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El "sensato" retorno de la mascarilla a Asturias: "Debemos ser responsables"

Numerosos pacientes y profesionales sanitarios se ponen el tapabocas para frenar la gripe tras la recomendación del Principado

José Luis Costoya, junto a una de las puertas de acceso al HUCA, en Oviedo.  |

José Luis Costoya, junto a una de las puertas de acceso al HUCA, en Oviedo. |

Oviedo / Gijón / Avilés

Las mascarillas, esos "complementos" obligatorios durante la pandemia de coronavirus que se desató hace ya casi seis años, han regresado a Asturias, aunque ahora con carácter voluntario. Muchos pacientes y profesionales sanitarios se ponen estos días el tapabocas, tal y como ha aconsejado la Consejería de Salud del Principado, ante la virulencia de la gripe, que ha duplicado su fuerza en apenas una semana y que seguirá en auge durante los próximos días, hasta alcanzar su pico justo en las fechas más destacadas de las celebraciones navideñas. "Más vale prevenir que curar", destacan muchos de los que protegen sus vías respiratorias. "Desde el covid, lo vemos con mucha más naturalidad", añaden.

Para José Luis Costoya, la mascarilla es como las gafas. Hace seis años que fue transplantado de pulmón y el consejo de sus médicos fue que, independientemente de la época del año, use el tapabocas en cualquier lugar en el que haya aglomeraciones. Ayer, tenía consulta en el Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA) y, pasada la una de la tarde, salió de Consultas Externas del centro ovetense con la FPP2 puesta. "Soy inmunodeprimido y veo bien que se recomiende su uso en épocas de gripe para evitar el contagio a las personas de riesgo y mayores", decía.

Este gesto, sostiene, fue vital para que, durante la pandemia de la covid-19, la incidencia de la gripe bajase respecto a otros años. No como ahora, que ha comenzado a dispararse. "No noto que haya muchos más pacientes que se hayan protegido porque siempre ves a gente en el hospital que la usa, aunque sí que hay más por los alrededores", explica este ovetense, mientras un grupo de usuarios utilizaban uno de los dos botes de gel hidroalcohólico colocados encima de una mesa ubicada al lado de una de las entradas al complejo hospitalario.

En el centro de salud de Laviada, en Gijón, convivían ayer varios casos. Había quien no utilizaba mascarilla, quien la portaba en el interior y se la quitaba inmediatamente al salir, quien no se deshacía de ella ni dentro ni fuera... De esta última situación daba fe Pilar Rodríguez, vecina del barrio, que sí llevaba el cubrebocas. "No voy a estar expandiendo virus a nadie", señalaba Rodríguez, a favor de la recomendación de usar la mascarilla en hospitales, centros sanitarios en ganeral y transporte público, pero "no de la obligatoriedad". "Cada uno debe ser responsable y consciente", decía la gijonesa. "Hay mucha gente que puede verse afectada por esto, sobre todo los mayores", indicaba, sobre este auge de las enfermedades respiratorias.

Para Rodríguez, llevar la mascarilla se trata de "una cuestión de cabeza" ante los virus. "Si vamos a estar expandiendo virus acabaremos todos malos", subrayaba la paciente, que acudió al centro de salud por otros motivos pero, de paso, preguntó por el catarro que padece. "La gripe siempre ha estado con nosotros; no sé qué ha pasado esta vez, si ha llegado antes, si es porque vino el frío de repente...", decía.

Ana Mateos Martín es la propietaria de la farmacia El Parche, en la plaza de España de Avilés. "La recomendación de utilizar mascarilla previene todo tipo de infecciones", aseguraba por la mañana detrás del mostrador de su histórica botica. "¿Cómo no voy a estar de acuerdo con la recomendación?", se preguntaba retóricamente. El negocio estaba lleno poco antes del mediodía. "La profilaxis es el mejor modo de evitar una pandemia: lo vimos cuando el covid", añadía la farmacéutica.

"De momento, el uso de la mascarilla queda en una recomendación en los centros de salud y en los hospitales, nada más", indicaba. "Parece que después del covid no hemos aprendido nada. Con una gripe sencilla, cualquier persona debería de usar una mascarilla para no infectar al resto de los ciudadanos. Es algo sensato. Debería partir de cada uno de nosotros: estuvimos mucho tiempo con ella y vimos que tuvo buen resultado", concluía la profesional tras el mostrador del negocio.

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