Así ha sido un año en lo más alto en Casa Marcial, el primer y único restaurante asturiano con tres estrellas Michelin: "El éxito está en ser fieles a la cocina de toda la vida"
"Si vienes a comer aquí, ves dónde nos criamos, lo que aquí hacían antes mis padres", defiende el chef Nacho Manzano, tras hacer historia con el restaurante familiar de La Salgar en la pasada edición de los premios

Por la izquierda, Sandra y Nacho Manzano, Chus Sánchez Manzano y Esther Manzano, hace un año, en Casa Marcial, celebrando las tres estrellas del restaurante, más la verde de Narbasu (Piloña). / David Cabo

"Pasó volando el año", dice Nacho Manzano de este 2025 en el que el restaurante de la familia Casa Marcial ha lucido las codiciadas tres estrellas Michelin. El asturiano hace balance para LA NUEVA ESPAÑA a punto de que esa guía culinaria en la que suspiran figurar todos los cocineros del planeta se renueve y haga públicos sus reconocimientos para la edición de 2026.
En Casa Marcial ha sido un año de mucha actividad, muchas novedades, pero también muy triste. Los Manzano se despidieron el pasado julio de Marcial Manzano, el patriarca de la familia y quien da nombre al restaurante, que ya va por la cuarta generación y empezó como una humilde casa de comidas y bar tienda en el pequeño pueblo de La Salgar. A los fogones están ahora Nacho, su hermana Esther y el hijo de ésta, Chus Sánchez Manzano. La jefa de sala es Sandra Manzano. Y en la división de catering y comida a domicilio figura Miguel Sánchez Manzano, hijo y hermano, respectivamente, de Esther y Chus.
Mucho ha cambiado todo desde la sencilla casa de comidas hasta el sofisticado tres estrellas Michelin. Pero tampoco tanto, asegura Nacho Manzano, quien defiende que uno de los motivos, el principal, del éxito de los platos que ponen sobre la mesa en Casa Marcial es precisamente "ser fieles a la esencia de la cocina de toda la vida", esa que aprendió de su abuela, de su madre, y que él y Esther han puesto en práctica. Su primera comanda al frente de los fogones fue el 20 de noviembre de 1993. Una fecha que no olvida.
Balance de las tres estrellas
"Ha sido un año precioso, fructífero, acompañados de Michelin, una marca con muchos años premiando la excelencia gastronómica. Para nuestra casa, que fue donde nacimos, poder cocinar con ese respaldo y ese reconocimiento hace que haya sido muy emotivo. Estamos muy contentos. Las tres estrellas han servido para aumentar la afluencia de gente y también han abierto más la ventana internacional, que ya teníamos con las dos estrellas, que son muy importantes. Quizás el mayor cambio es desde la gente que llega, ese cliente ilusionado y con grandes expectativas por comer en un tres estrellas. Todo ha sido muy positivo y ahora esperamos disfrutar en la próxima gala, a la que iremos Esther, Chus y yo, relajados, porque ya podemos decir que somos un poco veteranos".
Expectativas
"Nunca esperas nada, pero es cierto que este año vamos más tranquilos. Estaremos en la gala para disfrutar y festejar el éxito de otros colegas, tanto regionales como el resto de españoles. No me cabe duda de que habrá nuevos tres estrellas, y que en Asturias habrá nuevas distinciones porque hay potencial. En nuestro caso, ya tener dos estrellas era un grandísimo reconocimiento y las tres... qué decir. Ahora nos queda consolidar y seguir pegaditos a la tierra, no olvidarnos de eso".
Situación de la cocina asturiana
"Tiene una salud buena y fuerte. Hay muchos sitios muy buenos. Sí que creo que tenemos que avanzar en esa cocina regional asturiana, lustrosa, de la que yo hablo quizás un poquito desde la nostalgia. Creo que hay que recuperar platos, recetas, saber hacer... Hay que realzar el guiso, que es un arte en si mismo, a la altura de cualquier otra disciplina como puede ser la repostería, la cocina japonesa... El arte de guisar, a fuego lento, el puchero, marcado por nuestra tierra, nuestro clima, debe defenderse y ampararse en todo tipo de restaurantes. Es una suerte contar con las guisanderas. En general, creo que en la cocina asturiana hay que mirar atrás para salir disparados hacia delante. Hay que fijarse y atender la esencia de la cocina propia, nuestro patrimonio cultural. Asturias tiene que potenciar esas casas de comida de toda la vida, tradicionales, un modelo que vele por la frescura del producto, la temporalidad... Creo que ahí se puede crecer, echo en falta más sitios de ese tipo".
Casa Marcial, ayer y hoy
"Este 20 de noviembre cumplí 32 años en el restaurante y me gusta mirar recortes de prensa de lo que yo decía antes, lo que pensaba... No es muy distinto a ahora. Yo creo que si vienes a Casa Marcial a comer hoy ves perfectamente dónde nacimos, cómo nos criamos, lo que aquí hacían antes mis padres. En cada plato hay una referencia a todo eso, algo que me parece precioso. Nuestra cocina ha avanzado, por supuesto, pero siempre con el vínculo a la tradición. Es muy importante conocer tu origen bien y poder trasladarlo, que es lo que hacemos a través de nuestros platos".
Receta emblema de Casa Marcial
"Es muy complicado elegir para mí, pero yo me quedo con los platos que son un resumen de nuestra historia y de nuestra actualidad, que es lo que queremos transmitir. Por ejemplo, eso lo consiguen las fabas con jabalí, que evidentemente hacemos con un lenguaje nuevo de otra cocina, pero que conservan absolutamente una esencia de lo que se hacía en mi casa cuando yo era pequeño. Mi padre tenía un poco de jabalí, porque era cazador, y se aprovechaba con unas fabas. Es muy bonito poder hoy cautivar a comensales de todo el mundo con platos que nacen de esos recuerdos. Creo que al final eso es lo que distingue la cocina de Casa Marcial. Y por supuesto también destaco el pitu de caleya. Tuve recientemente una mesa con seis cocineros catalanes. Bueno, se lo pasaron muy bien comiendo y disfrutaron mucho, les encantó el menú. Luego me pidieron que les hiciéramos el pitu. Se marcharon locos de contentos, impresionados con ese plato, una tradición en todas las casas de Asturias y que nosotros pusimos en valor en Casa Marcial como un referente de la cocina de la región. Hace más de 30 años no había ningún artículo ni ningún manuel donde saliera el pitu.Y sí ahora, y nos damos cuenta de que sigue vigente. La cocina buena, artesana, perdura con el paso del tiempo e incluso adquiere más valor".
Nuevos proyectos gastronómicos de los Manzano
"En los restaurantes, pues seguir adelante. Estamos muy ilusionados con la parte del catering, de la comida que enviamos a domicilio, en lo que está mi sobrino Miguel, hijo de Esther, y le gusta mucho. Entonces queremos evolucionar y abrir la oferta a nuevos platos, llevando un poquito al siguiente nivel lo que mandamos a las casas. Nos entusiasma hacer cosas que se puedan luego comer en cualquier hogar de España. Es algo que nos motiva, nos ilusiona y que en 2026 nos hará crecer".
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