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¿Vuelven a ser obligatorias las mascarillas en los centros sanitarios? La gripe se dispara en Asturias y el pico aún se espera para Navidades

El Ministerio de Sanidad y las comunidades autónomas pactan un nuevo protocolo de actuación contra el virus, que en la última semana ha duplicado su incidencia en la región con 63,4 casos por cada 100.000 habitantes

Una persona con mascarilla en un centro de salud de Gijón.

Una persona con mascarilla en un centro de salud de Gijón. / Juan Plaza / LNE

Oviedo

La incidencia de la gripe se ha disparado este año en España antes de los previsto, obligando al Ministerio de Sanidad a acordar con las comunidades autónomas un protocolo común de actuación que apuesta por la recuperación del uso de la mascarilla en centros sanitarios y de personas mayores. En Asturias, la incidencia se ha duplicado en la última semana, según informó esta tarde la consejera de Salud, Concepción Saavedra, pasando de 37,4 en 63,4 casos por cada 100.000 habitantes.

"El subtipo tipo 'K' que había por Asturias y otras zonas, que tenía una trasmisión más elevada, se ha estabilizado y los casos vuelven a ser mayoritariamente de gripe normal. Sin embargo, nos dicen que el pico lo tendremos en dos semanas, para navidades", ha explicado Saavedra.

La propuesta aprobada este miércoles en la Comisión de Salud Pública parte de la experiencia acumulada durante la pandemia de COVID-19 y refuerza la vigilancia integrada puesta en marcha tras ella, en línea con las directrices del Centro Europeo para la Prevención y el Control de Enfermedades (ECDC) y la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Uso de mascarilla y limitar interacciones

La incidencia se evaluará de forma continuada a través de los sistemas de vigilancia de las Infecciones Respiratorias Agudas (IRAs) y establece cuatro escenarios de riesgo (situación interepidémica o basal; epidemia de nivel bajo o medio; nivel alto; y nivel alto), determinados a partir de los niveles de transmisibilidad detectados, junto con la evaluación del resto de indicadores y el análisis del impacto en los recursos asistenciales y en la población susceptible.

Esta clasificación permitirá adaptar las medidas a la evolución de la situación epidemiológica en cada territorio, reforzando la capacidad de respuesta sanitaria y comunitaria. Es decir, la aplicación será definida por las comunidades autónomas. “La aplicación de las medidas propuestas debe hacerse de forma escalonada e incremental, garantizando que en cada escenario se implementen también las recomendaciones de los niveles anteriores”, explica el Ministerio.

El uso recomendado de la mascarilla quirúrgica por parte de las personas con síntomas respiratorios es común en todos los escenarios. Al igual que la ventilación adecuada de espacios y la higiene respiratoria y de manos, así como limitar las interacciones sociales cuando se esté enfermo.

Entre las medidas comunes también se incluyen la elaboración y difusión de recomendaciones de vacunación frente a patógenos respiratorios, el mantenimiento y fortalecimiento de los sistemas de vigilancia, la formación del personal sanitario y no sanitario, y la revisión de los planes de contingencia de centros sanitarios y sociosanitarios para garantizar la continuidad asistencial

Cuatro niveles

  1. Escenario de situación interepidémica o basal. Se mantienen las medidas preventivas generales, como la promoción de la vacunación, la vigilancia epidemiológica y la formación del personal. Se recomienda el uso de mascarilla quirúrgica por personas con síntomas respiratorios, especialmente si van a tener contacto con personas vulnerables, así como su uso continuado por parte de trabajadores sintomáticos en centros sociosanitarios.
  2. Escenario de epidemia de nivel bajo o medio. Se refuerzan las actividades de coordinación interinstitucional y la comunicación activa con la ciudadanía. Se intensifica la recomendación del uso de mascarilla quirúrgica por parte de personas con síntomas y en entornos vulnerables. En hospitales, se recomienda su uso en áreas sensibles (como unidades oncológicas o de trasplantes) tanto por profesionales como por pacientes y acompañantes. En centros residenciales, se mantiene el uso continuado por trabajadores con síntomas, y se pueden adoptar medidas adicionales si se detecta transmisión.
  3. Escenario de epidemia de nivel alto. Se adaptarán los planes de continuidad asistencial para garantizar la capacidad de respuesta. Se recomienda el uso generalizado de mascarilla en espacios comunes de centros sanitarios, como salas de espera o urgencias. En centros residenciales se revisa la política de visitas, y se aconseja a personas vulnerables utilizar mascarilla en espacios cerrados sin ventilación adecuada.
  4. Escenario de epidemia de nivel muy alto. Se activa la coordinación extraordinaria entre territorios, mediante reuniones del Pleno del Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud. Las autoridades sanitarias podrán establecer medidas excepcionales para el control de la transmisión en determinados contextos o colectivos especialmente expuestos.

Evaluaciones periódicas

Por último, el documento insiste en la importancia de la coordinación entre los servicios de salud pública autonómicos y el Ministerio de Sanidad, así como la necesidad de evaluar periódicamente la situación epidemiológica para adaptar las respuestas.

“Estas recomendaciones constituyen una herramienta clave para anticipar y mitigar el impacto de las epidemias estacionales, mejorar la preparación del sistema sanitario y proteger la salud de la población”, insisten.

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