Javier Sáenz de Jubera, que deja la presidencia de TotalEnergies en España: "La fiscalidad del Principado sobre Sucesiones es un error"
"El hidrógeno verde tiene mucho futuro, probablemente será muy relevante al final de esta década, pero todavía le falta un poco para arrancar", asegura el directivo mierense, que anunció ayer su jubilación de la multinacional francesa

Javier Sáenz de Jubera en la sede de TotalEnergies, con las vías de la estación de la Renfe de Oviedo al fondo. | IRMA COLLÍN

La foto del perfil de WhatsApp de Javier Sáenz de Jubera (Mieres, 1957) muestra a dos de sus nietas, Gala y Telma. Tiene un tercero llamado Álex, que vive fuera de España. A partir del próximo 1 de enero, con el año nuevo, tendrá más tiempo para estar con sus tres hijos y sus tres nietos, ya que el día antes será su último como presidente de la multinacional energética francesa TotalEnergies en España, con 226 empleados en Asturias y sede en Oviedo. Accedió al cargo hace cinco años, cuando la compañía gala adquirió la cartera de clientes domésticos de EDP. Sus funciones serán asumidas por el nuevo consejero delegado de TotalEnergies en España, José Ignacio Sanz. Ingeniero de minas y economista, Sáenz de Jubera culmina una trayectoria profesional vinculada a la minería y la energía, tras su paso por Hunosa y EDP. Además de su familia, el mierense quiere dedicar más tiempo al deporte, a la lectura ("leo unos 90 libros al año") y a terminar sus memorias familiares, de las que ya tiene escritas 40 páginas.
-¿Cuándo tomó la decisión de dejarlo?
Cuando se van cumpliendo años uno ya empieza a plantearse que en algún momento tendrá que dejarlo. Cuando en septiembre llegó al cargo José Ignacio Sanz empezamos a hablarlo. Consideré que debía estar unos meses acompañándole para, de algún modo, ayudarle y presentarle el entorno. Es una persona con mucha experiencia que conoce muy bien la compañía, en la que lleva veinte años, pero casi siempre fuera de España, por lo que una ayuda para aclimatarse aquí era lógica. Así que acordamos que el 31 de diciembre, con el final del año, era un buen momento para dejarlo.
-¿En qué situación está TotalEnergies?
La empresa está en un buen momento. A nivel global hay unos objetivos claros de hacer el tránsito de los combustibles fósiles, que hasta hace un par de años aportaba el 95% de sus ingresos. El objetivo es que en 2050 ese 95% se convierta en el 25%, y para eso se están haciendo muchas inversiones en energías renovables. El año pasado, por ejemplo, ascendieron a 4.000 millones de euros en todo el mundo. Para el segmento de renovables de TotalEnergies, España es un país muy importante, porque tiene en marcha proyectos para 3 gigavatios (GW) fotovoltaicos, que suponen unos 2.500 millones de inversión y de los que ya algunos están operativos. Además, la compañía tiene un equipazo, con gente joven, una media de edad de poco más de 40 años, y un 51% de mujeres.
-En el caso concreto de Asturias, ¿qué perspectivas tienen?
Nuestro plan de comercialización de electricidad y gas es mantener una cartera estable de clientes, que ahora mismo en Asturias son unos 700.000, de los 2,5 millones que tenemos en España. En Asturias, por razones históricas, son clientes más fieles. Además, las diferencias de precios entre las comercializadoras son pequeñas, y creemos que la diferencia la marca la calidad del servicio. Por ejemplo, nosotros nos resistimos a tener "call centers" fuera de España. De hecho, el nuestro está aquí, en Gijón. Creemos que la calidad es mejor porque hay mejor facilidad de comunicación entre el operador y el cliente que si el centro estuviera en Colombia o ya no digamos nada en Marruecos. Además, es un "call center" exclusivo de Total (a diferencia de otros donde los operadores trabajan para diferentes servicios) y tiene muy poca rotación, ya que está formado sobre todo por personas que sólo quieren trabajar unas horas del día para atender las franjas donde se producen picos de llamadas.
-La transición energética vive incertidumbres de costes, precios, regulaciones... ¿Las decisiones de inversiones milmillonarias en renovables se toman con toda la convicción o con dudas?
Obviamente, cuando hacemos estas inversiones exigimos una tasa mínima de rentabilidad y, a partir de ahí, se hacen unas suposiciones sobre la evolución del precio de la energía u otros factores, y nos podemos equivocar. Además, son inversiones de largo recorrido, porque las plantas fotovoltaicas, por ejemplo, tienen una vida muy larga.
-Los proyectos de hidrógeno verde están encallando en muchos países, también en Asturias.
El hidrógeno verde tiene mucho futuro, pero todavía le falta un poco para que arranque. Al hacer los números, se ve que todavía está lejos de los precios de mercado. Probablemente será muy relevante al final de esta década, al igual que la eólica marina lo será en la próxima década.
-¿De qué momentos de su trayectoria profesional se acuerda especialmente?
Hubo un momento muy duro en enero de 1991, cuando yo era jefe de Hunosa en el pozo Candín (Langreo) y se produjo un incendio muy grave. Poco antes había habido otro en el cercano pozo Mosquitera, en el que murieron cuatro mineros. En nuestro caso tuvimos suerte porque el incendio empezó al final del relevo de la mañana, con poca gente trabajando, y nadie falleció, aunque hubo muchos daños materiales. Yo estuve tres días junto al pozo, desde el viernes hasta el lunes, casi sin dormir. Aquello me marcó.
-¿Qué horizonte económico e industrial ve para Asturias?
Asturias tiene que aprovecharse de su tremenda experiencia industrial. Eso tenemos que ponerlo en valor cuando, por ejemplo, un inversor esté sondeando posibilidades en España. Asturias debería ofrecer una prima especial sobre otros territorios que no tienen una experiencia industrial consolidada. Tenemos fábricas de componentes para renovables con prestigio a nivel mundial, como Windar. Tenemos grandes profesionales y centros de formación en el área de la informática, los datos... Y, volviendo al hidrógeno, el día que sea rentable, tendremos muchos conocimientos acumulados.
-¿Qué cosas podrían mejorar?
Desde el punto de vista de la fiscalidad empresarial no hay apenas diferencia con otras comunidades, pero desde la personal, sí. Creo que es un error del Principado. Estoy de acuerdo con la frase de Luis Fernández-Vega de que "Asturias tiene que ser un buen sitio para vivir, pero también para morir". Si bien es verdad que en IRPF pagamos un poco más, también lo es que la comunidad nos aporta aspectos de calidad de vida como una buena sanidad o una buena enseñanza. Pero sí que es cierto que a las personas con una cierta edad ya les empieza a preocupar el tema de Sucesiones y Donaciones, y el Gobierno asturiano debería revisarlo. Porque, al final, el 50% de cero es cero.
Suscríbete para seguir leyendo
- Muere una mujer al caer con su perro al vacío en la canal del Texu, de Bulnes a Poncebos, en Cabrales
- El Supremo tumba la estabilización docente de Asturias por vulnerar los derechos de las personas con discapacidad
- La mujer que cayó al vacío en la canal del Texu llevaba un brazo escayolado y al perro atado con la correa
- Llega el AVE gratis a Asturias, pero no para todo el mundo: así se pueden conseguir los billetes sin coste
- Antonio A. Márquez, maestro de Educación Especial, visitó Oviedo: 'Sacar a un niño con necesidades del aula acaba generando exclusión social
- Los empleados públicos del Principado son el “quinto concejo” de Asturias y el próximo año serán 1.500 más
- Dos socios del empresario de la Mina de Cerredo, condenados a dos años de cárcel por comprar 15.000 toneladas de carbón a una empresa de Avilés, no pagarlo y hacer desaparecer parte del mineral
- “Hay meses que es insostenible”, gritan los autónomos de Asturias en una multitudinaria manifestación para reclamar “condiciones dignas”