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Impacto de los extremos climáticos en los recursos hídricos

Los expertos avisan: "La red de aguas se hizo para un clima que ya no existe"

Facsa presenta en el Club LA NUEVA ESPAÑA su II Estudio sobre el impacto del cambio climático en los recursos hídricos, un hecho que ya determina el presente

Expertos analizan los efectos de los extremos climáticos en los recursos hídricos en La Nueva España

VÍDEO: Amor Domínguez/ FOTO: Mario Canteli

Sara Bernardo

Sara Bernardo

Oviedo

Asturias sufrió hace días en Avilés la lluvia más intensa en 24 años, con registros que en apenas dos horas igualaron acumulaciones propias de jornadas enteras. El dato, ofrecido por la directora general de Aguas del Principado, Vanesa Mateo, durante la presentación del II Estudio de Facsa sobre el impacto de los extremos climáticos, resume la advertencia que sobrevuela el informe: la región ya experimenta los efectos del cambio climático. La jornada, celebrada en el Club LA NUEVA ESPAÑA, reunió ayer a representantes institucionales y técnicos para analizar cómo anticiparse a escenarios de sequía y crecidas cada vez más frecuentes.

Por la izquierda: Amor Domínguez, Manuel Gutiérrez, Bárbara Monte, Vidal Gago y Luis Basiero.  | MARIO CANTELI

Por la izquierda: Amor Domínguez, Manuel Gutiérrez, Bárbara Monte, Vidal Gago y Luis Basiero. | MARIO CANTELI

Facsa, empresa de la Comunidad Valenciana con 150 años de trayectoria en la gestión del ciclo integral del agua, puso sobre la mesa los riesgos para el abastecimiento por el cambio climático, del que ningún territorio está exento. La presentación de su informe reunió a la directora general de aguas de Asturias, Vanesa Mateo, y a Jorge Manuel Morales, director de desarollo de negocio de Facsa, quienes hicieron una breve introducción sobre la situación climática de Asturias. Mateo puso de ejemplo las lluvias torrenciales que hace unas semanas anegaron calles en Avilés y añadió: "Son situaciones extremas pero hay que tener un mínimo de conciencia ciudadana para saber cómo actuar".

Anticipación y más inversión: la clave para las administraciones públicas

Vanesa Mateo / Mario Canteli

«La lluvia de Avilés de hace unos días fue la más alta registrada en 24 años; es un caso extremo, pero hay que anticiparse»

Vanesa Mateo

— Directora general de aguas del Principado

Anticipación y más inversión: la clave para las administraciones públicas

Jorge Manuel Morales ofreció datos sobre fenómeos cada vez más extremos, que alternan episodios de lluvias torrenciales con sequías excesivas. "Parece que Asturias es ajena a esta variación climática, pero cada vez hay más olas de calor que son más intensas y más largas", aseguró.

Anticipación y más inversión: la clave para las administraciones públicas

Jorge Manuel Morales / Mario Canteli

«Parece que Asturias es ajena a esta variación climática pero cada vez la sufre más y de forma fuerte»

Jorge Manuel Morales

— Director de desarrollo de negocio de Facsa

Según Morales, gran parte del sistema hídrico de España fue diseñado para un clima que ya es pasado. Hoy, el país se enfrenta a fenómenos más extremos, frecuentes e imprevisibles, sin planificación suficiente ni recursos adecuados para dar respuesta. No actuar ante esta realidad supuso, entre 1980 y 2023, 95.000 millones de euros en pérdidas, según un informe de la Agencia Europea de Medio Ambiente (AEMA). "La planificación hidrológica tradicional se basa en patrones históricos que ya no son representativos", aseguró. Por ello, es esencial fortalecer los marcos de gobernanza del agua, fomentando la cooperación entre sectores.

Anticipación y más inversión: la clave para las administraciones públicas

Manuel Gutiérrez / Mario Canteli

«No somos ajenos a la sequía; debemos extender las redes para llevar agua regulada a más municipios»

Manuel Gutiérrez

— Gerente de Cadasa

Morales lanzó ayer diez puntos básicos para anticiparse a las consecuencias del cambio climático: incluir el riesgo climático en la planificación hidrológica, rediseñar infraestructuras para eventos extremos, implantar sistemas de alerta temprana, reforzar la gobernanza cooperativa del agua, restaurar ecosistemas fluviales y humedales, usar el agua de forma más eficiente, proteger a las personas más vulnerables, fomentar la innovación tecnológica y el conocimiento, asegurar financiación estable y sostenible, y sensibilizar y educar a la ciudadanía.

Las olas de calor son cada vez más intensas desde 1950, también las lluvias torrenciales. Y las sequías, más largas y severas, con el 74 por ciento del territorio español en riesgo de desertificación.

Tras los datos, el acto dio paso a una mesa redonda para abordar los retos que las administraciones públicas tienen por delante. En ella participaron Bárbara Monte, presidenta de la Confederación Hidrográfica del Cantábrico; Manuel Gutiérrez, gerente de CADASA; Vidal Gago, gerente de la Empresa Municipar de Aguas de Gijón, y Luis Basiero, director del Área de Saneamiento y Depuración de Facsa.

Anticipación y más inversión: la clave para las administraciones públicas

Bárbara Monte / Mario Canteli

«Aunque las medidas de protección son esenciales, la clave está en la prevención»

Bárbara Monte

— Presidenta de la Confederación Hidrográfica del Cantábrico

Bárbara Monte destacó las actuaciones realizadas por la Confederación Hidrográfica para reducir el impacto de las crecidas, tanto con obras de restauración ambiental como con intervenciones en zonas especialmente vulnerables. "Aunque las medidas de protección son esenciales, la verdadera clave está en la prevención", recalcó. Los informes que limitan la construcción en zonas inundables, regulados por la Ley de Aguas, se han convertido en "una herramienta determinante para evitar nuevos desarrollos en áreas de riesgo". También se trabaja en el refuerzo del sistema automático de información a la ciudadanía, que ya cuenta con 158 estaciones y seguirá ampliándose para mejorar la precisión de los avisos.

"No actuar ante el cambio climático supuso 95.000 millones de euros entre 1980 y 2023"

Manuel Gutiérrez gerente del Consorcio de Aguas de Asturias (Cadasa) explicó que la comunidad "no es ajena al avance de las sequías". Con 800.000 personas abastecidas total o parcialmente por su sistema, la entidad ha diseñado una estrategia que incluye "la extensión de redes para llevar el agua regulada de los embalses de Tanes, Rioseco y Arbón a más municipios". El plan de inversiones 2022–2032 prevé incorporar a la red de Cadas de manera progresiva a localidades del oriente, del Bajo Nalón y del occidente, hasta alcanzar unos 60 municipios conectados. El consorcio recalca que estas ampliaciones permitirán "asumir con mayor seguridad los periodos de escasez hídrica, cada vez más recurrentes". Además, Gutiérrez destacó la creciente necesidad de activar interconexiones, como la derivación de agua desde la cuenca del Narcea hacia la potabilizadora de Ablaneda, una infraestructura que se ha vuelto esencial en los veranos más secos.

Anticipación y más inversión: la clave para las administraciones públicas

Vidal Gago / Mario Canteli

«La gota que antes se filtraba en un prado ahora corre por una autopista de hormigón»

Vidal Gago

— Gerente de la empresa municipal de aguas de Gijón

El gerente de la Empresa Municipal de Aguas de Gijón, Vidal Gago, recordó que el urbanismo de las últimas décadas ha acelerado la escorrentía: "La gota que antes se filtraba en un prado ahora corre por una autopista de hormigón". Esta transformación, unida a la configuración geográfica de la ciudad, ha incrementado los daños causados por lluvias intensas. Gijón ha respondido con infraestructuras como el tanque de tormentas de Hermanos Castro y la renovación de colectores antiguos. También se han puesto en marcha protocolos de actuación que incluyen cortes de tráfico, limpieza preventiva de sumideros y coordinación con Protección Civil.

Sin embargo, desde la empresa municipal de aguas de Gijón advierten que la planificación no basta sin inversión: "Si no destinamos recursos suficientes, los episodios extremos seguirán pasando factura".

El director del área de Saneamiento y Depuración de Facsa, Luis Basiero, reconoció que "Asturias debe seguir avanzando en modelos predictivos, matrices de riesgo y sistemas de alerta temprana". Aunque la región "no sufre la presión mediterránea", se está anticipando mediante alternativas como el agua regenerada o el aprovechamiento de acuíferos, algo que no ocurre en todas las comunidades.

Anticipación y más inversión: la clave para las administraciones públicas

Luis Basiero / Mario Canteli

«Asturias debe seguir avanzando en modelos predictivos y sistemas de alerta temprana»

Luis Basiero

— Director del área de saneamiento y depuración de Facsa

En Cataluña y Andalucía, la reutilización potable indirecta y nuevas potabilizadoras se han convertido en herramientas clave. Para los expertos, estos ejemplos demuestran que la planificación debe ser anticipativa, no reactiva.

La Confederación insistió en varias líneas estratégicas para reforzar la resiliencia del territorio, como aumentar el conocimiento del comportamiento hidrológico, ya que las series de datos son todavía cortas, integrar los estudios climáticos en la nueva planificación hidrológica, mejorar la coordinación con ayuntamientos para evitar desarrollos urbanísticos en zonas inundables, reforzar la comunicación a la población, clave para que los ciudadanos sepan cómo actuar ante episodios de crecidas o sequías o impulsar recursos no convencionales, especialmente en sectores industriales o agrícolas.

"El 74% del territorio español está en riesgo de desertificación, con sequías más severas"

La explotación de los embalses de la zona central (Tanes y Rioseco) ya ha puesto a prueba la capacidad del sistema. La frecuencia de los episodios de baja aportación hídrica obliga a activar medidas como el uso del agua bombeada desde la cuenca del Narcea o la reducción de suministro en periodos críticos. Las obras previstas, como nuevas estaciones de bombeo, conexiones directas con embalses adicionales y ampliación de redes, buscan garantizar un suministro estable en un escenario que, según las previsiones, será cada vez más exigente.

La mesa redonda dejó claro que el cambio climático es una realidad presente que condiciona la gestión del agua en Asturias. Administraciones, empresas y técnicos coinciden en el mensaje: anticiparse es la única vía para reducir los impactos de un clima que ya no es el que conocíamos.

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