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UME y Policía Nacional inician este martes a primera hora el drenaje y rastreo de la balsa de Berbes en busca de María Trinidad Suardíaz y su hija, desparecidas en 1987

El operativo utilizará las últimas tecnologías para tratar de resolver lo que parece un crimen cometido hace 38 años

La balsa del Frondil.

La balsa del Frondil. / Juan Plaza

Luis Ángel Vega

Luis Ángel Vega

Oviedo

La UME y la Policía Nacional inician este martes a primera hora el rastreo de la balsa minera de El Frondil, en Berbes (Ribadesella), para comprobar si los cadáveres de María de la Trinidad Suardíaz y su bebe de 13 meses Beatriz, desaparecidas en 1987, se encuentran en alguno de los vehículos que hay en el fondo de la laguna. La búsqueda en esta balsa ha sido ordenada por la jueza de instrucción, Ana López Pandiella, titular del Juzgado número 4 de Gijón, tras solicitarlo los investigadores. Es el último cartucho para dar con la joven maliayesa y su hija, 38 años después de la desaparición, y con el crimen –si se produjo un crimen– ya prescrito.

La UME utilizará los drones subacuáticos con los que cuenta, y la Policía Nacional movilizará al Grupo Operativo de Intervenciones Técnicas (GOIT), especializado en actuaciones en catástrofes en la búsqueda y rescate de personas. La idea es tratar de recuperar los vehículos que hay en el fondo, para lo que podría necesitarse el drenaje de la charca.

La jueza López Pandiella ordenó esta diligencia tras recibir testimonio de un vecino de que Antonio María da Silva, «El Portugués», el marido de Mari Trini, había arrojado dos coches a la balsa de la explotación minera de espato-flúor. Algunos vecinos aseguran sin embargo que en la balsa hay no dos, sino tres vehículos y que fueron hundidos en los años noventa, tiempo después de la desaparición de la maliayesa y su hija. Las dos vivieron en Berbes un tiempo, tras haber escapado de Matadeón de los Oteros (León), donde la maliayesa sufrió malos tratos. Sin embargo, la joven, que tenía 23 años y una discapacidad psíquica, habría vuelto con «El Portugués», momento en el que se pierde el rastro de ambas. Detenido hace unos años, Da Silva aseguró que Mari Trini y su hija se habían ido a Portugal. En los últimos interrogatorios que le hicieron en el asilo de Zamora donde vive, ni afirmó ni desmitió que las desaparecidas estén en la balsa.

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