente porque abrir un local requiere una inversión importante y necesitaría unos ingresos más estables para sostenerlo.

¿Se ha sentido alguna vez cuestionada por elegir un oficio tradicionalmente asociado al ámbito doméstico?

El textil siempre ha estado invisibilizado. A lo largo de la historia ha habido artistas textiles que no recibieron el reconocimiento que merecían, ya que es un sector tradicionalmente vinculado a la mujer y, por tanto, sujeto a cierta invisibilización. Hoy en día, eventos de arte empiezan a mostrar el trabajo de artistas textiles con resultados impresionantes, pero aún persiste la idea de que lo asociado a la mujer no tiene el mismo valor. Somos una sociedad machista y, aunque ha habido grandes avances, sigue siendo así. Lo que hacemos las mujeres muchas veces no se valora lo suficiente.

Desde su punto de vista, ¿cómo ha cambiado el papel de la mujer en el medio rural?

Tener un trabajo proporciona una fuente de ingresos y, con ello, un cierto empoderamiento. Tradicionalmente, en muchas casas de Asturias la tejeduría era la única fuente de ingresos, por lo que, aunque el textil estuviera invisibilizado, para las tejedoras también suponía una forma de empoderamiento. Vivimos en la época del empoderamiento de la mujer rural. Pero hay que recordar que la situación ha mejorado gracias a las generaciones anteriores, que lucharon durante años por la igualdad de oportunidades y la recuperación de los derechos de las mujeres.

¿En qué le ayuda compartir su oficio a través de los cursos que imparte?

En la artesanía es fundamental divulgar nuestros oficios y mostrar cómo se realizan, porque así se conciencia a la sociedad de que forman parte del patrimonio cultural de todos, no solo de quienes los ejercemos. Proteger este patrimonio es vital: si lo perdemos, nuestra cultura se empobrece y la sociedad queda vacía de contenido. Además, divulgar el oficio permite que la gente comprenda las dificultades y el valor real de cada pieza, que no es comparable con un producto industrial, aunque cumpla la misma función. También es crucial para asegurar el relevo generacional. Sin formación y transmisión del oficio, se pierden los oficios, y con ellos, esa biodiversidad artesanal que mantiene vivo el ecosistema cultural.

¿Qué tiene de especial la oveja xalda?

La oveja xalda ha acompañado a los asturianos durante 3.000 años, pero a partir de los años 40 y 50 su población comenzó a descender con la migración del campo a las ciudades, la reducción del consumo de lana y la llegada del poliéster, que es más barato. Mi proyecto busca aprovechar este recurso local. La lana de la oveja xalda tiene propiedades térmicas excepcionales y no debe desperdiciarse. Son animales adaptados al territorio, criados en extensivo y que se esquilan anualmente. Además, su carne tiene grandes cualidades organolépticas, muy valoradas en los mejores restaurantes de Asturias.

Es finalista en los Premios Nacionales de Artesanía. ¿Se lo esperaba? ¿Lo vive como una recompensa a todos estos años de trabajo?

La verdad es que no me esperaba que me reconocieran en esa categoría de emprendimiento. Fue una sorpresa muy gratificante que, por un lado, siento como una recompensa, pero que también funciona como un empujón para seguir adelante. El camino es muy complicado y, a veces, faltan fuerzas para continuar, pero este reconocimiento impulsa a seguir luchando en el sector y a mantener vivo el oficio.

¿Alguna marca o diseñador con el que le gustaría colaborar próximamente?

Este año estoy realizando varias colaboraciones con otros ámbitos de la artesanía. Por ejemplo, lancé un bolso junto a una artesana del cuero de Cantabria que trabaja con la piel de la vaca tudanca, combinando mi lana con su cuero. También colaboré con el Dácala Atelier de Mieres para crear un chaleco y actualmente estoy trabajando con un artesano de Taramundi en un producto vinculado a las navajas de la zona, que se presentará próximamente.

¿Qué le diría a una mujer que sueña con emprender un proyecto artesanal, pero duda de si podrá vivir de ello?

Lo primero que debe hacer cualquier persona que quiera emprender es formarse en emprendimiento y conocer bien el mercado. Es fundamental entender el sector, analizar la demanda y realizar un estudio de viabilidad antes de lanzarse, para saber si la idea tiene posibilidades reales de funcionar. Incluso con formación, el éxito no está garantizado, pero al menos se minimizan riesgos y se toman decisiones más informadas. Emprender sin preparación es como lanzarse a la piscina sin saber nadar.

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