Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Secciones

La oposición carga contra el pacto presupuestario con Tomé, la patronal reclama rebaja fiscal e inversión y la hostelería rechaza la tasa turística

El PP, Vox y Foro critican la ratificación del acuerdo antes de que se presenten las cuentas

La patronal Otea señala las dificultades de regulación y avisa sobre la falta de planificación: "Asturias no está preparada para eso"

Asturias encara la aprobación de sus cuentas para 2026.

Asturias encara la aprobación de sus cuentas para 2026.

Oviedo

La oposición parlamentaria y las organizaciones empresariales recibieron con fuertes reservas el acuerdo entre el Gobierno del Principado y la diputada del Grupo Mixto, Covadonga Tomé, que asegura a Adrián Barbón la mayoría necesaria para sacar adelante el proyecto de Presupuestos autonómicos. PP, Vox y Foro censuraron la forma y el fondo del pacto; la patronal y las cámaras de comercio reclamaron una fiscalidad más competitiva y mayor apuesta por la inversión productiva.

Rechazo del bloque de derechas

El Partido Popular consideró que el desenlace era previsible y que el Ejecutivo eligió "el socio equivocado". "No hay sorpresa ninguna en que la izquierda se haya puesto de acuerdo para darle más de lo mismo a los asturianos", afirmó el diputado popular Andrés Ruiz, quien reprochó a Barbón no haber explorado un acuerdo con el PP para "pactar unos presupuestos para la mayoría social de Asturias". Acusó al presidente de apoyarse "en una tránsfuga", lo que, a su juicio, perpetúa a Asturias "entre los españoles que más impuestos pagan" y profundiza en "las políticas que han llevado a nuestra tierra a su declive económico y social".

Ruiz auguró que "volveremos a ver cómo los consejeros de Barbón se desgañitan por vendernos más de lo mismo en inversiones que no se ejecutan y en planes que se repiten ejercicio tras ejercicio" y cargó contra la política fiscal: "La cuenta de todo este desmadre presupuestario la pagaremos, como siempre, los asturianos asfixiados por el infierno fiscal del socialismo".

Vox elevó el tono y cuestionó la tramitación de las cuentas. "Es una auténtica vergüenza que se aprueben unos presupuestos antes de su debate parlamentario, antes de escuchar las comparecencias de los expertos y con el apoyo de una diputada que se representa a sí misma", denunció su líder autonómica, Carolina López, quien habló de "una corriente que nos lleva al precipicio" y definió el proceso como "circo de las izquierdas". También arremetió contra la tasa turística municipal y voluntaria, "perjudicial para el sector", y acusó a los responsables políticos de tratar las cuentas "como un juego de monopoly".

Desde Foro Asturias, Adrián Pumares fue igualmente crítico con las formas del acuerdo. "Aprobar los presupuestos antes de conocer las cuentas lo dice todo acerca de una negociación que busca aparentar más que otra cosa", sostuvo, y lamentó que el Gobierno haya entrado en "dinámicas que perjudican los intereses de Asturias".

Defensa de la estabilidad

Izquierda Unida defendió el pacto como garantía de estabilidad. El consejero de Ordenación del Territorio, Ovidio Zapico, subrayó que el acuerdo "asegura la estabilidad necesaria" para avanzar en los planes de vivienda, con el objetivo de licitar unas 1.000 viviendas públicas en 2026, además de las 575 previstas para 2025, dentro de la estrategia de alquiler asequible. Apeló, además, a la "cooperación entre las fuerzas de izquierda" en lo que resta de legislatura.

El PSOE reivindicó el contenido de las cuentas: "Que Asturias tenga buenas cuentas es una excelente noticia", afirmó la portavoz socialista, Dolores Carcedo, quien destacó que el Presupuesto permitirá "seguir desarrollando políticas de futuro y reforzar los servicios públicos fundamentales". Carcedo agradeció a Tomé "su disposición al diálogo y su voluntad de acuerdo".

Preocupación empresarial

En el ámbito económico, la presidenta de FADE, María Calvo, expresó dudas por la orientación de las cuentas. "Nos preocupa el aumento del gasto corriente, con medidas como la matrícula universitaria gratuita o el crecimiento de funcionarios sin contención", advirtió. Consideró que algunas decisiones fiscales "son de cara a la galería", citó la subida del impuesto de patrimonio a grandes tenedores —que, a su juicio, "no aumentará la recaudación"— y alertó de que puede "disuadir la inversión". Insistió en lo pendiente: "Una fiscalidad competitiva, una administración eficiente y un impulso decidido a la inversión productiva".

Las cámaras de comercio compartieron, con matices, esa preocupación. El presidente de la Cámara de Oviedo, Carlos Paniceres, se mostró prudente hasta conocer el detalle, pero celebró que haya Presupuesto: "Siempre hemos defendido que es mejor contar con unas cuentas aprobadas. La ausencia de presupuesto genera incertidumbre y dificulta la actividad económica". Anunció un "análisis sereno, riguroso y técnico" de la letra pequeña.

Más contundente fue el presidente de la Cámara de Gijón, Félix Baragaño: "El fondo va en la línea contraria a lo que defendemos. Estos presupuestos consolidan aún más a Asturias como uno de los territorios con mayor carga impositiva de España e incluso del conjunto de la Unión Europea". En la misma línea, el presidente de la Cámara de Avilés, Daniel González, criticó que "aumentar el gasto público con alguna nueva ocurrencia fiscal no es el camino" y echó en falta medidas para "reducir gastos superfluos y aumentar la inversión productiva", al tiempo que alertó de que las cuentas "vuelven a poner en riesgo la inversión privada".

Descontento del sector turístico con la nueva tasa

Es de sobra conocida la oposición de Otea, la patronal asturiana de hotelería y hostelería, a la tasa turística que prevé aprobar ahora el Gobierno del Principado. El presidente asturiano y también de Hostelería de España, José Luis Álvarez Almeida, no oculta el "descontento" del sector turístico por ser "una herramienta o una moneda de cambio para aprobar los presupuestos". Critica Almeida que un "motor económico" como es dicho sector, que crece y que "hace las cosas bien" esté en el "juego" de los partidos políticos que "se lo quieren cargar".

Otea siempre ha advertido de que la tasa turística de la que hablan en Asturias no es tal, sino "un impuesto que pone el Gobierno regional a todas las personas que quieran hacer turismo. Las tasas las ponen los ayuntamientos para dar un servicio a los ciudadanos y, por lo tanto, esto no es una tasa. Esto es un impuesto recaudatorio sin saber qué finalidad va a tener, dónde van a ponerlo, quién lo va a controlar y qué gasto van a hacer y qué uso van a hacer".

Álvarez Almeida considera que lo que se aprobará es un "impuesto a las vacaciones": "De lo poco que nos quedan los españoles es tener derecho a las vacaciones o más bien poder tenerlo. Y aquí lo que hace el Gobierno es que, si queremos ir de vacaciones, paguemos impuestos. Asturias no está preparada para esto. Los ayuntamientos no tienen capacidad ni para diseñar las políticas turísticas ni para controlar estos recursos de los que creen que van a obtener".

Y pone ejemplos: "¿Vamos a cobrar una tasa turística en Mieres el 4 de febrero? ¿Vamos a cobrar una tasa turística en octubre en Candás? No hay planificación, y lo único que hay es quedar bien con los partidos políticos, intentar sacar esos presupuestos adelante, sea como sea". n

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents