Los accidentes en minas reabiertas disparan las alarmas en el Principado: toque de atención de IU a sus socios del PSOE por los siete fallecidos de este año en "una actividad residual”
La UE obligó a cerrar las minas de carbón en 2018, pero algunas reabrieron tras la pandemia

Miembros de la Brigada Minera y agentes de la Guardia Civil, en la mina de Vega de Rengos (Cangas del Narcea), el pasado viernes. | D. Á.

El accidente del pasado viernes en Vega de Rengos (Cangas del Narcea) ha disparado las alarmas en el seno del Gobierno autonómico en torno a la seguridad en minas reabiertas. Se trata del segundo siniestro mortal en yacimientos en menos de ocho meses. En total, siete fallecidos este año (cinco en Cerredo y dos en Vega de Rengos) en un momento en el que la minería representa una parte ínfima de la actividad económica de la región. Actualmente solo hay en activo tres explotaciones, todas ellas en el Suroccidente: Pilotuerno (Tineo), Mina Miura (Ibias) y Vega de Rengos (Cangas del Narcea).
Si bien en un primer momento tanto el presidente del Principado, Adrián Barbón, como la delegada del Gobierno, Adriana Lastra, ambos del PSOE, se apresuraron a decir que la mina de Vega de Rengos "no tiene nada que ver con la de Cerredo porque cuenta con todo regla", ayer, sus socios de IU en el Ejecutivo autonómico mostraron una honda preocupación por esta siniestralidad laboral. Lo hicieron además por boca de su líder regional y consejero de Ordenación del Territorio, Ovidio Zapico, quien denunció desde el tanatorio de Cangas del Narcea que "diecinueve víctimas mortales en accidentes laborales en lo que va de año en Asturias es algo que una sociedad moderna no puede tolerar y tenemos que rebelarnos ante ello". Y añadió, rotundo: "Que de esas 19 víctimas, siete hayan sido en la minería, una actividad residual en Asturias, es algo que necesita una reflexión y a lo que debemos dar respuesta". "Que hayamos perdido siete vidas en procesos de investigación nos genera una desazón tremenda y nos inunda de dudas. Es algo a lo que hay que dar una respuesta", remató.
Zapico aprovechó también la ocasión para reconocer la labor de la Brigada de Salvamento Minero. "Hasta hace apenas 48 horas estaba cuestionada y en duda su continuidad, pero lo que han hecho una vez más, con esa generosidad y solidaridad sin límites, tiene que suponer la solución a ese problema. Tiene que seguir habiendo Brigada de Salvamento y debe tener las mejores condiciones laborales porque se ha demostrado una vez más lo imprescindibles que son", advirtió.
El fin de la minería
En la Nochevieja de 2018 no solo terminó aquel año, sino también la era minera. Una decisión de la Unión Europea obligaba al cierre de todas la explotaciones españolas por falta de beneficios. Pero, tras la pandemia, muchas empresas vieron en la extracción de materiales mineros una vía económica. Algunas reabrieron explotaciones gracias a las ayudas proporcionadas por el Instituto para la Transición (dependiente del Ministerio de Transición Ecológica) a través de los Fondos Europeos. En abril de 2022 se iniciaron las obras de rehabilitación minera de la mina de carbón a cielo abierto de Tormaleo y en septiembre de ese mismo año las de Buseiro y Cerredo. Una actividad "renovada" con proyectos de investigación y extracción de ciertos materiales, que también tiene su nicho de mercado en minas subterráneas, siempre y cuando cumplan con la legalidad vigente.

Investigadores acceden al interior de la mina de Cerredo tras el accidente ocurrido en marzo. / D. Á.
La reapertura de yacimientos en el Suroccidente asturiano ha proporcionado empleo en poblaciones despobladas. Aunque tras lo sucedido en los últimos meses, muchos recelan de la seguridad en las minas. Quienes estuvieron en algún momento dentro de una alertan de los riesgos que conlleva la reapertura con proyectos mediambientales después del desmantelamiento de los últimos años.
Con el cierre en 2018 se perdió algo muy importante para bajar a los yacimientos: la experiencia. El viernes, a la entrada de Vega de Rangos, fueron muchos los mineros o ex mineros que se agruparon aguardando noticias tras el siniestro. Entre los comentarios más repetidos estaba, precisamente, ese. "Los derrabes pueden ser repentinos, pero muchas veces la montaña da señales, si llevas muchos años ahí abajo lo detectas", explicaba un extrabajador con 25 años de experiencia a la espalda. Esa sabiduría acumulada con los años se perdió con el fin de la minería tradicional que jubiló o prejubiló a las plantillas. También dejaron de impartirse cursos de formación. Unas enseñanzas básicas que hace años se daba de forma obligatoria a todo el que fuese a entrar en una mina. Les enseñaban seguridad, infraestructura y nociones básicas relacionadas con el interior del yacimiento.
A la vista de lo ocurrido, en el Gobierno del Principado crece la inquietud sobre si el regreso de la actividad extractiva se ha hecho con las garantías suficientes. La reapertura ha traído empleo y ha devuelto vida a comarcas duramente castigadas por la despoblación, pero también ha reabierto heridas que se creían cerradas. Cada nuevo accidente aviva el temor de que el impulso por recuperar la minería haya ido más rápido que la consolidación de un marco sólido de seguridad, formación y supervisión en un sector donde cualquier descuido cuesta vidas. Por eso, la exigencia de reforzar los controles y de replantear la estrategia minera se ha convertido en una demanda creciente en Asturias. El Principado afronta ahora el reto de demostrar que la transición hacia una minería "renovada" no es incompatible con una cultura de prevención y con la recuperación del conocimiento perdido.
La comisión de investigación de Cerredo se reanuda en enero
En la mañana del viernes, poco antes del suceso en la mina Vega de Rengos, tenía lugar en la Junta General la última sesión del año de la comisión de investigación del accidente de Cerredo en este período de sesiones. La próxima no será hasta el 12 de enero. En las cinco sesiones programadas para esa semana comparecerán distintos miembros de la Brigada de Salvamento Minero, los primeros en llegar a Cerredo tras la explosión, el 31 de marzo. También hay un turno reservado para el alcalde de Degaña, Óscar Áncares, y una concejala de su mismo ayuntamiento, así como la alcaldesa de Ibias, Gemma Álvarez. Además, el 21 de enero está programado que comparezca la ministra para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, Sara Aagesen.
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