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Samuel Gómez, el asturiano al que le diagnosticaron leucemia linfoblástica aguda con solo dos años: "El hospital llegó a ser como mi segundo hogar"

"Has de aplicar el carpe diem, porque nunca sabes lo que puede pasar mañana", asegura

Samuel Gómez Álvarez.

Samuel Gómez Álvarez. / Juan Plaza / LNE

Demi Taneva

Oviedo

Sobrevivir al cáncer infantil significa crecer entre hospitales. Detrás de cada diagnóstico hay historias que hablan de dolor, pero sobre todo de vida, de volver a correr, de recuperar la rutina. Una de estas historias puede ser la del ovetese Samuel Gómez Álvarez. Tenía apenas dos años cuando le diagnosticaron leucemia linfoblástica aguda. "Fue un duro trago, pero para mí el hospital llegó a ser como mi segundo hogar. Entonces no existían asociaciones de apoyo, ni aulas hospitalarias, ni psicólogos. Todo eso vino después", recuerda.

Pasó por dos tratamientos, recaídas y protocolos mucho más agresivos que los actuales, con secuelas a largo plazo: "No tuve una infancia normal. Incorporarme tarde al colegio y no poder jugar como los demás me convirtió en un niño distinto, y el diferente siempre es vulnerable. Me faltaba ese rodaje inicial que todos los niños tenían". Pese a todo, Samuel Gómez logró estudiar Filología Francesa y se define como un superviviente optimista: "Has de aplicar el carpe diem, porque nunca sabes lo que puede pasar mañana". Hoy, siendo funcionario interino, compagina su trabajo con revisiones médicas: "La clave es compatibilizar las secuelas con la vida activa, porque de todo se sale".

Samuel forma parte del Grupo de Supervivientes de Cáncer Infantil y Adolescente del Principado de Asturias, creado por la Asociación Galbán en 2016. Lo integran una quincena de jóvenes y adultos, de entre 18 y 42 años, que superaron el cáncer infantil y juvenil. Se reúnen cada mes, realizan actividades formativas y de convivencia y, sobre todo, alzan la voz para reclamar atención específica.

Hablan de fertilidad, de nutrición, de salud mental, de secuelas tardías. Participan en charlas para familias y grupos de duelo, organizan convivencias y talleres, colaboran en investigaciones y promueven que nadie olvide que detrás de las cifras de curación hay vidas marcadas para siempre.

Los datos

El cáncer infantil en cifras

El Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA) atiende cada año una treintena de nuevos casos de cáncer infantil, con una supervivencia relativa que ronda el 80%. Este cálculo se realiza a los cinco años del diagnóstico y el porcentaje oscila entre el 75 y el 90%. Se trata de una cifra más elevada que en la edad adulta, similar a la media del Sistema Nacional de Salud y de los países próximos.

Localizaciones más frecuentes

Por tipos, las leucemias y los linfomas representan más de un tercio de los diagnósticos, seguidas por los tumores del sistema nervioso central. El área de oncohematología del HUCA ha practicado en la última década más de medio centenar de trasplantes de médula ósea a menores, con unos índices de curación muy elevados.

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