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Familias acogedoras

"No hay dinero que pague el hacer feliz y ayudar a crecer a un menor vulnerable"

Inés Pérez, residente en Oviedo se convirtió en familia acogedora en 2023: "Es una labor tremenda y gratificante que seguiré haciendo mientras pueda; das una oportunidad enorme a niños que lo necesitan"

Por la izquierda, Inés Pérez juega con el bebé que tiene en acogida en  la actualidad

Por la izquierda, Inés Pérez juega con el bebé que tiene en acogida en la actualidad / Cedida a LNE

L. Landázuri

En 2023, un cartel colocado de manera fortuita en la sala de espera del centro de salud fue el "click" que despertó en Inés Pérez el interés por ser familia acogedora. "Era un anuncio que decía que se necesitaban familias para niños que buscaban un hogar que les proporcionase amor y cariño. Animaban a que formases parte de ello y desde ahí empecé a darle vueltas a la idea, ya que siempre me han gustado mucho los niños", explica Pérez, residente en Oviedo y familia monoparental de acogida temporal.

«Tener un bebé en casa es una alegría; ver cómo evolucionan, cómo desarrollan el apego... es la mayor satisfacción del mundo»

Inés Pérez

— Madre acogedora

Proporcionar a menores vulnerables el calor de un hogar es el objetivo de este proyecto impulsado por el Principado de Asturias y gestionado por la fundación Meniños. Una iniciativa de la que Inés Pérez no dudó en ser parte y de la que hace un balance "súper gratificante. El primer bebé que acogí tenía 23 días de vida, el segundo, tenía un mes y ver cómo crecen, cómo van desarrollando ese apego, cómo evolucionan... es increíble. No hay dinero que lo pague y encima, cuando los ves felices... es la mayor satisfacción del mundo", cuenta Pérez emocionada.

Y es que otro de los puntos positivos que esta madre de acogida temporal se lleva de esta experiencia es el giro radical que ha dado su vida tras decidir embarcarse en esta aventura. "Tener un bebé en casa es una alegría. Ahora mismo, el peque que tengo en acogida está aquí jugando y es una gozada. Tiene 11 meses y ya gatea, se pone de pie, empezó a ser muy sociable, espabilado... es una maravilla", cuenta Pérez.

«El peque que tengo en acogida tiene 11 meses y ya gatea, se pone de pie y se ha vuelto muy sociable y espabilado; es una experiencia súper gratificante»

Inés Pérez

— Madre acogedora

Los momentos especiales parecen innumerables una vez estos pequeños entran en casa. Esa primera sonrisa cómplice, esos primeros paseos o juegos en el parque son memorias que acaban siendo parte de los padres acogedores para siempre, aunque, según explica Inés Pérez, nada se compara con ese primer día en su nuevo hogar. "El momento que recuerdo con más cariño es cuando voy a por ellos y vienen a casa. Es una felicidad tremenda. En este caso, el bebé que tengo en acogida irá con unos padres adoptivos, una buena familia que le dará una nueva oportunidad en la vida y gracias a la cual podrá labrarse un futuro. Eso me pone muy contenta", añade.

Tras la buena experiencia como familia acogedora, Pérez lo tiene claro. "Quienes estén planteándose ser hogar de acogida les diría que no piensen, que van a poder dar una oportunidad enorme a niños que lo necesitan. Además, los padres que ofrecen su hogar se llevan una vivencia muy gratificante. Para mí, es una labor tremenda que seguiré haciendo mientras pueda", recalca.

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