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Primer adelanto de las memorias dialogadas de Pedro de Silva, que se presentan este martes en el Club LA NUEVA ESPAÑA: "Siento la naturaleza como una religión"

"El reformismo en Asturias es un intento de abrir una vía de navegación entre las dos Españas"

Arriba y por la izquierda: Yo, del “culo moyáu”. En la playa de San Lorenzo (1948). Archivo familiar; El pichón, anillado. Tras nuestro matrimonio ante notaria (12 de noviembre de 2021), celebramos la boda con la familia, restringidos por la pandemia pero con anillos, lunch, pastel, palabras, beso, lluvia de pétalos y acordes de un virtuoso violinista pautando los momentos: “Asturias, patria querida”, marcha nupcial de Lohengrin, vals. Foto de Montse Lorenzo; Mi 68 nacional-católico. Desfilando al frente de mi sección del tercer escuadrón del Regimiento de Caballería de Santiago número 1, en la procesión del Jueves Santo (1968), durante mi periodo de prácticas de alférez en Salamanca (cuartel El Charro). Archivo personal; Celebrando mi vuelta al curro. Reincorporación al despacho de abogados (septiembre de 1991) junto a mi padre, Pedro de Silva Sierra, mi hermano Fernando de Silva y su esposa, Concepción Reigada; y, finalmente, Inicio la legislatura entre el metal y el carbón. Tras ser elegido presidente del Principado por la Junta General el 17 de junio de 1983, recibo las primeras felicitaciones de los diputados Manuel Fernández, “Lito”, secretario general de UGT, y Belarmino García Noval, dirigente del SOMA. Al fondo, tras el técnico de TV, se adivina la figura de José Ángel Fernández Villa. Junta General.

Arriba y por la izquierda: Yo, del “culo moyáu”. En la playa de San Lorenzo (1948). Archivo familiar; El pichón, anillado. Tras nuestro matrimonio ante notaria (12 de noviembre de 2021), celebramos la boda con la familia, restringidos por la pandemia pero con anillos, lunch, pastel, palabras, beso, lluvia de pétalos y acordes de un virtuoso violinista pautando los momentos: “Asturias, patria querida”, marcha nupcial de Lohengrin, vals. Foto de Montse Lorenzo; Mi 68 nacional-católico. Desfilando al frente de mi sección del tercer escuadrón del Regimiento de Caballería de Santiago número 1, en la procesión del Jueves Santo (1968), durante mi periodo de prácticas de alférez en Salamanca (cuartel El Charro). Archivo personal; Celebrando mi vuelta al curro. Reincorporación al despacho de abogados (septiembre de 1991) junto a mi padre, Pedro de Silva Sierra, mi hermano Fernando de Silva y su esposa, Concepción Reigada; y, finalmente, Inicio la legislatura entre el metal y el carbón. Tras ser elegido presidente del Principado por la Junta General el 17 de junio de 1983, recibo las primeras felicitaciones de los diputados Manuel Fernández, “Lito”, secretario general de UGT, y Belarmino García Noval, dirigente del SOMA. Al fondo, tras el técnico de TV, se adivina la figura de José Ángel Fernández Villa. Junta General. / LNE

Pedro de Silva, expresidente del Principado, presenta a las 19.30 horas del martes en el Club LA NUEVA ESPAÑA "Lo que queda a la espalda", sus "memorias dialogadas" con el periodista César Iglesias. En estas páginas se reproducen el inicio del prólogo y fragmentos de las conversaciones que Iglesias mantuvo con el político gijonés, todas ellas recogidas en el libro.

1. Contra el olvido

Esto no es una biografía. Lo pudo ser, pero la esencia partisana y compleja de su protagonista, el contexto histórico y territorial, el formato elegido y el desarrollo del trabajo de campo obligaron a adentrase en una geografía que infringía muchos de los cánones del género. Por tanto, el resultado ha sido otro en contenido, tono, formato y extensión. El acercamiento a la persona y la obra de Pedro de Silva Cienfuegos-Jovellanos (Gijón, 1945), poeta, dramaturgo, ensayista, novelista, abogado y ex presidente de Asturias, exige dedicación y atención. En ningún caso devoción, pero sí asombro ante un hombre con una personalidad iconoclasta y desmesurada que desde un suburbio litoral ha formateado el devenir de su espacio natal sin rehuir otros horizontes. Poner en orden la vida de un ser humano no es tarea fácil, pero en este caso hubo una conjunción de intereses para rendir cuentas de un ciudadano y de su tiempo (...). No hay sermón en estas memorias dialogadas, pese a su amplitud. Hay razones prácticas para vivir, aconteceres mayores y mínimos y reflexiones desacomplejadas. Estos centenares de páginas acogen una existencia expansiva, que se transfigura en una autobiografía del nosotros, al dar cuenta de muchas gentes y hechos que alumbran parcelas de la historia contemporánea de Asturias y de España. (...) Lo que urge es que su legado bivitelino, político e intelectual, perdure y se acomode a los tiempos venideros. Si la amnesia tira de navaja y omite su figura y herencia, la asturianidad, una manera de ser y estar en el mundo, será materia de escombreras y Asturias un erial de llamuergues donde pastarán todos los olvidos.

César Iglesias

2. Juan Cueto, el restallu de la intelligentsia

-Tu caso, como en el de Cueto, responde a una tipología: el patricio partisano. Llevas el apellido Jovellanos y Cueto, el Alas de Clarín. ¿Una genealogía intelectual?

-Jovellanos y Clarín no tienen demasiado que ver, pese a que haya entre ellos importantes puntos de conexión y ser los más ilustres asturianos en la parte final de sus siglos. Es guapo el rótulo, claro. La segunda o tercera vez que hablo con Cueto me esboza su proyecto de recobrar la Revista de Asturias, que dirigía Félix Aramburu, con los dos de codirectores.

-Se logró: ahí están Los Cuadernos del Norte.

-He estado junto a Cueto en bastantes cosas, soy su único biógrafo "de aquella manera", a través de tres novelas, ha sido amigo, le debo muchísimo en mi formación, sus ideas me han nutrido en no pocos momentos, lo hemos pasado bien, nos hemos ayudado y me parece un personaje inigualable. Pero, a decir verdad, la colaboración entre nosotros casi nunca ha terminado por fraguar (...). En nuestras historias respectivas falta una "obra en común" que podría haber sido grande de veras (...). Juan y yo nos movíamos en un tempo muy distinto...

-Cada uno a su manera desbrozasteis sendas paralelas.

-Hemos interactuado solo a cada tanto, pero sin perder nunca la sintonía. Él ha dejado una huella profunda en mucha gente y en Asturias, gracias a su sagacidad intelectual, su dispersa pero incesante producción y su incansable disponibilidad. Desde luego la ha dejado en mí. Nunca dejó de pensar en Asturias, aunque tratara de alejarse de sus aspectos más pueblerinos, lo que lo llevó primero a exiliarse en Gijón, que es también muy pueblo, pero al menos no cree ser otra cosa. Era generoso con todos hasta la extenuación y desinteresado como nadie (…). A lo largo de mi vida política e intelectual aparece Cueto como una constante. Indiscutiblemente, fue uno de mis mentores.

3. Los genes del reformismo astur

-A Jovellanos y Clarín les hermana un anhelo reformista.

-El asunto del reformismo asturiano daría para un capítulo y la paradoja está en que la imagen de Asturias aparece unida a la revolución. En un esfuerzo de trazabilidad el reformismo empieza tal vez en Jovellanos, sigue en Clarín, está desde luego en la trágica figura de Melquiades Álvarez y se proyecta en la transición en varios personajes protagonistas, como Torcuato Fernández-Miranda, Manuel Díez-Alegría y el propio Santiago Carrillo. Pero ahí están también Aurelio Menéndez y Sabino Fernández Campo. ¿Con qué línea de fuerza los unimos? Puede que Jovellanos esté detrás de todos, muy al fondo. ¿También Clarín, como ya he insinuado?

-La Asturias "borracha y dinamitera" frente a la sobria y dialogante. Detecto un problema: salvo Carrillo, el resto proceden del franquismo o de la "resistencia silenciosa".

-¿Es un problema acaso? El reformismo es un intento de abrir una vía de navegación entre las dos Españas en el siglo xx en medio de un periodo álgido de la lucha de clases. En la segunda mitad de la II República y desde luego en el tiempo de la Guerra Civil, el reformismo no es posible para nadie (...). Centrándonos en la transición a la democracia, no la habría habido de modo pacífico sin Torcuato, que le entregó a Adolfo Suárez la hoja de ruta del cambio "de la ley a la ley", sin Díez-Alegría, inspirador intelectual de un ejército apolítico y partícipe él mismo en momentos de alto riesgo, y sin Carrillo, el político tal vez más importante en el proceso, junto con Suárez. Aurelio y Sabino completan un quinteto asturiano de veras mágico. Pero, atención, la Asturias revolucionaria está al final detrás de todo, empujando tras la puerta. Sin la clase obrera aportando el factor de fuerza no se habría movido nada, ni cabría hablar, como contrapunto, de moderación, que al final es la del sentido común que viaja por debajo de la historia heroica.

4. Hacia un materialismo mágico

-Certificada está tu devoción por lo sobrenatural que emana de la tierra, certificado en textos que son un corpus ensayístico que aglutino bajo el concepto de materialismo mágico.

-Supongo que en el fondo se trata, sobre todo, de una reacción frente al activismo depredador urbano, brutal y estúpido que se plantea poniendo en valor los bienes de la naturaleza, comenzando por la más próxima (…). Por lo demás ya sabes que para mí lo sobrenatural no viene de lo alto, es solo lo natural puesto en valor y, si quieres, imantado por las proximidad de todo lo que no sabemos, su parte enigmática, la que nos conmueve sin darnos razones.

-La naturaleza, ¿tu religión?

-Una religión para mí, sí, una religación, un vínculo activo, al que he llegado mirando, pateando, sabiendo, pero también abriendo los sentidos y sintiendo, recibiendo sus mensajes, haciéndome cargo, un proceso vital en el que he tenido importantes maestros, el primero desde luego mi propio padre, y mucho después, siendo ya presidente del Principado, el biólogo naturalista Víctor Vázquez.

Tres traviesos trasgos. Con el pintor Miguel Galano y el fotógrafo José Ferrero, en la inauguración en el Museo Barjola de Gijón de la exposición «Las horas grises. Tres miradas» (2006), en la que ofrecemos, alrededor de una sucesión de lemas, la imagen pictórica, fotográfica y poética.

Tres traviesos trasgos. Con el pintor Miguel Galano y el fotógrafo José Ferrero, en la inauguración en el Museo Barjola de Gijón de la exposición «Las horas grises. Tres miradas» (2006), en la que ofrecemos, alrededor de una sucesión de lemas, la imagen pictórica, fotográfica y poética. / LNE

5. El Rector, un mártir entre nosotros

-El rector (Losada, 2014) es un libro importante. Es tu vuelta a la escritura teatral y la recuperación de la tragedia de Leopoldo Alas Argüelles.

-En este caso fue un reportaje publicado en la prensa sobre la injusta muerte del hijo de Leopoldo Alas Clarín, por el 70 aniversario, en el que se resaltaba lo inexplicable de la condena a muerte, el que reavivó mi indignación por aquel concienzudo asesinato, que obviamente conocía bastante pero englobaba en el amplio capítulo de crímenes de la Guerra Civil, sin haber caído bien en su manifiesta singularidad, que reside en el enigma de las razones del fusilamiento, difíciles de concebir, incluso en un contexto bélico, teniendo en cuenta la decencia, bondad personal, ejemplaridad en todos los órdenes, retirada de la escena política y ausencia de cualquier animosidad del personaje. O sea, me sobrecogió de pronto ese mismo carácter inexplicable de su ejecución, un enigma que estaba pidiendo análisis. El caso es que algo, supongo que mi reacción de siempre frente a la injusticia, se sublevó en mí.

-El rector trasciende la tragedia.

-En el fondo hay en la tragedia El rector dos juicios: el que el incipiente franquismo le hace a Alas Argüelles, todo un anticipo de lo que vendría, y el que en la obra se hace a sus asesinos, de forma especial al autor intelectual, el general Franco. Me interesaba mucho llegar a la entraña homicida del franquismo, toda una ideología de autor, y analizar sus tejidos.

6. El billete nuestro de cada día

-Tu columna diaria en LA NUEVA ESPAÑA: artículo con el latido del ensayismo y la poesía.

-El formato era entonces insólito en España, pero se fue expandiendo: hoy se lo encuentra uno en la mayoría de los periódicos y en varias páginas. En cierto modo, formato aparte, mi modesto producto es en sí mismo un género, que descansa en un conjunto de rasgos. El primero, temático, es hablar de cualquier cosa, partiendo de la base de que todo está relacionado con todo, y, por ejemplo, la política internacional puede hoy influir casi en tiempo real en nuestra vida diaria, incluida la cesta de la compra. El segundo, de género literario, es no confinarme en el típicamente periodístico y hacer cuando conviene microensayo o, como bien dices, prosa poética. Todo ello forma parte de la dieta de un lector atento e intenso, que hay muchos más de los que algunos piensan. Incluso si ese tipo de lector fuera minoritario, siempre he pensado que lo que hace grande a un periódico es su capacidad de captar diversas minorías. El tercero, no renunciar nunca a intentar un pensamiento de cierta altura, asumiendo el riesgo de que a veces a algunos lectores les cueste. El cuarto, formal, cuidar al máximo posible la construcción de la escritura, sin abaratarla, pues si lo haces estás menospreciando al lector. El quinto, intentar cierta objetividad y ponderación que, sin embargo, no llegue a hacerte plano, pues creo que el lector pide cierta autenticidad y lo que peor perdona es andar combayando: intento no ser nunca sectario o partidista, pero la gente sabe más o menos de que pie cojeo, como lo sabe de cualquier columnista, aunque se vista de árbitro. Mi billete es, sobre todo, la expresión de un punto de vista, que trato de lograr que no sea repetitivo y proporcione una mirada distinta. Ese sería un sexto rasgo, el ángulo, que intento no sea el esperado. No se trata tanto de un afán de originalidad como de la convicción de que a lo ya esperado por el lector no merece la pena darle la razón, pues no le aporta valor añadido, aunque te diga "me gusta" (¡claro!). El séptimo rasgo, que es el definitivo, pues actúa a la vez como envolvente o excipiente y como principio activo, es el humor, que en general se vierte bajo forma de ironía y, al no estar a veces tan a la vista, mide sin querer la del lector.

7. Repaso al estamento jurídico

-Has ejecutado un preciso análisis sociológico: de treinta profesiones estudiadas, las vinculados al estamento jurídico se colocan en segundo lugar entre las "profesiones más de derechas". ¿Eso da cuenta de lo que nos pasa y de las amputaciones democráticas?

-El estamento jurídico está presente en todas partes, desde el pensamiento sobre el derecho a la fabricación de leyes, su interpretación y su aplicación. Ese es un hecho. Mi razonamiento es que, formando parte ese estamento de sectores sociales de la clase media y media-alta, su modo de pensar tenderá al dominante en su clase, y en grado mayor o menor, pero en todo caso en algún grado, lo trasladarán al plano del derecho en sus distintas fases: ideación, fabricación, interpretación y aplicación. No hablo de traslación mecánica, sino tendencial y dialéctica, compatible con excelsas y abundantes excepciones, que al serlo ya definen la regla. Lo expliqué en el tono respetuoso y a la vez irónico que refleja el texto que conoces, y no con el ánimo de denunciar la parcialidad del estamento sino de advertir del peligro de deslizamientos ideológicos indeseados, lo que exigía reforzar una actitud preventiva de independencia, o sea, procesar ese riesgo en una mayor autoexigencia de imparcialidad. En realidad, el pensamiento del estamento jurídico es uno de los mecanismos que en cualquier democracia conocida amortigua el peligro, para la minoría dominante, de que las mayorías se impongan de modo natural (...).

8. El 23-F en "Las fuerzas del cambio"

-Defiendes en "Las fuerzas del cambio" una tesis fuerte: "Todos los intentos (golpistas o de vulneración de la constitución) pasan por el rey". En 1996, cuando lo publicaste, el juancarlismo era dogma de fe.

-Atención, no implico al rey en todos esos intentos, digo que todos pasaban por que el rey se acabara implicando, algo especialmente notorio, ya a primera vista y sin falta de entrar en honduras, en el del general Armada, que de forma principal desencadena el 23-F a través de Tejero pero solo como fulminante. ¡Los dos líderes y organizadores principales, Armada y Milans, eran los dos militares monárquicos más relevantes!

-La mudez de Juan Carlos I durante siete horas ha dado que pensar.

-Su papel hoy está claro, caramba, es el que dejo suficientemente insinuado en el libro y todo el que ha estudiado de verdad el 23-F conoce y más o menos cuenta, ¿hace falta volver a hacerlo ahora? Ese silencio pudo cumplir un importante papel de "mareo de la perdiz", cansando al golpe, evitando de paso precipitar una orden que infringiera la máxima más importante en el mando supremo: ningún general debe dar una orden sin estar seguro de que será cumplida. Pero el final de ese largo silencio coincide sospechosamente con el momento en que fracasa la "operación Armada".

-En el relato hay una figura que destaca: Sabino Fernández Campo, al que consideras el más firme freno a las tentaciones golpistas en La Zarzuela. ¿Tenía la fuerza y la capacidad para disipar las dudas del rey?

-El monarca, tras escuchar los tiros y darse cuenta de pronto de en qué había ido a parar aquello, pudiendo llevarse el trono por delante, estaba al parecer como ido, noqueado. Lo que hizo Sabino no fue disipar sus dudas, fue tripular lo mejor que pudo y supo aquel barco, en cuya tripulación no faltaban amigos de los golpistas.

-Recoges también varias frases del rey que alimentan más interrogantes. La más rotunda es que la le espeta a Fernández Campo: "Espero que no te hayas equivocado".

-Aparte de dejar claro quién salvó el golpe desde La Zarzuela y quién al final salvó al propio rey, la frase es puro Borbón. Un Borbón puro siempre deja que sean otros los que se equivoquen.

9. Plácido Arango, el sabio mecenas astur-mexicano

-¿La procedencia mexicana de Arango dejó huella en los premios Príncipe de Asturias?

-El sesgo pro-iberoamericano de los galardones fue otra de las huellas de Plácido en la Fundación, inducido tanto por su adhesión personal a la presencia cultural de España en América como por la falta de necesidad de rendir culto snob al mundo anglosajón: a fin de cuentas fue durante mucho tiempo la única persona de origen latinoamericano miembro del Patronato del Metropolitan Museum de Nueva York, el carismático MET, por lo que no tenía nada que demostrar. El cambio introducido tiempo después de su marcha, haciendo, digamos, más "universales" los premios, con la consiguiente pérdida de foco en Iberoamérica, que antes eran destino obligado de cinco de los ocho premios, fue criticado internamente con especial vigor por Plácido, al que produjo gran disgusto (...). Plácido tenía un raro don que he visto en algunos empresarios, todos grandes –otro sería Pepe Cosmen–, el de pensar a la vez a lo grande y en lo pequeño, lo macro y lo micro, la gran estrategia y el pequeño detalle en el resultado. Una especie de visión a distintas escalas. Uno de los secretos de su éxito.

10. Sobre el "Paraiso Natural"

-¿Qué queda por hacer frente a la crueldad humana con la naturaleza?

-Hay asuntos pendientes tan endemoniadamente complicados como la evitación de que el salmón, una de las tres especies icónicas de Asturias, desaparezca de nuestros ríos. Hace poco he ido con mi hijo Pedro, pescador con conocimiento verdadero bajo la modalidad de pesca sin muerte, a visitar en una zona del Narcea el frezado de salmones, el momento en que, tras un portentoso viaje primero por el océano y luego nadando o sorteando heroicamente obstáculos río arriba, hasta llegar al lugar del que procede, el salmón intenta reproducirse. Es una experiencia increíble, si sabes la historia que hay detrás, pero ¿cuántos asturianos la conocen?, ¿cómo es posible que prosiga la pesca con muerte a la vista de la dramática reducción de salmones? Querría oír hablar de un programa al respecto para festejar el aniversario del eslogan "Paraíso Natural", que, por cierto, por los días de la conmemoración fue acompañado del ahorcamiento de dos lobos en Ponga.

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