Pedro de Silva, en la presentación de sus memorias: "La evaporación de la historia será la de la democracia misma"
La "inteligencia" asturiana se vuelca en el acto del expresidente del Principado en Gijón: "Hay obsesión por iluminar el presente"

Por la izquierda, Álvaro Díaz Huici, Juan Carlos Gea, Pedro de Silva y César Iglesias, ayer, en la Colegiata San Juan Bautista de Gijón, abarrotada, antes de la presentación del libro. | MARCOS LEÓN

Una presentación íntima de trascendencia colectiva. "Lo que queda a la espalda", las memorias dialogadas del expresidente del Principado Pedro de Silva con el periodista César Iglesias, encontraron ayer su primera puesta de largo (la segunda será el martes 25 de noviembre a las 19.30 horas en el Club LA NUEVA ESPAÑA, en Oviedo) en la Colegiata de San Juan Bautista de Gijón, y en su encuentro con un nutrido grupo de intelectuales, políticos y compañeros de camino del abogado y escritor gijonés funcionaron como un conjuro de la inteligencia asturiana contra la desmemoria. En palabras del autor, "la evaporación de la historia". Combatir ese drama de "un tiempo sin historia", de "una país sin pasado común", se encorajinó De Silva, ha sido, a la postre, el motivo que le movió para decir que sí a la propuesta de César Iglesias y de la editorial Trea y aparcar su primera idea de un volumen más íntimo, evocado en la tercera persona de un tal "Manín", por los 1.700 gramos del millar de páginas de este volumen que repasa Asturias en su tiempo, el de su último medio siglo largo.
Si Pedro de Silva aceptó el diálogo y este repaso detallado de seres y estares fue, concluyó, porque estaba "angustiado por la evaporación de la historia". "Mi sospecha, es que esa evaporación será la de la democracia misma, habremos perdido todas las coordenadas aunque podamos seguir picoteando como gallinas en el pienso". La historia de aquellos que "ayudaron a traer la democracia a España desde la primera llamada que se hizo a la reconciliación en 1975 ya se ha evaporado", sentenció Pedro de Silva. Y aunque él sea, se sacudió, "un personaje absurdamente menor en esa historia", su lamento por ese olvido le impulsó a afrontar este relato. "El obsesivo afán de los focos por iluminar el presente va dejando atrás una sombra en que los rastros se perdía, son ignorados por los jóvenes. Es un drama generacional que pagarán y pagaremos y que propicia una enorme laguna de ignorancia por el pasado común". Así que se dijo que si podía poner su granito de arena en la desecación de ese lago, lo haría.
En una Colegiata de San Juan Bautista a rebosar, el editor de Trea, Álvaro Díaz Huici, habló de un libro que superó con creces la previsión y de unos autores, De Silva y César Iglesias, libados a la casa. Tanto, que el expresidente recordó cómo el primer volumen de la editorial, un volumen con fotos de Ana Muller, lleva su prólogo.
El periodista Juan Carlos Gea glosó la obra con vocación astrológica, mostrando el alineamiento de astros históricos que había querido hacer coincidir la presentación de este volumen con los cincuenta años de la muerte de Franco. Dijo que era un libro "extraordinario" en lo literal, fuera de norma, y excelente en su capacidad de interpelar al lector, donde De Silva e Iglesias eran "dos confabulados en un mismo acto de rebeldía frente a quienes pretenden utilizar el olvido como arma de destrucción masiva".
De sus reflexiones sobre esta "silva de varia lección", pasó el turno al entrevistador, César Iglesias, quien insistió en hablar de "nuestro patricio partisano" al referirse al entrevistado y al volumen resultante como libro "hablado, escrito y caminado por los parajes totémicos". "Un libro", concedió, "que arrebata nuestra memoria y conforma parte de nuestra biografía principal".
En fin, el expresidente introdujo su obra con una vindicación del paisaje y paisanaje. En su ciudad, Gijón, en un palacio construido por un antepasado, en la colegiata donde fue bautizado, a pocos metros de donde nació su madre, y donde su abuelo, Don Carlitos, le llevaba a la tertulia de los monárquicos locales, ante la consejera Vanessa Gutiérrez, el expresidente Javier Fernández, el decano de su colegio de la abogacía, Benigno Villarejo, "su alcaldesa" Paz Fernández, sus párrocos eclesiástico, Javier Gómez Cuesta, y laico, Severino Arias Morillo, y su querido Jesús Sanjurjo. Todo el mundo estuvo allí, en el día menos grato de lo que va de año, pleno temporal de Poniente, para recordar "lo que queda a la espalda".
Suscríbete para seguir leyendo
- El rock español pierde a su último titán: muere Jorge Martínez, líder de 'Ilegales', a los 70 años
- Las razones de la fuerte eclosión de la colonia balear en Asturias: 'Las islas están masificadas, el norte es tranquilidad
- La nueva ruta que llegará al aeropuerto de Asturias a partir de mayo (y con una compañía que nunca operó en la región)
- Las últimas palabras de Jorge Martínez, líder de 'Ilegales', antes de fallecer: 'Quiero borrar esta parte de mi vida
- Los restaurantes asturianos, a rebosar de reservas hasta enero, detectan un cambio en las costumbres: 'Ahora arrasan las comidas en vez de las cenas
- Shock por la muerte de Jorge Martínez, líder de 'Ilegales' y 'un gran corazón que jugaba a ser macarra': las sentidas palabras de Víctor Manuel, Loquillo, Dani Martín, Luz Casal, Bunbury, Calamaro...
- Bolgues, el palacio encantado de Las Regueras donde era feliz Jorge Martínez: allí le llegó la vocación y siempre fue su refugio reparador
- Familia, amigos y colegas de la música, 'devastados' con la muerte de Jorge 'Ilegal': 'Casi era inmortal, joder