La historia de Paula Cortés, la asturiana a la que le diagnosticaron un linfoma de Hodgkin avanzado a los 17 años: "Lo primero que me vino a la cabeza fue: me voy a morir"
"Los profesores a veces no entendían mis ausencias. Y cuando por fin sales a la calle, curada pero con el aspecto de enferma, es muy difícil", explica

Paula Cortés Gómez. / Juan Plaza / LNE
Demi Taneva
Los superviventes de cáncer infantil aprenden a vivir con cicatrices físicas y mentales: infancias interrumpidas, sueños aplazados y también segundas oportunidades. Una de estas historias puede ser la de Paula Cortés Gómez, de Gijón. A los 17 años le diagnosticaron un linfoma de Hodgkin avanzado tras meses de incertidumbre. "Me operaron el día de mi cumpleaños. Al principio pensé: no puede ser cáncer, será un virus. Cuando me lo confirmaron, lo primero que me vino a la cabeza fue: me voy a morir".
Pasó siete meses de quimioterapia. Lo más duro, asegura, fue gestionar el instituto y el estigma de la enfermedad. "Los profesores a veces no entendían mis ausencias. Y cuando por fin sales a la calle, curada pero con el aspecto de enferma, es muy difícil".
A día de hoy, Paula Cortés va a comenzar sus estudios en Administración y Finanzas y sueña con trabajar en el Parlamento Europeo. "Las secuelas quedan para toda la vida, pero quiero seguir luchando por dar visibilidad a los supervivientes. Mucha gente prefiere olvidar, pero unirse al grupo es todo lo contrario: aquí encuentras apoyo y refugio", destaca.
Paula forma parte del Grupo de Supervivientes de Cáncer Infantil y Adolescente del Principado de Asturias, creado por la Asociación Galbán en 2016. Lo integran una quincena de jóvenes y adultos, de entre 18 y 42 años, que superaron el cáncer infantil y juvenil. Se reúnen cada mes, realizan actividades formativas y de convivencia y, sobre todo, alzan la voz para reclamar atención específica.
Hablan de fertilidad, de nutrición, de salud mental, de secuelas tardías. Participan en charlas para familias y grupos de duelo, organizan convivencias y talleres, colaboran en investigaciones y promueven que nadie olvide que detrás de las cifras de curación hay vidas marcadas para siempre.
Los datos
El cáncer infantil en cifras
El Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA) atiende cada año una treintena de nuevos casos de cáncer infantil, con una supervivencia relativa que ronda el 80%. Este cálculo se realiza a los cinco años del diagnóstico y el porcentaje oscila entre el 75 y el 90%. Se trata de una cifra más elevada que en la edad adulta, similar a la media del Sistema Nacional de Salud y de los países próximos.
Localizaciones más frecuentes
Por tipos, las leucemias y los linfomas representan más de un tercio de los diagnósticos, seguidas por los tumores del sistema nervioso central. El área de oncohematología del HUCA ha practicado en la última década más de medio centenar de trasplantes de médula ósea a menores, con unos índices de curación muy elevados.
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